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Los fracasos de Estados Unidos en Irán y de la OTAN en Ucrania convulsionan el tablero geopolítico

24 de agosto de 2026

Panorama mundial: Irán, Ucrania, Latinoamérica, Europa, Golfo Pérsico, Asia y África

Los intentos de Estados Unidos de mantener una hegemonía que ya sólo existe en la imaginación de algunos se están saldando con derrotas en los dos frentes principales: Irán y Ucrania. En Irán, el anuncio de un “Día D económico” revela la frustración de no poder organizar un desembarco real en la República Islámica para forzar un cambio de régimen, único modo de reabrir el estrecho de Ormuz, que estaba abierto antes de los ataques estadounidenses.

La opción de desplegar tropas sobre el terreno ha sido descartada por el Pentágono, así como la de proseguir con ataques aéreos, dada la escasez de interceptores de defensa antiaérea – sobre la que ha sido advertido Trump – porque dejaría en una situación de vulnerabilidad a Estados Unidos y sus aliados en la región.

La enésima amenaza de Donald Trump se produce después de que fracasara su intento de sobornar a Ahmad Vahidi, el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Iraní, a través del canal que abrió en mayo Tulsi Gabbard con Massoud Barzani, el líder político de los kurdos iraquíes, siguiendo órdenes del presidente. Trump también intentó el soborno a través de Asim Munir, el jefe del ejército pakistaní, quien le contestó que Islamabad no iba a contribuir a desestabilizar el liderazgo en Teherán.

Trump amenaza a Irán con un “Día D económico” y “tremendas” consecuencias para quienes le apoyan. CNBC.

En Ucrania, la estrategia de desgaste de Rusia está dando resultados: el principal objetivo de la “operación militar especial”, convertida ya en “guerra real”, según Dimitri Peskov, portavoz de Putin, se está cumpliendo: desactivar a Ucrania como herramienta de la OTAN, para evitar futuros ataques desde ese territorio tan próximo. En eso consiste la “desmilitarización”, en destruir el ejército ucraniano, y Moscú lo está consiguiendo, por mucho que Úrsula von der Leyen afirme lo contrario.

Rusia no tiene prisa. Su estrategia parsimoniosa es la adecuada para el cumplimiento de sus objetivos. El reciente bloqueo de Odesa, que ha dejado a Ucrania sin acceso en lo comercial al Mar Negro; el avance en múltiples ejes a lo largo de la línea del frente, que están siendo concienzudamente ignorados por los medios occidentales, y la alarmante carencia de soldados que padece Ucrania– que ha convertido el reclutamiento en una “actividad violenta”, según la BBC – así lo demuestran.  Los lacayos de Estados Unidos, presentes y futuros, deberían tomar nota del destino que les depara su vocación servil.

Desesperado por los reveses militares en Irán y Ucrania, Trump está abriendo otros frentes, en ocasiones con la ayuda de sus fieles lacayos europeos, desde los que apuntalar su hegemonía en declive. En algunos lugares está teniendo éxito. En Latinoamérica, con las notables excepciones de México y Brasil, el resto ha virado hacia el vasallaje. Candidatos derechistas, respaldados por Trump, se han alzado con el poder en Ecuador, Colombia, Honduras, Bolivia, Chile y Perú. En el caso de Argentina, el electorado fue sometido a un chantaje abierto, al condicionar Trump el rescate del país, con un fondo de 40.000 millones, a la victoria de Javier Milei.

Venezuela se resolvió manu militari, para instalar un protectorado, tras el secuestro de su presidente, cuyo paradero se esfumó de los medios. Marco Rubio califica a Cuba de “amenaza para la seguridad nacional”, a pesar de que su PIB, de 12.000 millones de dólares, representa el 0,04% del de Estados Unidos. Washington continúa con el bloqueo económico a la isla – y ya vamos por 60 años – sin que nadie en occidente mueva una pestaña ante tamaño crimen, tan longevo. La exigencia del respeto a los derechos humanos de quienes portan el estandarte de los “valores europeos” es cada vez más selectiva.

En Europa, hemos asistido a un golpe de estado en Rumanía; a un episodio de lawfare en Francia para descabalgar a una candidata presidencial; a una sospechosa victoria en Moldavia de la candidata apadrinada por Bruselas; al ascenso vertiginoso de un desconocido en Hungría, Peter Magyar, que ha montado una “Operación Purgatorio” para impedir la vuelta al poder de Fidesz, el partido de Víktor Orbán, con las bendiciones de Bruselas. Y por último, si consideramos el Cáucaso como territorio europeo, a una revolución de colores en Armenia para aupar a Nikol Pashinian, otro partidario de la agenda geopolítica de Bruselas, que no mira el mapa, ni tampoco pondera con quién mantiene históricamente sus relaciones comerciales.

Todos estos episodios antidemocráticos tienen un nexo común: las víctimas se oponían a la guerra contra Rusia, por más que las élites europeas y sus correas de transmisión mediática nos vendan otro relato, y los colocados como gestores tienen marcada vocación atlantista. La siguiente en nómina es Alemania, como así lo anunció un excomisario de la Unión Europea, advirtiendo que no van a permitir que el partido opuesto a la guerra se haga con el poder. Aunque lo disfrazarán con otros argumentos, más acordes con su agenda.

