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Estados Unidos y sus vasallos, contra el resto del mundo

8 de octubre de 2026

Estados Unidos trata de imponer su hegemonía al resto del mundo

Cuando Scott Bessent advirtió que “o estás con nosotros o contra nosotros”, no sólo se estaba refiriendo al conjunto de acciones con los que Estados Unidos pretende destruir económicamente a Irán, bautizadas con el título de Operation Economic Outcast (Operación Paria Económico). El secretario del Tesoro estaba poniendo de manifiesto la voluntad de imponer la hegemonía estadounidense al resto del mundo.

Una campaña de presión coercitiva de EEUU está aislando a Irán del resto del mundo. Wall Street Journal.

Atrás quedaron las declaraciones de Marco Rubio acerca de la “anomalía” que suponía el mundo unipolar, a la que calificaba de un producto del fin de la guerra fría, que había sido superado por la aparición de nuevas potencias, a la par que instaba a “un retorno al pragmatismo”. Atrás ha quedado también “el espíritu de Alaska” y lo que parecía un intento de Donald Trump de pasar página sobre la era Biden, para reconstruir las relaciones diplomáticas con Rusia. Todo indicaba que Trump iba en serio sobre la multipolaridad, como titulé un artículo, en febrero de 2025.

También parecía entonces que Trump se inclinaba por un retorno a las esferas de influencia, lo que concordaba con la asunción de la multipolaridad del mundo actual, que poco tiene que ver con el que presenció la caída del muro de Berlín, en 1989. Tal estrategia armonizaba igualmente con los mensajes de Trump durante la campaña, que incidían en la necesidad de retirarse de las guerras eternas para replegarse hacia el hemisferio occidental y, sobre todo, solucionar los problemas internos de Estados Unidos, muchos y muy graves.

Jamás sabremos si Trump pretendía realmente implementar la política exterior que anunció en campaña, o si se ha visto forzado por el poder establecido a dar un giro de 180 grados y lanzarse a la imposición de la hegemonía estadounidense sobre las potencias emergentes y, por ende, sobre el resto del mundo, con la colaboración de sus entregados vasallos.

El hecho es que ese giro se ha producido, y de manera radical. El secuestro de Maduro y la transformación de Venezuela en un protectorado sí se enmarcan en lo que parecía un retorno a asegurar las esferas de influencia, con el objetivo indisimulado de saquear sus reservas de petróleo. El refuerzo del bloqueo criminal a Cuba también forma parte del retorno a la doctrina Monroe, si es que alguna vez se abandonó. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, publicada en noviembre de 2025, ya apuntaba a controlar el hemisferio occidental, el denominado patio trasero. Analicé este asunto en este artículo.

Pero la guerra contra Irán; el abandono del “espíritu de Alaska”, con la aprobación de “las sanciones desde el infierno” a quienes comercien con Rusia, como se conoce a la legislación de quien la impulsó, el difunto senador Lindsey Graham; y la mencionada “Operación Paria Económico”, no sólo contra Irán, sino contra quienes mantengan relaciones económicas con dicho país, todo ello en su conjunto revela la intención manifiesta de Estados Unidos de imponer su voluntad al resto del mundo.

Trump promulga la amplia ley de «sanciones del infierno» contra Rusia. United 24 Media.

La injerencia en las elecciones ajenas y las amenazas son sus herramientas

Estados Unidos pretende ordenar a los demás con quién pueden tener relaciones comerciales, y con quién no, bajo la amenaza de expulsar del sistema del dólar a quien se rebele. Se acabó la época del disimulo, de las apelaciones a los derechos humanos, siempre sesgadas, y de la supuesta preocupación por extender la democracia a los pobres países oprimidos por sangrientos dictadores. Las dictaduras militares que Estados Unidos promovió en América Latina no cuentan.

Ahora la agenda de Estados Unidos se expone de manera descarnada, trufada de amenazas, cuyo presidente es el primero en proferirlas. Marco Rubio lo dejó claro en una rueda de prensa, mientras se celebraba la Asamblea General de la ONU: “Jamás antepondremos el orden internacional a los intereses de Estados Unidos”.

Después de esta declaración de intenciones, no debe sorprendernos todo lo demás. Por ejemplo, la afirmación de la embajadora estadounidense en Grecia, Kimberly Guilfoyle, que espetó al ministro griego de Energía que el inminente colapso del gobierno en Rumanía podía repetirse en su país: “Podemos hacer eso con cualquier país que queramos. Podemos hacer eso aquí.” La amenaza de golpe de estado fue proferida ante numerosos testigos.

Funcionaria de EEUU amenaza: Podemos derribar “cualquier país que queramos”. Geopolitical Economy Report.

Lo cuenta The Wall Street Journal, y lo resalta Ben Norton, porque la cita está escondida en un largo artículo que cuenta los manejos de la antigua novia del hijo de Trump para forzar al gobierno de Bulgaria a trabajar con una empresa de construcción griega, llamada Aktor Group, sin experiencia en el ramo, aliada con otra compañía griega con respaldo estatal, para traer gas natural licuado a Europa.

Un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Grecia afirmó que la tarea de Kimberly Guilfoyle es “Promover los intereses estadounidenses: aumentar las ventas de GNL de Estados Unidos a los socios europeos y reducir la dependencia europea del gas ruso”. Para fomentar la dependencia del gas natural licuado procedente de Estados Unidos, le faltó decir.

