6 de marzo de 2026
Marco Rubio hace apología del colonialismo en Europa
La oda al colonialismo que Marco Rubio profirió en la Conferencia de Seguridad de Múnich, con los europeos puestos en pie aplaudiéndole, se ha materializado en los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. Aunque algunos aparentan escandalizarse por la falta de complejos de Donald Trump a la hora de proclamar sus objetivos imperialistas, lo que le diferencia de sus predecesores en la Casa Blanca es la obscenidad con que los pregona, y el comportamiento mafioso y chulesco, porque los propósitos son los mismos. La desvergüenza con la que se comporta Trump se extiende a los más destacados miembros de su gobierno: los ha elegido porque comparten ese perfil.
Destaca entre ellos Marco Rubio, quien afirmó en Múnich que “Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y de su herencia, que entiendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla”. El secretario de Estado reivindicaba el colonialismo, mientras los europeos salivaban, extasiados ante el panegírico del imperialismo que desgranaba el mensajero de su antaño colonia, devenida en metrópolis.

Trump, troleando a los europeos en su red social, con una imagen alterada.
En ausencia total de pudor, Rubio continuó con su exaltación de la opresión, la aculturación y la aniquilación de otras civilizaciones, el expolio de los recursos ajenos y el genocidio, con esta frase: “En Estados Unidos no tenemos ningún interés en ser guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente. No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la civilización más grande de la historia de la humanidad”.
Rubio remachó el mensaje con rotundidad: “No queremos que nuestros aliados se sientan encadenados por la culpa y la vergüenza”. Unas palabras que encajan con la proclamación de intenciones de Stephen Miller, otro miembro de la banda de Trump: “Somos una superpotencia y con el presidente Trump nos vamos a comportar como tal”.
Una vez santificado el colonialismo, tras el secuestro de Nicolás Maduro, el manejo de la administración chavista a punta de pistola, y el subsiguiente bloqueo del suministro de petróleo a Cuba, Estados Unidos ha dado el siguiente paso con el ataque a Irán para proyectar su hegemonía en un mundo que el propio Rubio reconocía como multipolar. Pero una cosa es constatar la evidencia, y otra muy distinta que Washington esté dispuesto a aceptarla sin rechistar.
El discurso de Marco Rubio en Múnich señala todo lo contrario. Estados Unidos se apresta a usar su maquinaria militar, diseñada para proyectar poder, con sus 800 bases a lo largo y ancho del globo, con el objetivo de implantar un imperio global que aplaste cualquier asomo de resistencia, manu militari si es preciso, o por otras vías, cuando sean más convenientes.
Por ejemplo, la guerra económica, de la que alardeó Scott Bessent, secretario del Tesoro, ante el Congreso, en Davos y en Fox News, para que no quedara ninguna duda: “Lo que [hemos hecho] en el Tesoro es crear una escasez de dólares en el país”. La estrategia llegó a una “gran culminación en diciembre, cuando uno de los bancos más grandes de Irán quebró… la moneda iraní entró en caída libre, la inflación explotó y, por lo tanto, hemos visto al pueblo iraní en las calles”. Bessent lo remataba en Davos: “Esto es política económica; no hay disparos”.