En el Golfo Pérsico, los aliados tradicionales de Washington se han dado cuenta de que el supuesto paraguas que les vendieron con las bases militares no sólo no les ha protegido, sino que les ha convertido en objetivo de los ataques de quien aspira a convertirse en potencia regional. Irán, por historia, posición geográfica, tamaño, recursos y peso político, tiene todas las cualificaciones para volver a serlo. De ahí los últimos movimientos, que involucran a extraños compañeros de cama, como la petromonarquía saudí, Turquía y Pakistán, para articular una nueva estructura de seguridad, después del fracaso del don de la mafia para protegerles.

En Asia, la visita de Putin a las islas Kuriles, junto a unas pruebas de fogueo con misiles, subrayan la soberanía rusa sobre el archipiélago. Por si se le ocurre a un Japón entregado a Washington abrir un frente en el extremo oriente, al servicio de los intereses del señorito. Fumio Kishida, primer ministro de Japón entre 2021 y 2024, tuvo el cuajo de sermonear sobre la “amenaza nuclear rusa” en repetidas ocasiones, omitiendo el nombre de Estados Unidos durante los memoriales de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. La actual primera ministra, Sanae Takaichi, tampoco fue capaz de mencionar al autor de los bombardeos nucleares en el último aniversario de la masacre.

La primera ministra japonesa vuelve a omitir la responsabilidad de Estados Unidos en su discurso sobre la bomba atómica. Arya News.

En África, las huestes de Francia fueron barridas a escobazos de sus antiguas colonias. En Mali, Burkina Faso, Níger, la República Centroafricana y Chad ya no quedan tropas francesas. Zelenski, deseoso de complacer a Macron, uno de sus más fervientes patrocinadores, se ofreció para tratar de revertir la creciente influencia rusa en la zona. Hasta ahora con escaso éxito: Mali y Niger rompieron relaciones diplomáticas con Kiev, y ECOWAS, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, que agrupa a doce países, protestó enérgicamente por “cualquier interferencia extranjera”.

El proceso de descolonización real en África ha comenzado, y China y Rusia tienen mucho que ver con esta dinámica, ofreciendo cada una sus especialidades: comercio, infraestructuras, recursos energéticos y seguridad.

El proyecto del Gran Israel choca con Turquía

Capítulo aparte merece el papel de Israel. Después de haber azuzado a Trump hasta conseguir que atacara Irán para, a renglón seguido, desaparecer de la contienda, dejándole empantanado en el estrecho de Ormuz, Netanyahu la ha emprendido ahora contra Turquía, un obstáculo en el proyecto del Gran Israel.

El 20 de agosto, Israel acusó a Turquía de llevar a cabo “maniobras peligrosas” en Siria, mientras Ankara reclamó el fin de los ataques israelíes, que calificó de “temerarios”. El cruce de acusaciones se produjo dos días después de que Israel bombardeara una base aérea en Siria, alegando que las fuerzas turcas se disponían a desplegarse allí.

Israel y Turquía intensifican las advertencias sobre Siria tras el bombardeo de una base aérea. Reuters.

Tras la caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024, Israel invadió la zona desmilitarizada colindante con los Altos del Golán, patrullada por la misión UNDOF de Naciones Unidas. Pero fue aún más allá, según muestra la siguiente ilustración.  En 2025, la UNDOF informaba de que Israel ya disponía de 10 bases en la zona, traspasando la línea de demarcación controlada por la UNDOF. Israel adujo que sus tropas permanecerían en la zona para proteger a la entidad sionista de ataques transfronterizos. Tras haber invadido los Altos del Golán en 1967, Israel se está anexionando ilegalmente otro trozo de Siria para seguir avanzando en su proyecto expansionista.  

En amarillo, la zona de Siria ocupada por Israel, a 19 de agosto de 2026. Ilustración: Deutsche Welle.

Como recogí en este artículo del pasado abril, Naftali Bennett afirmó en un encuentro con las comunidades judías en Estados Unidos que “Turquía es el nuevo Irán”. Pues bien, Bennett aspira a alzarse como nuevo primer ministro en las próximas elecciones en Israel, que se celebrarán el 27 de octubre. La consideración de Turquía e Irán como enemigos es transversal en la clase política israelí. Bennett declaró el 15 de junio en una entrevista que sería “la peor pesadilla” de Irán, si se convertía en el próximo primer ministro israelí.

En enero de 2025, ya señalé en este artículo que Israel y Turquía acabarían chocando en Siria. En 2013, Bashar al Assad ya acusaba a ambos países de asociarse para derribarle. Aunque persiguiendo intereses contrapuestos, tanto Erdogan como Netanyahu tenían interés en deshacerse de Bashar al Assad, como así ha ocurrido. Sin embargo, esos intereses contradictorios terminarán estallando. Turquía está interesada en mantener la unidad territorial de Siria, porque teme que una escisión de los kurdos sirios alimente la creación de un estado kurdo. Israel está empeñado en trocear Siria, para quedarse con un buen trozo.

Turquía es miembro de la OTAN y tiene el segundo ejército más numeroso de la alianza militar. Israel tiene un gran peso actualmente en las decisiones de política exterior de Estados Unidos, como demuestra lo ocurrido en Irán. El terreno está abonado para un enfrentamiento entre dos aliados de Washington, en un momento en que cada país está reevaluando su posición en el tablero geopolítico. La resolución de esta crisis en ciernes será otro termómetro con el que medir la capacidad de Estados Unidos para resolver conflictos, prueba del algodón de su supuesta hegemonía.

