19 de enero de 2026
Con Trump, la obscenidad vence a la hipocresía
La principal diferencia entre Donald Trump y otros presidentes de Estados Unidos radica en la obscenidad con la que expone sus propósitos. Este es el principal motivo por el que no gusta a las élites, como ya analicé en este artículo. Por lo demás, la radicalidad con la que trata de alcanzar sus objetivos, el manifiesto desprecio a la legalidad internacional o la arrogancia a la hora de tratar a sus presuntos aliados, con Donald Trump sólo han supuesto una vuelta de tuerca más, quizá dos, al tradicional comportamiento de los inquilinos de la Casa Blanca.
Con Donald Trump, la hipocresía de la narrativa empleada para disfrazar los auténticos objetivos de la política exterior de Estados Unidos – el habitual soniquete de promover la democracia, la libertad y los derechos humanos – ha sido sustituida por una manifiesta impudicia a la hora de anunciar sus intenciones al resto del mundo.
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