Además de recurrir a las amenazas directas, el gobierno de Donald Trump ha recurrido a los servicios de turbios personajes para interferir en las elecciones en América Latina. El caso de Fernando Cerimedo ha recibido alguna atención en los medios convencionales, incluso en los españoles, pero queda lejos de la que se merece.

Fernando Cerimedo agradeció públicamente a Brad Parscale, que fue jefe de campaña de Donald Trump en 2020, que le facilitara la tecnología necesaria para interferir en los procesos electorales en América Latina. Durante la campaña electoral de Trump en 2016, Brad Parscale había recurrido a los servicios de Cambridge Analytica para implementar una estrategia de microsegmentación en los anuncios en Facebook que impulsó la victoria electoral de Donald Trump. Cambridge Analytica se había hecho de manera ilegal con información de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos. Estos datos fueron utilizados para manipular psicológicamente a los votantes a favor de Trump, con éxito.

Fernando Cerimedo también tuvo palabras de agradecimiento para Tim Dunn, un multimillonario tejano que apoyó con 30 millones de dólares las campañas de Donald Trump, por “su lucha contra el socialismo en América Latina”. Los aliados del actual inquilino de la Casa Blanca están muy preocupados por instalar políticos alineados con los intereses estadounidenses a lo largo y ancho del continente americano.

Fernando Cerimedo, primero a la derecha, acompaña a Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, en su encuentro con Marco Rubio. Foto reproducida en Geopolitical Economy Report.

Multimillonario, nacido en Argentina, asesor de Javier Milei y de Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, Fernando Cerimedo ha saltado a la palestra debido al intento de asesinato de su exnovia, Nadia Beller, por parte de unos sicarios presuntamente contratados por este experto en manipulaciones electorales. Lo cuenta Ben Norton en este extenso artículo, ampliamente documentado.

A raíz del intento de asesinato, Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia, donde se le estaba investigando adicionalmente por narcotráfico. Lo cual ya supone que el caso era de escándalo, dada la proximidad de Cerimedo al presidente boliviano. Fue Cerimedo quien recibió a José Antonio Kast, el presidente de Chile, a su llegada a Bolivia, para conducirle a entrevistarse con Rodrigo Paz. Y aquí viene el giro de guion: el fiscal general del estado, que investigaba a Cerimedo, ha sido detenido por una acusación de la DEA, la agencia antidroga estadounidense.

En una sesión del congreso boliviano, celebrada literalmente con nocturnidad, los congresistas modificaron la legislación para destituir al fiscal que investigaba a Fernando Cerimedo, así como para suspenderle definitivamente, al haber sido imputado tras la acusación de la DEA.

El mismo día que Marco Rubio celebraba la destitución de Roger Mariaca, el fiscal general del estado que investigaba a Fernando Cerimedo, Estados Unidos y Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guayana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago firmaban una declaración conjunta en apoyo a “los esfuerzos de Bolivia para luchar contra la corrupción y el narcotráfico”.

Declaración conjunta en apoyo a los esfuerzos de Bolivia para luchar contra la corrupción y el narcotráfico. Departamento de Estado.

La lista de países que suscriben el comunicado viene a confirmar que el asalto de Estados Unidos a su patio trasero está muy avanzado. A falta de Brasil, que pende de un hilo tras la primera vuelta de las presidenciales, y de México, Washington tiene a su servicio a la mayoría de los estados de América Latina.

¿Cómo lo ha conseguido? Muy sencillo: con dinero. Al igual que lo hicieron en Ucrania, donde Victoria Nuland explicó en 2017, después de haber organizado el golpe de estado en 2014, que Estados Unidos había invertido, desde la independencia del país, 5.000 millones de dólares “que garantizarán una Ucrania segura, próspera y democrática”. Que se lo digan a sus habitantes ahora. A los que quedan aún en el país…

En 2011, un informe de la OTAN reconocía que el mayor desafío en su relación con Ucrania era que la mayoría de la población estaba en contra de ingresar en la organización militar. Apenas un 20% estaba a favor. 5000 millones de dólares después, cuando Nuland presumía de sus logros en 2017, el porcentaje había subido hasta el 46%. En 2024, a pesar de la carnicería provocada por la utilización del país por parte de la OTAN, el porcentaje llegaba hasta el 75%. Casi todo se resuelve con dinero.

Los vasallos de Washington siguen sus instrucciones en contra de sus intereses

Todos los imperios han caído, y Estados Unidos no va a ser la excepción. Los intentos de implantar su hegemonía se contradicen con los planteamientos iniciales de la administración de Donald Trump, al poco de acceder de nuevo a la presidencia. El sentido común y el pragmatismo a los que aludía Marco Rubio en febrero de 2025 han sido sustituidos por la arrogancia, la prepotencia y la desconexión de la realidad.

Lamentablemente para la población de los países vasallos de Estados Unidos, sus élites han comprado el discurso hegemonista de su patrón, y han configurado su política exterior al servicio de la agenda de Washington. Aunque vaya en contra de los intereses de los países a cuyo frente se encuentran. Y aunque tales políticas carezcan del respaldo de la ciudadanía de sus respectivos estados. La reacción pendular hacia los partidos nacionalpopulistas en Europa es consecuencia del rechazo de la población a unas políticas que les perjudican manifiestamente, como analicé en mi artículo anterior.

El canciller Friedrich Merz conmemoró la reunificación de Alemania viajando a la capital de Ucrania para prometer un paquete de ayuda militar por valor de 1.300 millones de euros, además de otros 350 millones para reconstruir las infraestructuras energéticas que Rusia está destruyendo. Algunos analistas estiman que el objetivo de fondo de la visita de Merz a Zelenski fue organizar la entrega de misiles de largo alcance Taurus a Ucrania.