La arrogancia de Estados Unidos le impide conformarse con el estatus de primus inter pares. La única relación que contemplan es la de sumisión a sus objetivos, camuflada en ocasiones con el término “aliados”. Es el subterfugio que Rubio utilizó en Múnich para reclamar a las élites europeas su colaboración en la implantación de la agenda imperialista diseñada en la Casa Blanca.
Las élites europeas asumen el papel de felices vasallos de Estados Unidos
El problema de los europeos que aplaudían es que no comprenden que la persecución de los objetivos para la que el secretario de Estado reclamaba su cooperación conlleva la propia destrucción de Europa como entidad geopolítica autónoma, y su conversión definitiva en vasalla. A lo peor se piensan que el patrón será generoso con ellas. Se equivocan. Ya lo advirtió Kissinger: “Puede ser peligroso ser enemigo de América, pero ser amigo de América es letal”. Los estadounidenses tienen la mala costumbre de referirse a su país como América, lo cual ya es una declaración de intenciones.
El ataque coordinado de Estados Unidos e Israel a Irán ha provocado una airada reacción de Bruselas y las capitales europeas a la agresión perpetrada por… Irán. Las críticas a Washington y a Tel Aviv han brillado por su ausencia, y el vitriolo se ha reservado para Teherán, que está defendiéndose mediante la estrategia militar que considera más adecuada para no perder una guerra que, con toda la razón, entiende como existencial. El derecho a defenderse de las agresiones se reserva para Ucrania.
La primera consecuencia del ataque estadounidense y sionista a Irán ha sido disparar el precio del gas en Europa. Los cerebros de Bruselas que diseñaron e implementaron la decisión de “acabar con la dependencia” del gas ruso se encuentran ahora con que Catar, uno de sus principales proveedores, ha parado la producción. Antes de que comenzara la nueva guerra contra Irán, algunos medios occidentales ya advertían de la nueva dependencia de Europa en materia de gas, ahora de Estados Unidos, y de los riesgos que presentaba la volatilidad de las decisiones políticas y económicas de Trump, tan estables como una veleta, pero que siempre acaba girando en dirección a los intereses de Estados Unidos.


El gas comercializado en el mercado TTF sube un 97,81% en una semana, mientras ABC habla de la dependencia del gas de Estados Unidos.
Las consecuencias de las sabias decisiones políticas de las élites europeas se ven reflejadas en el siguiente gráfico, publicado por Eurostat, que revela el incremento de las empresas que se han declarado en bancarrota en la Unión Europea. Obsérvese que el aumento exponencial de las quiebras se produce desde febrero de 2022, a raíz de la decisión de Bruselas de “acabar con la dependencia” del gas procedente de Rusia.

Registro de empresas y declaraciones de bancarrota en la UE, 2019 – 2025. Gráfico: Eurostat.
Las consecuencias del ataque estadounidense y hebreo contra Irán en el mercado energético han pillado a la Unión Europea con el paso cambiado, el que lleva desde hace cuatro años. Noruega ha dicho que la situación en Oriente Próximo podría reabrir el debate sobre el gas ruso, un mes después de que la Unión Europea anunciara su intención de dejar de comprarlo, el año próximo. Bruselas ha conminado ahora a Ucrania a permitir el tránsito de petróleo ruso a través del gasoducto Druzhba. Zelenski se revuelve, alegando que no es posible, porque los ataques rusos han dañado supuestamente la tubería.
La guerra no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán ha abierto fisuras en una Unión Europa ya agrietada por la guerra provocada por la OTAN contra Rusia en Ucrania. Mientras Pedro Sánchez recoge hábilmente la bandera del “No a la guerra”, Francia y Alemania han sido los dos primeros vasallos en dar un paso al frente para defender los intereses de Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo.
Después de que Trump, en el despacho oval y ante la prensa, pidiera a su representante de Comercio que analizara la posibilidad de imponer un embargo a España por su negativa a permitir el uso de las bases estadounidenses para atacar Irán, Merz fue interpelado por su opinión acerca de la intención de Estados Unidos de “castigar” a España.
El canciller alemán respondió (minuto 28) que “La respuesta es muy sencilla. Estamos intentando convencer a España para que alcance el 3% o el 3,5% (del PIB destinado a gastos militares) que acordamos en la OTAN”. Aquí tenemos a un miembro de la Unión Europea apoyando que un tercer país “castigue” a otro. Posteriormente, Merz trataba de explicar su conducta, empeorándola aún más: no había querido enfadar al emperador, oponiéndose a él públicamente.

Trump dice que EE. UU. cortará todo el comercio con España por las bases militares, gasto en defensa. Reuters.
El alineamiento de Friedrich Merz con Estados Unidos e Israel no debería sorprendernos. En junio de 2025, Merz ya reconocía que la entidad sionista estaba haciendo el trabajo sucio a occidente en Irán, pero ahora ha decidido arremangarse para enfangar a Alemania en un conflicto en el que sólo tiene que perder. Que Merz fuera, antes que canciller, el jefe de BlackRock en Alemania, y que Macron trabajara para la banca Rothschild, deben ser casualidades.
Ambos abrieron el debate en Múnich sobre la conveniencia de que Europa adquiera armamento nuclear, más allá del que ya disponen Francia y el Reino Unido. Los primeros en abrazar la idea con entusiasmo fueron los chihuahuas, en gráfica expresión del exdiplomático nicaragüense Augusto Zamora para referirse a los países bálticos, que fue vetado en el muy progresista diario Público.