Estados Unidos arremete contra sus aliados en un momento clave

El declive del imperio y sus vasallos es evidente y el denominado sur global está tomando buena nota de ello. India, la otra gran potencia en ascenso, trata de jugar con dos barajas, pero llegará el momento en que tendrá que elegir. Scott Bessent lo ha dejado claro. El secretario del Tesoro ha manifestado sin ambages que “O estás con nosotros, o contra nosotros”.  Se refería a las sanciones que pretende imponer Estados Unidos a todos aquellos que mantengan relaciones comerciales con Irán. Sin embargo, sus palabras son una declaración de principios, que viene a sintetizar la lucha de Washington por prolongar una hegemonía que se está diluyendo.

Bessent dice a los aliados de EE. UU. “o estás con nosotros o contra nosotros” sobre las sanciones a Irán: “Vamos a colapsar este régimen”. The New York Post.

En el mundo multipolar en el que ya vivimos, los distintos países están reevaluando sus posiciones y su estrategia de cara al futuro. El realineamiento no va a ser inmediato. Va a ser un proceso que tomará años, y que fluirá en una dirección u otra, en cada caso, dependiendo de una serie de factores: la evolución de las guerras en las que está inmerso Estados Unidos; el desempeño del dólar como moneda de reserva; el crecimiento de los BRICS como nuevo polo, y su capacidad para desarrollar un sistema financiero alternativo al que surgió de Bretton Woods, controlado por Washington.

Fundamental también va a ser la resiliencia de cada país frente a la crisis económica que está provocando el cierre del estrecho de Ormuz, que sólo está comenzando. La escasez de energía a nivel global va a suponer un realineamiento de las cadenas de suministro energético, con sus correspondientes consecuencias en los principales corredores de transporte existentes, así como en la creación de alternativas a los cuellos de botella.

En todo este proceso habrá países que le pierdan el miedo a Estados Unidos, y otros que no. Habrá élites que, convenientemente engrasadas, o por vocación, continuarán trabajando para que Washington consiga mantener su hegemonía global, aun a costa de empobrecer a la ciudadanía por cuyos intereses deberían velar, como está ocurriendo en la Unión Europea. Pero habrá otras élites que antepongan el bienestar de su población a intereses particulares, por definición egoístas, lo que provocará cambios en las alianzas internacionales.

Justo en este punto de inflexión que estamos viviendo, a Trump no se le ha ocurrido mejor idea que arremeter contra sus aliados. Frustrado por su incapacidad para salir del atolladero al que le empujó Netanyahu en Irán, a pesar de haber declarado victoria, o estar a punto de alcanzarla, en 32 ocasiones, Trump está descargando su ira contra sus aliados. 

Trump arremete cada vez más contra sus aliados a medida que la victoria en la guerra contra Irán se muestra esquiva. The Washington Post, 20 agosto 2026.

Trump ha amenazado con bombardear Omán y ha impuesto aranceles del 50% a Canadá, que ya ha respondido que responderá de manera simétrica. Trump ha retirado sistemas de defensa aérea de Corea del Sur, y ha anunciado un recorte de las maniobras previstas, para después pasarle una factura de 10.000 millones de dólares a Seúl, multiplicando por diez la contribución de Corea a los gastos de los 28.500 soldados estadounidenses desplegados permanentemente en el país. Todo ello, tras declarar que tiene buenas relaciones con Kim Jong-un, el mandatario de Corea del Norte. 

En una encrucijada en la que muchos países están sopesando hacia qué polo dirigir sus relaciones internacionales, a la vista de las limitaciones evidentes de Estados Unidos para imponer su voluntad urbi et orbi, el inquilino de la Casa Blanca no tiene mejor estrategia que embestir a sus aliados y proferir bravatas.

La amenaza de imponer sanciones a quienes continúen sus relaciones comerciales con Irán fue inmediatamente respondida por China y Rusia. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, subrayó que China “se opone a cualquier sanción unilateral e ilegal sin la autorización de la ONU”. Vasily Nebenzya, el embajador ruso ante la ONU, replicó con desdén que “Hemos visto tantas sanciones y promesas de aislar la economía rusa que no le prestamos demasiada atención”.

Si Estados Unidos es incapaz de prevalecer frente a la República Islámica, si se demuestra impotente para forzar un cambio de régimen e instalar un gobierno títere, e Irán retiene el control del estrecho de Ormuz, Trump saldrá del Golfo Pérsico muy malherido. A la vista de la respuesta de China, que cuenta con numerosas palancas para presionar a Washington, no parece que su estrategia de amenazar a aliados y adversarios vaya a tener éxito.

Irán debe medir su estrategia si desea seguir contando con el apoyo de Rusia y China

Aunque cuenta con el apoyo de Rusia y China, el gobierno de Teherán debería medir su respuesta a las sanciones anunciadas por la Casa Blanca. El jefe del Estado Mayor iraní, el general Ali Abdollahi, advirtió el 21 de agosto que “Las fuerzas armadas de Irán responderán a las nuevas amenazas del enemigo con respuestas aplastantes, punitivas y devastadoras”. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz sirve como herramienta de presión a corto plazo, pero a largo podría ser contraproducente.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaee, declaró el 22 de agosto que considerarían enemigos a los países vecinos que participaran en la guerra económica desatada por Estados Unidos, y añadió esta advertencia:  “No buscamos extender la guerra, pero si los países que rodean a Irán se unen a los estadounidenses en la guerra económica, atacaremos sus intereses”.

Irán amenaza a los países vecinos para que no se unan a la «guerra económica» de Estados Unidos. Anadolu Ajansi.

China no es partidaria de las guerras, como demuestra su propia historia de los últimos 40 años, durante los que no ha emprendido ninguna. China es partidaria del comercio, para lo que necesita paz. China también necesita el petróleo que fluía a través del estrecho de Ormuz. China no necesita un Irán desencadenado, que destruya las infraestructuras de los vecinos productores de petróleo.