Merz hace una visita sorpresa a Kiev: Alemania promete más ayuda a Ucrania. Euronews, 3 octubre 2026.

La economía alemana está saliendo de la recesión gracias al gasto público y la elevada inversión en defensa, que están siendo atendidos gracias al endeudamiento del estado. En 2023, el PIB alemán disminuyó un 0,83% debido al incremento de los precios de la energía, como consecuencia de las sanciones a Rusia, que provocaron alta inflación. En 2024, también hubo un retroceso de la economía de un 0,50%, debido a un descenso de la producción industrial, añadido a los factores anteriores. En 2025, el PIB creció un raquítico 0,24%.

El presupuesto de defensa de Alemania ha saltado de 62.400 millones de euros en 2025 a 82.700 millones en 2026, más de un 30% en un solo año. El IFO, un instituto de economía alemán, ha calculado el estímulo fiscal en 40.000 millones. Un gasto financiado con cargo a la deuda pública, que ha subido más de 5 puntos porcentuales en tan solo un año. Mientras tanto, el consumo privado sigue débil y se espera que el desempleo aumente en cerca de 200.000 personas este año.

A pesar de los resultados de la CDU en las últimas elecciones en tres estados federados, que el propio Merz calificó de “desastre”, el canciller prometió permanecer en el cargo para asegurar “el futuro democrático” de Alemania. La tasa de aprobación de Merz ha caído hasta el 10%, pero el canciller se presenta como la salvaguarda democrática de un país que le repudia.

Los alemanes se unen en su frustración con Merz y su gobierno. Deutsche Welle.

Finlandia representa otro ejemplo de país en barrena económica, tras su decisión de someterse a los dictados de Estados Unidos e ingresar en la OTAN, rompiendo décadas de neutralidad y prosperidad económica. El 4 de abril de 2023, Finlandia se incorporó a la organización militar al servicio de Washington. Con cifras de agosto de este año, Finlandia tiene más paro que España – superior al 10%, y de un 25% si hablamos de paro juvenil – y su economía se contrajo un 0,9% el mismo año en que ingresó en la OTAN.

La deuda pública ha aumentado con rapidez, situándose en el 88,5% del PIB. Finlandia es uno de los países de la UE donde más rápidamente ha crecido, según datos de la Comisión Europea, que proyecta un incremento hasta el 90,9% del PIB en 2026, llegando hasta el 92,3% en 2027. El déficit público alcanzó el 3,4% del PIB en 2025, por encima del 3% que dicta la UE como tope.

La receta del gobierno finlandés para intentar contener el déficit ha frenado el crecimiento económico, provocando destrucción de empleo, al reducir el gasto público. Excepto en lo que concierne al gasto militar, que pasará de entre un 1,7 y un 2% del PIB en 2022, hasta el 3,2% que se prevé para 2030. En 2023, el año en el que Finlandia ingresó en la OTAN, el presupuesto militar subió un 33,32%. Finlandia le comprará a Estados Unidos 64 aviones F-35, por valor de 8.400 millones de euros, mientras su economía se derrumba.

Finlandia gastará un 3,2% del PIB en defensa en 2030, a pesar de la austeridad. Reuters.

Finlandia tiene 1340 kilómetros de frontera con Rusia. Según estadísticas oficiales finlandesas, en 2013, Finlandia exportaba productos a Rusia por valor de 11.000 millones de euros, e importaba de Rusia mercancías por valor de 1.000 millones. La balanza comercial era netamente favorable a Finlandia. En 2025, las exportaciones finlandesas se habían reducido hasta los 350 millones, y las importaciones ascendían a 1.009 millones: déficit comercial. Los intercambios con Rusia sólo representan ya un 1% del comercio exterior total.

El año pasado, el número de empresas finlandesas que comerciaban con Rusia pasó de más de mil, a poco más de una decena. Las regiones del este de Finlandia, como Carelia, que antes vivían prácticamente del turismo ruso y del comercio transfronterizo, presentan pérdidas estructurales estimadas en cifras millonarias. Más de 315 empresas se han ido a la quiebra, sólo en 2025.

Después de que la Comisión Europea prohibiera los vuelos desde la Unión Europea a Rusia, ahora el consejero delegado de Finnair, la aerolínea finlandesa, se queja de que volar hacia Asia le cuesta 4 horas más de vuelo, porque Rusia no permite que sus aviones sobrevuelen su territorio, y acusa a China de competencia desleal, porque sus aviones sí pueden sobrevolar el espacio aéreo ruso. China obviamente no ha impuesto ninguna sanción a Rusia. ¿Acaso Turkka Kuusisto, el CEO de Finnair, está proponiendo que Rusia permita el sobrevuelo a compañías europeas, a quienes la Comisión Europea prohibió volar hasta Rusia? ¿En qué planeta viven los europeos?

Ahora, el parlamento finlandés ha levantado un veto histórico a la presencia de armas nucleares en su país. El gobierno mantiene que la autorización de la importación, transporte y almacenamiento de armas nucleares en Finlandia fortalecerá la OTAN y ofrecerá una mejor seguridad al país.

Finlandia levanta la prohibición de dispositivos nucleares ante un mundo incierto. New York Times, 17 junio 2026.