La conversación nuclear se está calentando entre los europeos en Múnich. Politico, 14 de febrero de 2026.
La excusa para impulsar la proliferación nuclear radica en la supuesta falta de compromiso de Trump con la defensa europea, a pesar del archisobado artículo 5 de la OTAN, el que establece la defensa mutua ante un ataque a uno de los miembros. Esta actitud displicente del presidente de Estados Unidos parece no ser óbice para que las élites europeas se comporten con renovado ímpetu en la defensa de los intereses de Washington en Oriente Próximo.
Mark Rutte ha confirmado que “La OTAN es una plataforma para que Estados Unidos proyecte su poder en el escenario mundial”. Los europeos están encantados de ser sus vasallos, aunque les vaya la ruina en ello.
Trump dinamita la credibilidad de Estados Unidos en las negociaciones
El bombardeo estadounidense y sionista contra Irán se produjo en medio de unas negociaciones con el gobierno iraní. Tras dos rondas con la mediación de Omán, las conversaciones parecían discurrir de manera positiva, a juzgar por las declaraciones de Abbas Araghchi del 25 de febrero, que sostenía que un acuerdo estaba “al alcance”.

El ministro de AAEE de Irán dice que un acuerdo con EEUU está “al alcance”; Trump dice que prefiere la diplomacia. Al Jazeera, 25 de febrero de 2026.
Llueve sobre mojado. La denominada “guerra de los 12 días” contra Irán también se produjo mientras Estados Unidos e Irán estaban conduciendo negociaciones, al menos formalmente. The New York Times apunta que el líder de Irán, Alí Jamenéi, fue asesinado junto a otros altos cargos, con informaciones proporcionadas por la CIA a Israel, que ejecutó el golpe. Probablemente estaban reunidos para discutir el curso de las conversaciones, que debían retomarse en Ginebra el lunes 1 de marzo.
Se repite la pauta del año pasado: Washington utiliza las negociaciones como un señuelo para que la otra parte relaje sus medidas de seguridad – craso error – y proceder a las “ejecuciones extrajudiciales”, como eufemísticamente llaman algunos a los asesinatos, según quién los perpetre.
Es la misma técnica que también utilizó Israel contra los miembros de Hamas con los que estaba tratando la posibilidad de un alto el fuego en Gaza, en septiembre del año pasado: simular una negociación para tratar de asesinarles cuando estaban reunidos, analizando el desarrollo de las conversaciones. En aquella ocasión, Trump se mostró “muy descontento” con el ataque que perpetraron los sionistas en Catar, donde Estados Unidos alberga una base militar.
Con el último ataque a Irán, Trump ha eliminado cualquier atisbo de credibilidad acerca de la voluntad real de negociación de Estados Unidos, sea cual sea la materia y sus interlocutores. Lo único que aceptan los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca es la sumisión a sus dictados, el acatamiento de sus órdenes.
Estoy seguro de que Rusia y China están tomando buena nota de lo ocurrido con Irán, y han llegado a la conclusión de la futilidad de perder el tiempo negociando con Estados Unidos. En todo caso, si continúan participando en este tipo de escenificaciones, será porque estiman que conviene a sus intereses tácticos, sin olvidar en ningún momento los estratégicos.
Trump gira 180 grados y traiciona a sus bases MAGA
Donald Trump basó gran parte de su campaña electoral en su oposición a continuar con las “guerras eternas” para centrarse en mejorar el bienestar de la población estadounidense. La hemeroteca está llena de discursos y declaraciones de Trump quejándose de que se invirtieran billones de dólares en guerras a miles de kilómetros de distancia, mientras las carreteras estaban llenas de baches y los ferrocarriles descarrilaban de manera habitual.
Después de girar 180 grados, y de bombardear ocho países en los primeros 15 meses de su segundo mandato, Trump mostró su desprecio por esa misma base MAGA que fue responsable de su victoria electoral, tildándoles de “debiluchos”, cuando empezaron a exigir la desclasificación de los archivos de Epstein.