El mundo tampoco respondería amablemente si Irán provocara la recesión calamitosa que traería un bloqueo prolongado el estrecho de Ormuz. Las simpatías que ahora despierta el gobierno de Teherán en amplios sectores, por su valentía a la hora de enfrentarse a Estados Unidos, se transformarían en lo contrario si un recorte drástico de la oferta de petróleo provocara alta inflación y una crisis alimentaria: los fertilizantes están estrechamente ligados a la industria petrolera.

Antes de lanzarse a destruir la infraestructura petrolera del Golfo Pérsico, el gobierno de Teherán debería tomar nota de los siguientes datos:

La deuda de Estados Unidos ha sobrepasado los 40 billones de dólares. Scott Bessent ha lanzado un programa para recomprar los bonos a 30 años antes de que maduren, con el objetivo de evitar que la rentabilidad de los bonos a 10 años sobrepase el 5%. El 21 de agosto estaba en el 4,73%. El 5% de interés es el umbral a partir del cual se considera que el sistema financiero está sometido a un fuerte estrés: aumenta los costes de endeudamiento para consumidores y empresas, provoca el desplome de las valoraciones bursátiles, dispara el coste de los intereses que han de pagarse por la deuda pública, y puede desestabilizar el sistema bancario.

Scott Bessent está «jugando con fuego». Fortune.

El economista Robin J. Brooks anunciaba que la devaluación del dólar había comenzado, establecía odiosas comparaciones con la trayectoria del yen, y advertía que Bessent estaba “jugando con fuego”. En el fondo, la recompra de deuda pública equivale a que el gobierno de Estados Unidos se preste dinero a sí mismo, dándole a la impresora, lo que necesariamente provoca un incremento de la inflación.

Fortune publicaba que Wall Street duda de que Bessent sea capaz de controlar el mercado de la deuda pública de Estados Unidos, que asciende a 32 billones de dólares, a lo que hay que añadir un déficit fiscal cercano a los dos billones de dólares. Teniendo en cuenta el currículum de Bessent, y sus recientes declaraciones, en las que dijo no comprender por qué el precio del petróleo estaba subiendo, a pesar de haber anunciado las sanciones a Irán, la falta de confianza de Wall Street en Bessent no es de extrañar.

Para seguir gozando del apoyo de Rusia y China, y de las simpatías del sur global, cabría aconsejar al gobierno de Teherán que sea cauto en su respuesta y que, preferiblemente, se siente a la puerta de su casa a esperar que pase el cadáver de su enemigo. Porque Donald Trump ha metido a Estados Unidos en una cazuela, donde se está cociendo en su propia salsa.

Israel y Estados Unidos utilizan a Marruecos contra España en Ceuta

7 de agosto de 2026

Pedro Sánchez paga las consecuencias de salirse del guion

Salirse del guion se paga. Lo acaba de comprobar Pedro Sánchez en Ceuta. Tras haberse negado a elevar el presupuesto militar hasta el 5%, como le exigía la OTAN – es decir, Estados Unidos – y haber calificado de “genocidio” la masacre perpetrada por Israel en Gaza, el presidente del gobierno español ha pagado las consecuencias en Ceuta.

Es inconcebible que la entrada masiva de decenas de miles de personas en el exclave español en África se produjera de manera espontánea, o fuera organizada únicamente por las mafias, o fruto de llamamientos en redes sociales. Abundan los testimonios gráficos de la connivencia, al menos, de las fuerzas de seguridad marroquíes en la logística necesaria para trasladar a esos miles de personas hasta la frontera ceutí. Analizaré más adelante las razones por las que la Moncloa atribuye la oleada a las mafias, y se abstiene de criticar abiertamente a Marruecos, al que varios ministros siguen calificando de “socio fiable”. La geografía tiene mucho que ver con esta posición.

Pedro Sánchez se ha labrado enemigos muy poderosos, de los que no perdonan. Las advertencias de Donald Trump y de miembros del gobierno israelí a España por el comportamiento de su gobierno han sido contundentes y reiteradas. La venganza era una mera cuestión de tiempo.

La crisis migratoria de España se produce tras años de advertencias israelíes y el rechazo de Estados Unidos. Military.com.

Donald Trump ha criticado al gobierno español reiteradamente por su reluctancia a incrementar el gasto militar hasta llegar al 5% del PIB. Trump amenazó con cortar todo tipo de comercio con España en la cumbre de la OTAN celebrada en Estambul, hace apenas un mes. Trump dijo que “España es un aliado terrible en la OTAN. No participa, no paga. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver con ellos”.

En marzo, Donald Trump ya había criticado a Pedro Sánchez por su negativa a permitir el uso del espacio aéreo español, y las bases estadounidenses en España, para atacar Irán. Marco Rubio, el secretario de Estado, remachaba las críticas en una entrevista, en la que, además, acusaba a España de jactarse de su negativa a colaborar en la guerra contra la República Islámica. Retumbaba el “No a la guerra” enarbolado por Sánchez. Una apuesta política arriesgada, criticada en un principio por los pesos pesados de la Unión Europea y que, sin embargo, terminó cuajando como la posición del bloque. Otro motivo para lo de Ceuta.

El gobierno de Israel también ha señalado al gobierno español por calificar de genocidio las masacres de la población palestina perpetradas por el ejército israelí en Gaza. El 2 de abril, Israel expulsó a los militares españoles que formaban parte del Centro de Coordinación Cívico-Militar en Kiryat Gat. Un organismo que, supuestamente, monitoriza el alto el fuego en la franja de Gaza. Aunque hablar de “alto el fuego en Gaza” supone un insulto a la inteligencia de cualquier persona mínimamente informada.