Finlandia ya salió malparada de una guerra contra Rusia en 1939 y 1940, en la que perdió un 10% de su territorio. Ahora se ha gastado 356 millones de euros en construir una valla de alambre a lo largo de 200 kilómetros de los 1340 de frontera con Rusia. Una medida sin duda efectiva. El gobierno de Finlandia no mira el mapa. Su presidente, Alexander Stubb, prefiere jugar al golf con Donald Trump. Así le va a su país.

Lituania sigue el mismo camino hacia la perdición de Finlandia. El parlamento lituano acaba de aprobar, en primera votación, autorizar el almacenamiento de armas nucleares en su territorio, que tiene frontera con Rusia. Donald Trump ha sugerido la posibilidad de construir una base estadounidense en Lituania. Dimitri Peskov, el portavoz de Vladimir Putin, se pronunció sobre este escenario: “Ninguno de estos acontecimientos contribuirá a la estabilidad y la previsibilidad en el continente europeo; por el contrario, y muy a nuestro pesar, marcarán una nueva escalada significativa de las tensiones”.

¿Nos imaginamos la reacción de Estados Unidos si Rusia anunciara su intención de expandir una hipotética alianza militar “defensiva” por toda América Central, para instalar bases militares en México, y que éste se mostrara receptivo a albergar armas nucleares rusas en su territorio? Lo más parecido fue la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, en la que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear. Ahora, algunos están jugueteando con la misma posibilidad, en un ejercicio infame de temeraria irresponsabilidad.

La guerra por los últimos recursos disponibles está servida

Los recursos del planeta son finitos, algo que el capitalismo no tiene en cuenta en su modelo, que se basa en el crecimiento económico continuado, como si los insumos que tal sistema precisa para su supervivencia fueran inagotables. Obviamente, no es así: no hay un planeta B. El científico y divulgador Antonio Turiel nos lo recordaba recientemente en un debate, resumido en este artículo: Ante una guerra por los últimos recursos.

Artículo publicado en Contexto.

La lucha por la hegemonía desatada por Estados Unidos y sus vasallos lo es por el control de los recursos, escasos, que quedan en el planeta. El enfoque de China, basado en el comercio y la colaboración a la hora de gestionar dichos recursos, al actual inquilino de la Casa Blanca no le convence. Y me atrevo a decir que a los que vengan después, tampoco.

La política de amenazar al resto del mundo con sanciones económicas, los golpes de estado, la injerencia constante en las elecciones de otros países, todo ello en su conjunto constituye esa “guerra híbrida” de la que la OTAN, quien acuñó el término, y Europa, acusan a Rusia.

Quienes están financiando con cientos de miles de millones a Ucrania, proporcionándole armas para infligir una derrota estratégica a Rusia y, ulteriormente, apropiarse de sus recursos, tienen la desvergüenza de acusar a Moscú de perpetrar “ataques híbridos”, exprimiendo hasta la saciedad el incidente del dron en el aeropuerto de Leipzig, que no explotó. Un episodio que apesta a falsa bandera, concordante con los denodados esfuerzos de las élites europeas para implicar directamente a Estados Unidos en la guerra contra Rusia.

La operación militar en Venezuela para apropiarse de las mayores reservas petroleras del mundo, la guerra contra Irán para adueñarse de su petróleo, la guerra contra Rusia en Ucrania, y las “sanciones desde el infierno” para castigar con aranceles de hasta el 100% a quienes se atrevan a comprar petróleo o gas a Rusia, todo tiene el propósito de privar de recursos a China, principalmente.

El objetivo último de toda esta operación, a escala planetaria, es acaparar la mayor parte posible de los recursos energéticos del planeta, para poder conquistar una posición cuasi monopolista, en la que Estados Unidos pueda fijar el precio de petróleo y gas. Que son los dos principales motores energéticos que mueven la economía mundial. En cuanto a las denominadas energías renovables, el propio Antonio Turiel, que sabe bastante del tema, advierte que serán incapaces de reemplazar a los combustibles fósiles, como advierte en su libro La farsa de la transición ecológico-energética, muy recomendable.  

El último comité militar de la OTAN se reunió el 7 de octubre en la capital de un país que no es miembro de la organización. Lo has adivinado: en Kiev, Ucrania. A la reunión asistieron representantes militares de los 32 miembros de la organización armada. 

El Comité Militar de la OTAN hace su primera visita a Kiev en 8 años. Kyiv Post, 7 octubre 2026.

Ante las banderas de la OTAN y de Ucrania, Giuseppe Cavo, el almirante italiano actual jefe del Comité Militar de la OTAN, aseguró que “Estamos aquí con toda nuestra fuerza, enviando un mensaje claro: el vínculo entre la OTAN y Ucrania es fuerte e inquebrantable”. La Unión Europea quiere estar lista para la guerra en 2030. La cuestión ya no es si va a haber una guerra abierta entre la OTAN y Rusia, sino cuándo va a desatarse.

Serguéi Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, después de recalcar por enésima vez que Rusia no tiene ninguna intención de atacar a Europa, advirtió que si Europa decide atacar a Rusia, “la guerra será completamente diferente, y muy corta”. Las élites europeas harían bien en tomar nota, y no confundir la paciencia estratégica rusa en Ucrania con la respuesta que daría a quienes provocaron 28 millones de muertos en la Gran Guerra Patriótica, como denominan en Rusia a la Segunda Guerra Mundial.