El vuelco de las bases se plasmó en la dimisión de Marjorie Taylor Greene, una de sus más fervientes partidarias, que se sintió traicionada por Trump. Otro de sus apoyos, Tulsi Gabbard, aunque conserva su puesto como directora de las agencias de inteligencia, ha sido condenada al ostracismo, y excluida de las reuniones donde se toman las decisiones relevantes.
Marjorie Taylor Greene denunciaba la penosa situación económica en la que se halla la ciudadanía estadounidense, mientras la Casa Blanca dilapida billones de euros en guerras perpetuas: el 72% de los estadounidenses no se puede permitir un seguro médico; el 58% no puede sufragar un seguro para el coche; el 67% vive de nómina en nómina, sin ahorros para imprevistos; el 50% tiene deudas en su tarjeta de crédito, y la deuda pública se acerca a los 40 billones de dólares.
La traición de Donald Trump a sus bases electorales puede deberse a varios factores, perfectamente complementarios. De un lado, la presión de quienes ejercen el poder real en Estados Unidos: el denominado estado profundo, una amalgama de plutócratas, tecnócratas y burócratas enraizados en las agencias de inteligencia; el complejo militar industrial, histórica batuta de la política exterior; los neoconservadores, que forman parte de su propio equipo, comenzando por Marco Rubio, que también es asesor de seguridad nacional; AIPAC, el lobby sionista; el propio gobierno de Israel y, singularmente Netanyahu, que ha estado siete veces en la Casa Blanca en lo que va de segundo mandato de Trump.
Y, por último, pero no menos relevante, los archivos de Epstein, donde presuntamente podrían encontrarse documentos, fotografías y vídeos del actual presidente de Estados Unidos que le colocarían en una precaria situación.
Donald Trump, el que venía a “drenar el pantano”, concentrarse en los problemas de la ciudadanía y poner fin a las guerras perpetuas, está haciendo exactamente lo contrario: se ha dejado arrastrar por el lobby sionista, el monstruo más grande del pantano. Está ignorando la realidad doméstica para preocuparse únicamente de los intereses de Israel, desencadenando una guerra en el polvorín más inestable del planeta. Con los consiguientes efectos en el mercado internacional de la energía, que tendrá funestas consecuencias en la inflación, no sólo en su país, sino en el resto del planeta.
El sionismo toma el control de la administración Trump
El dos de marzo, Marco Rubio reconocía de forma bastante explícita quién lleva realmente la batuta en la Casa Blanca: Benjamín Netanyahu. En declaraciones a los medios, Rubio dijo: “El presidente tomó una decisión muy sabia: sabíamos que habría una acción israelí, sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses y sabíamos que, si no los atacábamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”.
Es decir, que fue Israel quien tomó la decisión de atacar a Irán mientras Estados Unidos estaba reuniéndose con los iraníes, con la mediación de Omán. Que fue Estados Unidos quien se vio obligado a atacar a Irán, de manera preventiva, para evitar un mayor número de bajas a las que está sufriendo ahora. Y que las decisiones las toma, y los tiempos los marca, Tel Aviv, no Washington.
El portal Track AIPAC rastrea todas las subvenciones que reciben los congresistas, los senadores, y los candidatos al Congreso y al Senado. En Estados Unidos optaron por legalizar los sobornos a los políticos: lo llaman “lobby”. Ciñéndonos únicamente a las cifras oficiales, el American Israel Committee for Public Affairs destina cientos de millones de dólares en “donaciones” a legisladores, senadores y candidatos, con el obvio propósito de que defiendan los intereses de Israel, no los de Estados Unidos.
Donald Trump es el campeón a la hora de recibir donaciones del lobby sionista. Con 230 millones de dólares, encabeza la clasificación de los sobornados. Miriam Adelson, viuda de Sheldon Adelson, magnate de los casinos, la séptima mujer más rica del mundo, con una fortuna de 34.600 millones de dólares, y doble nacionalidad, israelí y estadounidense, es la primera donante de Donald Trump, con más de 215 millones entregados al actual presidente. Quien paga, manda.