Después de expulsar a España del centro para el alto el fuego en Gaza, Netanyahu promete que los países que se opongan a Israel pagarán “un precio inmediato”. The Times of Israel.

El gobierno español retiró en marzo a su embajadora en Israel y, al mes siguiente, propuso la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel por las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el gobierno de Tel Aviv. El citado acuerdo establece en su artículo 2 que las relaciones entre las partes se basarán en el respeto a los derechos humanos. La Unión Europea rechazó suspender el acuerdo con Israel, tal y como proponían España, Irlanda y Eslovenia.

Previamente, el estado español ya había prohibido la importación de mercancías provenientes de los territorios ocupados por Israel en Cisjordania, los Altos del Golán y Jerusalén este. La prohibición, aunque de alcance limitado en lo material, fue considerada en Israel como un «mensaje simbólico» que perseguía «provocar una reacción en cadena de la Unión Europea contra Israel», según analizaba la prensa hebrea.  

En 2021 hubo otra entrada masiva en Ceuta

Los argumentos usados por el gobierno de Marruecos para explicar la avalancha humana hacia Ceuta son una cortina de humo que persigue desviar la atención de su responsabilidad en la salida masiva de personas de su territorio. El portavoz del Ministerio del Interior marroquí, Rachid El Khalfi, atribuyó a la difusión de información engañosa en redes sociales y a la actuación de las mafias el origen de la oleada.

Adicionalmente, también achacó a una interpretación errónea de una sentencia del Tribunal Supremo, que prohíbe las devoluciones en caliente de quienes alcancen Ceuta y Melilla a nado, las causas del brusco movimiento de decenas de miles de personas. Resulta increíble que hasta 72.000 personas se desplazaran súbitamente dentro de Marruecos en dirección a Ceuta sin que las autoridades marroquíes se apercibieran. Es impensable que la oleada se produjera sin, al menos, su inacción o connivencia.

La posición geográfica de Marruecos le otorga una palanca formidable para actuar en el tablero de la geopolítica. El estrecho de Gibraltar es uno de los cuellos de botella marítimos estratégicos. No por casualidad Estados Unidos dispone de una base naval en Rota (Cádiz), y otra aérea en Morón de la Frontera (Sevilla), a tiro de piedra.

Marruecos dispone de la llave que abre y cierra la puerta, a través del estrecho, a los movimientos migratorios procedentes no sólo de su país, sino del África subsahariana. En mayo de 2021, Marruecos ya tiró de esa llave para permitir la entrada a Ceuta de unas 8.000 personas, en tan solo dos días. El movimiento se produjo después de que España acogiera en su territorio al líder del Frente Polisario en el Sáhara Occidental, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico.

Caricatura publicada en la prensa argelina el 24 de mayo de 2021.

En mayo de 2021, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, acusó a Marruecos de “agresión” y de “chantaje”. En esta ocasión, Robles ha sido el único miembro del gobierno español que, lejos de poner paños calientes, ha exigido a Marruecos una investigación sobre lo ocurrido, recalcando que “Ceuta y Melilla no se tocan”.

Otro factor a tener en cuenta es la reciente visita de Pedro Sánchez y la ministra Sara Aagesen a Argelia, acompañados de una nutrida representación de las empresas españolas que operan en el país: Repsol, Naturgy, Enagas, Moeve, etc.. Ambos países alcanzaron un acuerdo para incrementar un 15% las exportaciones de gas argelino a España, lo cual también sirvió para irritar a Marruecos. Argelia ya es el primer proveedor de gas al estado español. Pedro Sánchez “expresó el compromiso de España para convertirse en un socio estratégico para la modernización de los sectores energético e industrial de Argelia”, según el comunicado de La Moncloa, que hablaba de «una nueva fase» en las relaciones entre ambos países. 

Gráfico: El Independiente.

Conviene recordar que Italia compite con España por el gas argelino, lo cual explica que Giorgia Meloni aprovechara la entrada masiva de personas en Ceuta para suspender durante un mes el acuerdo de Schengen para aquellas personas no europeas provenientes de España.

Marruecos juega sus cartas con Estados Unidos e Israel

El 4 de diciembre de 2020, en su primer mandato, Donald Trump le dio la vuelta a la posición de Estados Unidos durante 30 años y reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Simultáneamente, mostraba su apoyo a la propuesta marroquí de “autonomía” para la antigua colonia española, a la que calificaba de “única base para una solución justa y duradera a la disputa sobre el territorio del Sáhara Occidental”.

Donald Trump le daba una patada a todas las resoluciones de Naciones Unidas, así como a los pronunciamientos del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que determinan la necesidad de celebrar un referéndum de autodeterminación en el territorio, con el fin de que sus habitantes decidan su destino, en el marco de un proceso de descolonización.

Recientemente, el 1 de agosto, Donald Trump reafirmaba la posición de Estados Unidos en relación con el Sáhara Occidental en una carta dirigida al rey Mohamed VI, con ocasión del “Día del trono”. En la misiva, Trump elogia el liderazgo del monarca, y recuerda la importancia de su incorporación a los Acuerdos de Abraham. Un tema sobre el que volveré más adelante.