Los fracasos de Estados Unidos en Irán y de la OTAN en Ucrania convulsionan el tablero geopolítico

24 de agosto de 2026

Panorama mundial: Irán, Ucrania, Latinoamérica, Europa, Golfo Pérsico, Asia y África

Los intentos de Estados Unidos de mantener una hegemonía que ya sólo existe en la imaginación de algunos se están saldando con derrotas en los dos frentes principales: Irán y Ucrania. En Irán, el anuncio de un “Día D económico” revela la frustración de no poder organizar un desembarco real en la República Islámica para forzar un cambio de régimen, único modo de reabrir el estrecho de Ormuz, que estaba abierto antes de los ataques estadounidenses.

La opción de desplegar tropas sobre el terreno ha sido descartada por el Pentágono, así como la de proseguir con ataques aéreos, dada la escasez de interceptores de defensa antiaérea – sobre la que ha sido advertido Trump – porque dejaría en una situación de vulnerabilidad a Estados Unidos y sus aliados en la región.

La enésima amenaza de Donald Trump se produce después de que fracasara su intento de sobornar a Ahmad Vahidi, el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Iraní, a través del canal que abrió en mayo Tulsi Gabbard con Massoud Barzani, el líder político de los kurdos iraquíes, siguiendo órdenes del presidente. Trump también intentó el soborno a través de Asim Munir, el jefe del ejército pakistaní, quien le contestó que Islamabad no iba a contribuir a desestabilizar el liderazgo en Teherán.

Trump amenaza a Irán con un “Día D económico” y “tremendas” consecuencias para quienes le apoyan. CNBC.

En Ucrania, la estrategia de desgaste de Rusia está dando resultados: el principal objetivo de la “operación militar especial”, convertida ya en “guerra real”, según Dimitri Peskov, portavoz de Putin, se está cumpliendo: desactivar a Ucrania como herramienta de la OTAN, para evitar futuros ataques desde ese territorio tan próximo. En eso consiste la “desmilitarización”, en destruir el ejército ucraniano, y Moscú lo está consiguiendo, por mucho que Úrsula von der Leyen afirme lo contrario.

Rusia no tiene prisa. Su estrategia parsimoniosa es la adecuada para el cumplimiento de sus objetivos. El reciente bloqueo de Odesa, que ha dejado a Ucrania sin acceso en lo comercial al Mar Negro; el avance en múltiples ejes a lo largo de la línea del frente, que están siendo concienzudamente ignorados por los medios occidentales, y la alarmante carencia de soldados que padece Ucrania– que ha convertido el reclutamiento en una “actividad violenta”, según la BBC – así lo demuestran.  Los lacayos de Estados Unidos, presentes y futuros, deberían tomar nota del destino que les depara su vocación servil.

Desesperado por los reveses militares en Irán y Ucrania, Trump está abriendo otros frentes, en ocasiones con la ayuda de sus fieles lacayos europeos, desde los que apuntalar su hegemonía en declive. En algunos lugares está teniendo éxito. En Latinoamérica, con las notables excepciones de México y Brasil, el resto ha virado hacia el vasallaje. Candidatos derechistas, respaldados por Trump, se han alzado con el poder en Ecuador, Colombia, Honduras, Bolivia, Chile y Perú. En el caso de Argentina, el electorado fue sometido a un chantaje abierto, al condicionar Trump el rescate del país, con un fondo de 40.000 millones, a la victoria de Javier Milei.

Venezuela se resolvió manu militari, para instalar un protectorado, tras el secuestro de su presidente, cuyo paradero se esfumó de los medios. Marco Rubio califica a Cuba de “amenaza para la seguridad nacional”, a pesar de que su PIB, de 12.000 millones de dólares, representa el 0,04% del de Estados Unidos. Washington continúa con el bloqueo económico a la isla – y ya vamos por 60 años – sin que nadie en occidente mueva una pestaña ante tamaño crimen, tan longevo. La exigencia del respeto a los derechos humanos de quienes portan el estandarte de los “valores europeos” es cada vez más selectiva.

En Europa, hemos asistido a un golpe de estado en Rumanía; a un episodio de lawfare en Francia para descabalgar a una candidata presidencial; a una sospechosa victoria en Moldavia de la candidata apadrinada por Bruselas; al ascenso vertiginoso de un desconocido en Hungría, Peter Magyar, que ha montado una “Operación Purgatorio” para impedir la vuelta al poder de Fidesz, el partido de Víktor Orbán, con las bendiciones de Bruselas. Y por último, si consideramos el Cáucaso como territorio europeo, a una revolución de colores en Armenia para aupar a Nikol Pashinian, otro partidario de la agenda geopolítica de Bruselas, que no mira el mapa, ni tampoco pondera con quién mantiene históricamente sus relaciones comerciales.

Todos estos episodios antidemocráticos tienen un nexo común: las víctimas se oponían a la guerra contra Rusia, por más que las élites europeas y sus correas de transmisión mediática nos vendan otro relato, y los colocados como gestores tienen marcada vocación atlantista. La siguiente en nómina es Alemania, como así lo anunció un excomisario de la Unión Europea, advirtiendo que no van a permitir que el partido opuesto a la guerra se haga con el poder. Aunque lo disfrazarán con otros argumentos, más acordes con su agenda.

En el Golfo Pérsico, los aliados tradicionales de Washington se han dado cuenta de que el supuesto paraguas que les vendieron con las bases militares no sólo no les ha protegido, sino que les ha convertido en objetivo de los ataques de quien aspira a convertirse en potencia regional. Irán, por historia, posición geográfica, tamaño, recursos y peso político, tiene todas las cualificaciones para volver a serlo. De ahí los últimos movimientos, que involucran a extraños compañeros de cama, como la petromonarquía saudí, Turquía y Pakistán, para articular una nueva estructura de seguridad, después del fracaso del don de la mafia para protegerles.