Captura de pantalla del portal trackaipac.com.
Susie Wiles, la jefa de gabinete de Trump, trabajó para Netanyahu en la campaña electoral de 2020, junto a otros asesores del equipo del estadounidense. El director del AIPAC, Elliot Brandt, presumía en un panel a puerta cerrada de cómo el lobby sionista había cultivado influencia en tres personas claves del equipo de Trump: Marco Rubio, Mike Waltz, director de Seguridad Nacional, y John Ratcliffe, director de la CIA, a las que calificaba de «lifeline» (línea de vida) para los intereses de Israel. Elliot Brandt fue promovido a director de AIPAC en 2024, pero lleva treinta años trabajándose Capitol Hill.
Los países del Golfo Pérsico engrasan al entorno de Trump
Pero no sólo es el lobby sionista quien engrasa la maquinaria bélica estadounidense contra Irán. Las petromonarquías del Golfo Pérsico, para quienes nadie reclama una transición democrática, ni muestra preocupación alguna por sus trabajadores, expatriados en régimen de semi esclavitud, ni tampoco por los pisoteados derechos de las mujeres, también invierten cifras millonarias en los negocios de Donald Trump y de personas de su entorno más próximo.
A pesar del acercamiento que propició China entre Arabia Saudita e Irán, históricos rivales en la región, The Washington Post publica que Mohammed bin Salman estaba a favor del ataque contra Teherán, alegando que, si Estados Unidos no atacaba, después de haber acumulado la mayor presencia militar en Medio Oriente desde la invasión de Irak en 2003, Irán saldría reforzado y más peligroso.

La presión de los saudíes e Israel ayudaron a Trump a atacar a Irán. The Washington Post.
Los suníes consideran herejes a los chiíes, pero tras el enfrentamiento religioso subyacen motivaciones crematísticas. Según leemos en Popular Information, el fondo soberano saudí invirtió 2.000 millones de dólares en el fondo de capital privado de Jared Kushner, pese a objeciones internas, que fueron despreciadas por el director del fondo, el jeque Mohammed bin Salman. Kushner recibe un 1,25 % anual en comisiones y podría acumular unos 137 millones de dólares en pagos para 2026. Hace tres años, el New York Times ya recogía las inversiones millonarias de Emiratos Árabes Unidos y Catar en el fondo de Jared Kushner, cuyo único cargo en el gobierno de Donald Trump es ser su nuero.

Empresa de Kushner recibió cientos de millones de dos naciones del Golfo Pérsico. New York Times, 30 de marzo de 2023.
Steve Witkoff, amigo personal de Trump, es el encargado de las negociaciones con Rusia, Ucrania e Irán. Los iraníes se quejaban de que Witkoff saltara de una reunión a otra en Ginebra, lo que denota el nivel de la mascarada.
La empresa de criptomonedas World Liberty Financial, de la que Witkoff es cofundador, también se ha visto beneficiada por las inversiones de los Emiratos Árabes Unidos. Trump y su familia poseen una participación significativa en la compañía. El jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad nacional de los EAU, y director del fondo soberano de inversión del país, adquirió el 49 % de WLF días antes de la investidura de Trump. 187 millones de los 250 pagados por los EAU, fueron destinados a compañías de la familia Trump, y otros 31 millones, a la familia Witkoff. En mayo de 2025, MGX, una empresa controlada por Tahnoon, compró 2000 millones de dólares en tokens de criptomonedas a WLF.
La nueva guerra contra Irán ocurre semanas después de que el Fondo de Inversión Privada de Arabia Saudita financiara un acuerdo de 7.000 millones de dólares con la Organización Trump. El proyecto incluye un hotel y un campo de golf de la marca Trump, además de 500 mansiones de lujo. En total, los proyectos de la Organización Trump en Arabia Saudita alcanzan los 10.000 millones de dólares.