De poco le ha valido al gobierno de Pedro Sánchez el volantazo que dio en marzo de 2022 en relación con la antigua colonia española. Entonces, Sánchez dirigió una carta a Mohamed VI en la que, salvo reconocer expresamente la soberanía marroquí sobre el territorio, mimetizaba la nueva posición de Estados Unidos. Usando un vocabulario similar, después de reconocer “los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos, en el marco de Naciones Unidas”, Sánchez aceptaba la propuesta marroquí de “autonomía” para la excolonia, a la que calificaba como “la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”.

Público, 18 marzo 2022.

La carta del presidente español subrayaba el objetivo de construir una relación basada en la «transparencia, el diálogo permanente y el respeto mutuo» para evitar crisis futuras entre ambos países. En el mismo año, 2022, Pedro Sánchez denunciaba que su teléfono móvil y el de Margarita Robles habían sido infectados el año anterior por el programa de espionaje Pegasus, fabricado por la empresa israelí NSO Group. Hasta 200 teléfonos móviles en España fueron espiados por el programa espía israelí.

Un denunciante marroquí, que trabajaba en los servicios de inteligencia interior de Marruecos, la DGST, filtró recientemente a un consorcio de medios que Marruecos utilizaba el programa Pegasus desde 2017 para investigar objetivos, tanto nacionales como extranjeros. Cabe preguntarse si uno de los motivos por los que Pedro Sánchez dio un vuelco a la posición de España respecto a su antigua colonia tendrá algo que ver con lo que Marruecos averiguó cuando intervino su teléfono.

Marruecos firma los Acuerdos de Abraham a cambio del control del Sáhara Occidental

Las casualidades no existen, menos aún en geopolítica. Marruecos firmó los Acuerdos de Abraham el 22 de diciembre de 2020, dieciocho días después de que Donald Trump reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Los Acuerdos, suscritos por Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Marruecos, dieron lugar al establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel de estos países árabes, y al intercambio de embajadores en las respectivas capitales, aunque en el caso de Marruecos la representación diplomática en Tel Aviv tiene rango de oficina de enlace.

Israel es el octavo exportador de armas del mundo. Aunque Marruecos ya había adquirido sistemas de defensa, a través de terceros, antes de firmar los Acuerdos de Abraham, la venta de armas de fabricación israelí al reino alauí se incrementó exponencialmente tras suscribir los citados acuerdos. Adicionalmente, soldados israelíes uniformados participaron en maniobras en Marruecos en 2022 y 2023, dirigidas por AFRICOM, el mando para África del ejército de Estados Unidos. Que tiene narices que tal cosa exista.

El Sáhara Occidental es rico en recursos naturales: incontable arena, fundamental para la fabricación de cemento; fosfatos – los yacimientos de Bucraá son los mayores del mundo a cielo abierto –, y uno de los mejores caladeros pesqueros del Atlántico.

El objetivo declarado de Estados Unidos es presionar a los estados árabes a incorporarse a los Acuerdos de Abraham. Así podemos leerlo en la ley H.R. 8595, National Security, Department of State and related programs appropriations bill, 2027, aprobada ya por el Congreso: Todos los estados de la Liga Árabe deberían unirse a Egipto, Jordania, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán para establecer y normalizar relaciones con Israel, además de promover negociaciones de paz, cooperación económica y cooperación en materia de seguridad entre israelíes y palestinos”.

Que Estados Unidos está actuando como escudero de Israel ya lo estamos viendo en la fallida guerra en Irán, un tema que analicé en este artículo. Arabia Saudita es el peso pesado que le falta a Washington en los Acuerdos de Abraham. Recientemente, se publicó que ambos países habían alcanzado un acuerdo para desarrollar la energía nuclear con fines civiles en el reino saudita. Sin embargo, inmediatamente después del anuncio en medios, Trump pretendió renegociar el pacto, añadiendo una cláusula: Arabia Saudita debería suscribir los Acuerdos de Abraham si pretendía acceder a la tecnología nuclear estadounidense.

Trump dice que Arabia Saudita debe normalizar relaciones con Israel antes de que se apruebe el acuerdo nuclear. NBC News, 23 julio 2026.

No parece que los sauditas vayan a pasar por el aro, ni a cambiar su posición histórica respecto a Palestina: sólo reconocerán el estado de Israel si éste acepta la solución de los dos estados. Por no hablar de la maniobra torticera de Trump desde el punto de vista de una negociación: reclamar cesiones adicionales, de enorme calado, una vez que el acuerdo está firmado.

Estados Unidos apuesta por Marruecos para controlar el estrecho de Gibraltar

Volviendo al Sáhara Occidental, hay que entender el giro de Estados Unidos con relación a este territorio como una apuesta por Marruecos como principal socio para controlar el estrecho de Gibraltar, en detrimento de España. Ese vuelco no sólo se limita a la excolonia española, sino que se está extendiendo a Ceuta y Melilla.

En la ley H.R. 8595, citada anteriormente, y aprobada ya por el Congreso, podemos leer lo siguiente: “El Comité toma nota de la histórica alianza entre Estados Unidos y Marruecos, formalizada en 1786 mediante el Tratado de Paz y Amistad entre Marruecos y Estados Unidos. El Comité observa que las ciudades de Ceuta y Melilla, administradas por España, se encuentran en territorio marroquí y siguen siendo objeto de la antigua reclamación de Marruecos. El Comité apoya los esfuerzos del Secretario de Estado para fomentar el diálogo diplomático entre Marruecos y España sobre el futuro estatus de Ceuta y Melilla”.

Párrafo de la ley H.R. 8595, aprobada por el Congreso de Estados Unidos.