En Asia, la visita de Putin a las islas Kuriles, junto a unas pruebas de fogueo con misiles, subrayan la soberanía rusa sobre el archipiélago. Por si se le ocurre a un Japón entregado a Washington abrir un frente en el extremo oriente, al servicio de los intereses del señorito. Fumio Kishida, primer ministro de Japón entre 2021 y 2024, tuvo el cuajo de sermonear sobre la “amenaza nuclear rusa” en repetidas ocasiones, omitiendo el nombre de Estados Unidos durante los memoriales de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. La actual primera ministra, Sanae Takaichi, tampoco fue capaz de mencionar al autor de los bombardeos nucleares en el último aniversario de la masacre.

La primera ministra japonesa vuelve a omitir la responsabilidad de Estados Unidos en su discurso sobre la bomba atómica. Arya News.

En África, las huestes de Francia fueron barridas a escobazos de sus antiguas colonias. En Mali, Burkina Faso, Níger, la República Centroafricana y Chad ya no quedan tropas francesas. Zelenski, deseoso de complacer a Macron, uno de sus más fervientes patrocinadores, se ofreció para tratar de revertir la creciente influencia rusa en la zona. Hasta ahora con escaso éxito: Mali y Niger rompieron relaciones diplomáticas con Kiev, y ECOWAS, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, que agrupa a doce países, protestó enérgicamente por “cualquier interferencia extranjera”.

El proceso de descolonización real en África ha comenzado, y China y Rusia tienen mucho que ver con esta dinámica, ofreciendo cada una sus especialidades: comercio, infraestructuras, recursos energéticos y seguridad.

El proyecto del Gran Israel choca con Turquía

Capítulo aparte merece el papel de Israel. Después de haber azuzado a Trump hasta conseguir que atacara Irán para, a renglón seguido, desaparecer de la contienda, dejándole empantanado en el estrecho de Ormuz, Netanyahu la ha emprendido ahora contra Turquía, un obstáculo en el proyecto del Gran Israel.

El 20 de agosto, Israel acusó a Turquía de llevar a cabo “maniobras peligrosas” en Siria, mientras Ankara reclamó el fin de los ataques israelíes, que calificó de “temerarios”. El cruce de acusaciones se produjo dos días después de que Israel bombardeara una base aérea en Siria, alegando que las fuerzas turcas se disponían a desplegarse allí.

Israel y Turquía intensifican las advertencias sobre Siria tras el bombardeo de una base aérea. Reuters.

Tras la caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024, Israel invadió la zona desmilitarizada colindante con los Altos del Golán, patrullada por la misión UNDOF de Naciones Unidas. Pero fue aún más allá, según muestra la siguiente ilustración.  En 2025, la UNDOF informaba de que Israel ya disponía de 10 bases en la zona, traspasando la línea de demarcación controlada por la UNDOF. Israel adujo que sus tropas permanecerían en la zona para proteger a la entidad sionista de ataques transfronterizos. Tras haber invadido los Altos del Golán en 1967, Israel se está anexionando ilegalmente otro trozo de Siria para seguir avanzando en su proyecto expansionista.  

En amarillo, la zona de Siria ocupada por Israel, a 19 de agosto de 2026. Ilustración: Deutsche Welle.

Como recogí en este artículo del pasado abril, Naftali Bennett afirmó en un encuentro con las comunidades judías en Estados Unidos que “Turquía es el nuevo Irán”. Pues bien, Bennett aspira a alzarse como nuevo primer ministro en las próximas elecciones en Israel, que se celebrarán el 27 de octubre. La consideración de Turquía e Irán como enemigos es transversal en la clase política israelí. Bennett declaró el 15 de junio en una entrevista que sería “la peor pesadilla” de Irán, si se convertía en el próximo primer ministro israelí.

En enero de 2025, ya señalé en este artículo que Israel y Turquía acabarían chocando en Siria. En 2013, Bashar al Assad ya acusaba a ambos países de asociarse para derribarle. Aunque persiguiendo intereses contrapuestos, tanto Erdogan como Netanyahu tenían interés en deshacerse de Bashar al Assad, como así ha ocurrido. Sin embargo, esos intereses contradictorios terminarán estallando. Turquía está interesada en mantener la unidad territorial de Siria, porque teme que una escisión de los kurdos sirios alimente la creación de un estado kurdo. Israel está empeñado en trocear Siria, para quedarse con un buen trozo.

Turquía es miembro de la OTAN y tiene el segundo ejército más numeroso de la alianza militar. Israel tiene un gran peso actualmente en las decisiones de política exterior de Estados Unidos, como demuestra lo ocurrido en Irán. El terreno está abonado para un enfrentamiento entre dos aliados de Washington, en un momento en que cada país está reevaluando su posición en el tablero geopolítico. La resolución de esta crisis en ciernes será otro termómetro con el que medir la capacidad de Estados Unidos para resolver conflictos, prueba del algodón de su supuesta hegemonía.

Estados Unidos arremete contra sus aliados en un momento clave

El declive del imperio y sus vasallos es evidente y el denominado sur global está tomando buena nota de ello. India, la otra gran potencia en ascenso, trata de jugar con dos barajas, pero llegará el momento en que tendrá que elegir. Scott Bessent lo ha dejado claro. El secretario del Tesoro ha manifestado sin ambages que “O estás con nosotros, o contra nosotros”.  Se refería a las sanciones que pretende imponer Estados Unidos a todos aquellos que mantengan relaciones comerciales con Irán. Sin embargo, sus palabras son una declaración de principios, que viene a sintetizar la lucha de Washington por prolongar una hegemonía que se está diluyendo.