Eric Trump comercializa proyectos inmobiliarios saudíes por valor de 10.000 millones de dólares. The Semafor.
¿Será Irán el fin del imperio estadounidense?
Cuando se barruntaba que Estados Unidos e Israel se disponían a lanzar otro ataque contra Irán, tras haber fracasado en su objetivo de cambio de régimen en junio pasado, el gobierno iraní advirtió que esta vez su respuesta no iba a ser limitada, y que la guerra iba a ser regional. Irán está siendo fiel a su aviso. Teniendo en cuenta el carácter existencial del conflicto, la forma actual de gobierno en Irán tiene más posibilidades de sobrevivir librando una guerra, que habiendo cedido a las exigencias de Estados Unidos en la farsa de negociación.
De haber aceptado todas las demandas de Washington, Teherán se habría quedado en una posición de absoluta precariedad, que habría puesto en bandeja a sus enemigos su ulterior destrucción. Haber aceptado deshacerse de cualquier misil con alcance superior a 300 km, como le exigían, le hubiera dejado inerme ante los ataques.
En cualquier caso, a estas alturas ha quedado claro que, aunque Irán se hubiera bajado literalmente los pantalones, ni a Estados Unidos ni a Israel les interesaba llegar a ningún acuerdo, porque lo que persiguen es el cambio de régimen. En su infinita soberbia, Trump se sorprendía de que los iraníes no hubiesen capitulado, abrumados ante el poderío militar estadounidense.
Por el contrario, la estrategia iraní parece inclinarse por una guerra de desgaste. De entrada, está atacando las bases de Estados Unidos en sus países títeres del Golfo Pérsico, con notable éxito, según algunos analistas. Trump pensaba que el asesinato de Alí Jamenéi iba a provocar la caída del gobierno iraní. Hasta el momento de publicar estas líneas, esto no ha ocurrido.

¿Qué pasaría si el Irán de hoy se resignara a una guerra larga e infernal con Estados Unidos? Responsible Statecraft.
Que la guerra no le está yendo bien a la alianza entre Washington y Tel Aviv lo denota el cambio de objetivos que atribuyen los beligerantes a la operación. Hemos pasado del intento de cambio de régimen, a la eliminación de su capacidad nuclear, que supuestamente había sido pulverizada en la guerra de los 12 días, a la destrucción de su ejército y sus misiles balísticos. Netanyahu lleva 30 años diciendo que Irán está a un paso de hacerse con una bomba atómica, y Trump le sigue el cuento.
Otra señal de que la guerra no está yendo como planeaban Estados Unidos e Israel son las operaciones de falsa bandera contra distintos países en la región, que están siendo atribuidas a Irán, a pesar de sus desmentidos. Tales han sido los casos de un ataque a una refinería en Arabia Saudita y a un aeropuerto y una escuela en Azerbaiyán, ambos negados por Teherán. Washington y Tel Aviv no pueden con Irán, al menos no tan rápido como creían, por eso están incitando a sus peones en el Golfo para formar una gran coalición contra Teherán.
Los kurdos, protegidos por la Casa Blanca en Siria, podrían ser los próximos en entrar en acción. Aunque por el momento, esta hipótesis parece formar parte de la guerra psicológica. Trump incluso baraja enviar las famosas botas sobre el terreno, aunque yo creo que va a tirar antes de sus peones para que le hagan el trabajo sucio.
Otro de los objetivos de la guerra contra Teherán es sabotear el suministro de oro negro a Pekín. China importa el 90% de la producción de petróleo iraní. Si el conflicto consigue disminuir, o incluso cortar, el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz hacia China, Xi Jinping tendrá que buscar otros proveedores que tengan la capacidad de incrementar sus aportaciones. El primer candidato es Rusia, por recursos, vecindad y afinidad política.
Si la guerra provocada por Joe Biden en Ucrania hizo bascular a Rusia hacia China, la desencadenada por Donald Trump e Israel en Irán puede estimular el fortalecimiento de la alianza entre Moscú y Pekín. Si Estados Unidos piensa que es capaz de someter a ambos países a sus dictados y regresar al mundo unipolar del siglo pasado, como potencia hegemónica, se estrellará contra la realidad del siglo XXI.











El Departamento de Justicia retira su afirmación de que el “Cártel de los Soles” de Venezuela es un grupo real. New York Times, 5 de enero de 2026.





El País, 14 de enero de 2025.


