Así pues, Estados Unidos viene a reconocer también la soberanía de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, al declarar que se encuentran en territorio marroquí, dejando a España como mero administrador de los exclaves. Sin entrar en disquisiciones históricas sobre la españolidad de los territorios, la posición de Estados Unidos refuerza claramente las reclamaciones de Marruecos sobre los exclaves españoles en África.

Todo parece indicar que Estados Unidos está otorgando una primacía a Marruecos sobre España en lo que atañe al control del estrecho. Si el reino alauí pasara a controlar Ceuta y Melilla, el estado español perdería una formidable palanca con la que ejercer presión en el terreno geopolítico. Una capacidad que ya viene muy limitada por la geografía, la cesión en materia de bases a Estados Unidos, y las alianzas políticas en su contra.

Muy significativo resulta este artículo, publicado por Middle East Forum, un gabinete de ideas neoconservador y sionista, cuyo director es Daniel Pipes, autor del libro Israel Victory: How Zionists Win Acceptance and Palestinians Get Liberated.

El articulista, Michael Rubin, insta a Marruecos a organizar otra “marcha verde”, como la que provocó la salida de España del Sáhara Occidental en 1975, cuando 350.000 marroquíes entraron en el territorio. El articulista dice literalmente que “Los marroquíes deberían reunirse, enviar excavadoras a la frontera y luego entrar desarmados en Ceuta y Melilla para izar la bandera”.

Marruecos debería enviar una nueva marcha verde a Ceuta y Melilla. Middle East Forum.

Middle East Forum tiene una pestaña en su sitio web llamada “Israel Victory Project”, donde declara su objetivo: “El Proyecto Victoria de Israel orienta la política estadounidense e israelí hacia el apoyo a una victoria israelí sobre los palestinos para poner fin al conflicto, convenciendo a los palestinos de su derrota en su guerra centenaria contra Israel. (…) Primero victoria, luego paz”.

A pesar del posicionamiento a favor del sionismo del gabinete donde publica, el articulista no tiene inconveniente en acusar de “colonialismo” a España, siendo así que no existe proyecto más colonialista que el propio sionismo, como documenté en este artículo.

Michael Rubin también tranquiliza a Marruecos: la OTAN no intervendría en caso de que España considerara un ataque una nueva marcha verde sobre lo que, según la constitución española, es parte de su territorio. El famoso artículo 5, de mutua defensa entre los socios, no aplicaría en este caso. El argumento es que ni Ceuta, ni Melilla, ni siquiera las islas Canarias, se encuentran bajo el paraguas protector de la OTAN, aunque sean españolas, porque no se hallan ni en Europa ni en América del Norte.

El autor demuestra un profundo desconocimiento de la geografía, porque afirma que las islas Canarias tampoco se hallan al norte del Trópico de Cáncer.  Se ve que no se ha molestado en ubicar en un mapa el archipiélago canario. O quizás está sugiriendo un desembarco marroquí en las islas afortunadas… Así que tenemos a un gabinete de ideas sionista alentando una nueva marcha verde sobre territorio español. La pinza del sionismo con los intereses geopolíticos de Washington resulta palmaria en el artículo, y reveladora de la confluencia de intereses en torno a Marruecos.

España es presa de la geografía

El tono conciliador del gobierno de Pedro Sánchez con el de Marruecos, tras la entrada masiva en Ceuta, se entiende mejor mirando el mapa. España está en una posición de debilidad en relación con su vecino del sur, que actúa como el cancerbero de África y, especialmente, del Sahel. España también forma parte de la Unión Europea y de la OTAN, porque a Felipe González se lo dejaron bien clarito: la integración en Europa tras el franquismo pasaba por comerse el paquete completo. 

Así que Pedro Sánchez tiene que hacer equilibrios en varios frentes. El primero es el de mantener una retórica propalestina, dentro de una Unión Europea mayoritariamente alineada con Israel, que no ha tardado en tirársele al cuello, achacando a su política migratoria la entrada masiva que ha sufrido España. El hecho de que las relaciones armamentísticas entre España e Israel “son más vivas, abundantes y lucrativas que nunca desde que ambos países establecieran relaciones diplomáticas en 1986”, según detalla el centro DELAS en su último informe, no cuenta. Lo que importa es la retórica.

El segundo es conjugar la pertenencia de España a la OTAN con su negativa a asumir el 5% del PIB en gasto militar, como ha ordenado Washington. En este terreno, su carta consiste en presumir de haber incrementado el presupuesto en defensa. En un informe preparado por La Moncloa, de cara a la cumbre de la OTAN en Estambul, se afirma que España ha triplicado su gasto nominal en defensa desde 2018, cuando Pedro Sánchez accedió a la presidencia del gobierno.

El tercero es hacer frente a la ola de xenofobia que invade Europa, tras haber iniciado un proceso de regularización de inmigrantes en España. 22 líderes de la Unión Europea, de un total de 27 miembros, arremetieron contra Sánchez tras la entrada masiva de personas en Ceuta. Es preocupante comprobar cómo la extrema derecha está marcando la agenda política en el seno de la Unión Europea.

Crisis de Ceuta: 22 líderes de la UE se unen contra el español Sánchez por su política migratoria. Politico, 1 agosto 2026.

Cabe preguntarse en qué posición quedaría España si su gobierno obedeciera los dictados de Washington: si aplicara una política de mano dura con la inmigración, si incrementara su gasto militar hasta el 5%, si hubiera permitido el uso de las bases estadounidenses en Rota y Morón, si cediera Ceuta y Melilla a Marruecos. En mi opinión, Estados Unidos no dejaría de utilizar la palanca de nuestro vecino del sur siempre que lo considerara necesario, porque la geografía manda.