Bessent dice a los aliados de EE. UU. “o estás con nosotros o contra nosotros” sobre las sanciones a Irán: “Vamos a colapsar este régimen”. The New York Post.

En el mundo multipolar en el que ya vivimos, los distintos países están reevaluando sus posiciones y su estrategia de cara al futuro. El realineamiento no va a ser inmediato. Va a ser un proceso que tomará años, y que fluirá en una dirección u otra, en cada caso, dependiendo de una serie de factores: la evolución de las guerras en las que está inmerso Estados Unidos; el desempeño del dólar como moneda de reserva; el crecimiento de los BRICS como nuevo polo, y su capacidad para desarrollar un sistema financiero alternativo al que surgió de Bretton Woods, controlado por Washington.

Fundamental también va a ser la resiliencia de cada país frente a la crisis económica que está provocando el cierre del estrecho de Ormuz, que sólo está comenzando. La escasez de energía a nivel global va a suponer un realineamiento de las cadenas de suministro energético, con sus correspondientes consecuencias en los principales corredores de transporte existentes, así como en la creación de alternativas a los cuellos de botella.

En todo este proceso habrá países que le pierdan el miedo a Estados Unidos, y otros que no. Habrá élites que, convenientemente engrasadas, o por vocación, continuarán trabajando para que Washington consiga mantener su hegemonía global, aun a costa de empobrecer a la ciudadanía por cuyos intereses deberían velar, como está ocurriendo en la Unión Europea. Pero habrá otras élites que antepongan el bienestar de su población a intereses particulares, por definición egoístas, lo que provocará cambios en las alianzas internacionales.

Justo en este punto de inflexión que estamos viviendo, a Trump no se le ha ocurrido mejor idea que arremeter contra sus aliados. Frustrado por su incapacidad para salir del atolladero al que le empujó Netanyahu en Irán, a pesar de haber declarado victoria, o estar a punto de alcanzarla, en 32 ocasiones, Trump está descargando su ira contra sus aliados. 

Trump arremete cada vez más contra sus aliados a medida que la victoria en la guerra contra Irán se muestra esquiva. The Washington Post, 20 agosto 2026.

Trump ha amenazado con bombardear Omán y ha impuesto aranceles del 50% a Canadá, que ya ha respondido que responderá de manera simétrica. Trump ha retirado sistemas de defensa aérea de Corea del Sur, y ha anunciado un recorte de las maniobras previstas, para después pasarle una factura de 10.000 millones de dólares a Seúl, multiplicando por diez la contribución de Corea a los gastos de los 28.500 soldados estadounidenses desplegados permanentemente en el país. Todo ello, tras declarar que tiene buenas relaciones con Kim Jong-un, el mandatario de Corea del Norte. 

En una encrucijada en la que muchos países están sopesando hacia qué polo dirigir sus relaciones internacionales, a la vista de las limitaciones evidentes de Estados Unidos para imponer su voluntad urbi et orbi, el inquilino de la Casa Blanca no tiene mejor estrategia que embestir a sus aliados y proferir bravatas.

La amenaza de imponer sanciones a quienes continúen sus relaciones comerciales con Irán fue inmediatamente respondida por China y Rusia. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, subrayó que China “se opone a cualquier sanción unilateral e ilegal sin la autorización de la ONU”. Vasily Nebenzya, el embajador ruso ante la ONU, replicó con desdén que “Hemos visto tantas sanciones y promesas de aislar la economía rusa que no le prestamos demasiada atención”.

Si Estados Unidos es incapaz de prevalecer frente a la República Islámica, si se demuestra impotente para forzar un cambio de régimen e instalar un gobierno títere, e Irán retiene el control del estrecho de Ormuz, Trump saldrá del Golfo Pérsico muy malherido. A la vista de la respuesta de China, que cuenta con numerosas palancas para presionar a Washington, no parece que su estrategia de amenazar a aliados y adversarios vaya a tener éxito.

Irán debe medir su estrategia si desea seguir contando con el apoyo de Rusia y China

Aunque cuenta con el apoyo de Rusia y China, el gobierno de Teherán debería medir su respuesta a las sanciones anunciadas por la Casa Blanca. El jefe del Estado Mayor iraní, el general Ali Abdollahi, advirtió el 21 de agosto que “Las fuerzas armadas de Irán responderán a las nuevas amenazas del enemigo con respuestas aplastantes, punitivas y devastadoras”. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz sirve como herramienta de presión a corto plazo, pero a largo podría ser contraproducente.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaee, declaró el 22 de agosto que considerarían enemigos a los países vecinos que participaran en la guerra económica desatada por Estados Unidos, y añadió esta advertencia:  “No buscamos extender la guerra, pero si los países que rodean a Irán se unen a los estadounidenses en la guerra económica, atacaremos sus intereses”.

Irán amenaza a los países vecinos para que no se unan a la «guerra económica» de Estados Unidos. Anadolu Ajansi.

China no es partidaria de las guerras, como demuestra su propia historia de los últimos 40 años, durante los que no ha emprendido ninguna. China es partidaria del comercio, para lo que necesita paz. China también necesita el petróleo que fluía a través del estrecho de Ormuz. China no necesita un Irán desencadenado, que destruya las infraestructuras de los vecinos productores de petróleo.

El mundo tampoco respondería amablemente si Irán provocara la recesión calamitosa que traería un bloqueo prolongado el estrecho de Ormuz. Las simpatías que ahora despierta el gobierno de Teherán en amplios sectores, por su valentía a la hora de enfrentarse a Estados Unidos, se transformarían en lo contrario si un recorte drástico de la oferta de petróleo provocara alta inflación y una crisis alimentaria: los fertilizantes están estrechamente ligados a la industria petrolera.

Antes de lanzarse a destruir la infraestructura petrolera del Golfo Pérsico, el gobierno de Teherán debería tomar nota de los siguientes datos:

La deuda de Estados Unidos ha sobrepasado los 40 billones de dólares. Scott Bessent ha lanzado un programa para recomprar los bonos a 30 años antes de que maduren, con el objetivo de evitar que la rentabilidad de los bonos a 10 años sobrepase el 5%. El 21 de agosto estaba en el 4,73%. El 5% de interés es el umbral a partir del cual se considera que el sistema financiero está sometido a un fuerte estrés: aumenta los costes de endeudamiento para consumidores y empresas, provoca el desplome de las valoraciones bursátiles, dispara el coste de los intereses que han de pagarse por la deuda pública, y puede desestabilizar el sistema bancario.

Scott Bessent está «jugando con fuego». Fortune.

El economista Robin J. Brooks anunciaba que la devaluación del dólar había comenzado, establecía odiosas comparaciones con la trayectoria del yen, y advertía que Bessent estaba “jugando con fuego”. En el fondo, la recompra de deuda pública equivale a que el gobierno de Estados Unidos se preste dinero a sí mismo, dándole a la impresora, lo que necesariamente provoca un incremento de la inflación.

Fortune publicaba que Wall Street duda de que Bessent sea capaz de controlar el mercado de la deuda pública de Estados Unidos, que asciende a 32 billones de dólares, a lo que hay que añadir un déficit fiscal cercano a los dos billones de dólares. Teniendo en cuenta el currículum de Bessent, y sus recientes declaraciones, en las que dijo no comprender por qué el precio del petróleo estaba subiendo, a pesar de haber anunciado las sanciones a Irán, la falta de confianza de Wall Street en Bessent no es de extrañar.

Para seguir gozando del apoyo de Rusia y China, y de las simpatías del sur global, cabría aconsejar al gobierno de Teherán que sea cauto en su respuesta y que, preferiblemente, se siente a la puerta de su casa a esperar que pase el cadáver de su enemigo. Porque Donald Trump ha metido a Estados Unidos en una cazuela, donde se está cociendo en su propia salsa.

Los ataques de Estados Unidos a Venezuela e Irán liberan a Rusia de la presión de China sobre Ucrania

29 de mayo de 2026

China afloja la presión sobre Rusia tras el viaje de Trump a Pekín

La intervención armada de Estados Unidos en Venezuela y la guerra desatada contra Irán, proveedores ambos de petróleo a China, ha evidenciado que el objetivo de la Casa Blanca sigue siendo el mismo, independientemente del inquilino de turno: debilitar a China. Trump dejó Pekín con poco más que buenas palabras en el bolsillo, mientras que Putin y Xi Jinping firmaron más de 40 acuerdos, en todo tipo de esferas, durante la última reunión del presidente ruso con el chino en Pekín.

La política exterior de Estados Unidos ha conseguido desgajar a Europa de su vecino oriental, pero está logrando que Rusia y China profundicen su relación estratégica, contribuyendo a consolidar un formidable bloque euroasiático, económicamente complementario, y masivo geográficamente.

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Trump levanta sanciones al petróleo ruso y revienta la estrategia de Bruselas

23 de marzo de 2026

Trump antepone sus intereses a los de Europa

La decisión de Donald Trump de levantar las sanciones unilaterales al petróleo ruso, durante 30 días, para que los países interesados puedan comprar petróleo y productos derivados que actualmente se encuentran depositados en tanqueros, dinamita la fracasada estrategia impulsada por Joe Biden, mimetizada servilmente por la Unión Europea.

Lo de “otorgar una exención”, tal y como recoge Reuters, a unas sanciones ilegales, ya revela la actitud imperialista de Estados Unidos. Ese país que actúa como si fuera el policía del mundo, ahora dirigido por un matón que ha dejado de lado la hipocresía de sus antecesores para mostrar la siniestra faz de un imperio que se está desmoronando.

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El discurso de Marco Rubio en Múnich se materializa en Irán

6 de marzo de 2026

Marco Rubio hace apología del colonialismo en Europa

La oda al colonialismo que Marco Rubio profirió en la Conferencia de Seguridad de Múnich, con los europeos puestos en pie aplaudiéndole, se ha materializado en los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. Aunque algunos aparentan escandalizarse por la falta de complejos de Donald Trump a la hora de proclamar sus objetivos imperialistas, lo que le diferencia de sus predecesores en la Casa Blanca es la obscenidad con que los pregona, y el comportamiento mafioso y chulesco, porque los propósitos son los mismos. La desvergüenza con la que se comporta Trump se extiende a los más destacados miembros de su gobierno: los ha elegido porque comparten ese perfil.

Destaca entre ellos Marco Rubio, quien afirmó en Múnich que “Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y de su herencia, que entiendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla”. El secretario de Estado reivindicaba el colonialismo, mientras los europeos salivaban, extasiados ante el panegírico del imperialismo que desgranaba el mensajero de su antaño colonia, devenida en metrópolis.

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