Además, conviene recordar la sentencia de Kissinger: ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo es letal. Y si no, que se lo digan a Ucrania, convertida en un estado fallido por ponerse al servicio de los intereses geopolíticos de Washington. O a Alemania, que se tragó sin inmutarse la voladura de los gasoductos Nord Stream que alimentaban su industria, ahora malherida.

En medio de tantas pugnas geopolíticas, pocos se acuerdan de las víctimas de la lucha de las élites por sus intereses políticos. Poco se recuerda a las personas, con nombres y apellidos, que pierden sus vidas en el mar, o en las trincheras, que son utilizadas como peones, o carne de cañón, a mayor gloria, o más bien miseria, de los promotores de las contiendas. Vaya todo mi desprecio por quienes siembran el odio y muestran indiferencia por las vidas ajenas, anteponiendo su avaricia.

Estados Unidos e Israel planean integrar sus ejércitos

10 de julio de 2026

El plan se subsume dentro del presupuesto de Defensa para 2027

Como la mayoría de los asuntos importantes, las iniciativas legislativas que se están sucediendo en el Congreso de Estados Unidos para integrar su ejército con el de Israel y aumentar los datos de inteligencia que le proporcionan apenas están siendo cubiertas por los medios de comunicación convencionales. Sin embargo, la gravedad y trascendencia de las propuestas presentadas en el Congreso y en el Senado, que ponen en cuestión la soberanía de Estados Unidos, según sus críticos, bien se merecen un artículo.

La National Defense Authorization Act es la ley que aprueba los presupuestos del Departamento de Defensa, sus políticas y los gastos. La sección 224 de la NDAA para el año fiscal 2027, titulada “Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa entre Estados Unidos e Israel”, en realidad va mucho más allá de lo que indica su enunciado.

El Congreso se mueve sigilosamente para integrar los ejércitos de Estados Unidos e Israel. Responsible Statecraft, 29 mayo 2026.

La sección 224 comienza por nombrar un “agente ejecutivo” que, de modo plenipotenciario, será el “responsable de sincronizar los esfuerzos de cooperación entre Estados Unidos e Israel para ampliar y acelerar la investigación, el desarrollo, las pruebas, la evaluación, la integración y la cooperación industrial bilateral en materia de tecnología de defensa”.

Aquí la palabra clave es “integración”, que se repite otras cinco veces en la sección, de cuatro páginas:

  • “la identificación de tecnologías desarrolladas conjuntamente o de origen israelí con utilidad operativa para su posible integración en los sistemas y programas oficiales de Estados Unidos”.
  • “Integración de redes, fusión de datos y logística en situaciones de conflicto”.
  • “las tecnologías con utilidad operativa para su integración en los sistemas y programas oficiales de los Estados Unidos”.
  • “cualquier actividad inicial de transición, creación de prototipos o integración iniciada durante el período que abarca la actualización”.
  • “recomendaciones para futuras oportunidades de promover la integración a largo plazo de las capacidades conjuntas entre Estados Unidos e Israel”.

El último párrafo no deja lugar a dudas sobre el espíritu, y la letra, de la sección 224, cuatro páginas sepultadas en un documento de 505. Resulta inquietante que un país esté dispuesto a fusionar su ejército con el de otro, cuando se supone que los ejércitos están para salvaguardar la soberanía nacional. Luego ya sabemos que la realidad va por otro sitio, como es el caso precisamente de Estados Unidos e Israel, especialistas ambos en las guerras de agresión neocoloniales.

Como avisa Ben Freeman, autor de un artículo sobre el tema en Responsible Statecraft, la expansión de las instalaciones de coproducción de armamento que Israel ya tiene en Estados Unidos, o la construcción de nuevas fábricas, proporcionaría al gobierno de Israel “una de las palancas de influencia más poderosas en la política estadounidense: los empleos en Estados Unidos, asegurándose así aliados entre los miembros del Congreso que representan los distritos donde se encuentran esos empleos”.

Tal y como advierte Steven Simon, investigador senior en el Quincy Institute for Responsible Statecraft, de cuajar esta iniciativa de integración de ambos ejércitos en los ámbitos contemplados en la sección 224, se produciría un cambio cualitativo. Estados Unidos pasaría de proporcionarle armas a Israel, en una relación principalmente unidireccional, a otra de integración, donde se eliminarían “los mecanismos de supervisión política y diplomática que garantizan la transparencia de la relación” para sustituirlos por un opaco entramado de adquisiciones de defensa, donde la supervisión es limitada y la responsabilidad política mínima. El resultado sería una relación de defensa más profunda y, a la vez, menos transparente”.

La opacidad del gasto militar alimenta la corrupción

Por definición, el gasto militar es el menos transparente de todos cuantos existen en los presupuestos nacionales. Razones de “seguridad nacional” así lo aconsejan. En este caso, a la pérdida de soberanía que supondría la integración del ejército de Estados Unidos con el de otro país, sea éste el que fuera, añadimos otra sombra a la operación: las posibilidades de sustraer a la opinión pública la debida rendición de cuentas de los flujos de dinero al amparo de la “cooperación militar”.

En Europa tenemos un ejemplo muy actual. ¿Hay algún tipo de control, fiscalización o auditoría sobre los 215.200 millones de euros que la Unión Europea ha transferido al gobierno de Kiev para alimentar la guerra en Ucrania? Esta dinámica, lejos de detenerse, ha entrado en una espiral con rasgos estructurales. Los “paquetes de ayuda” multimillonarios de la Unión Europea se solapan unos con otros, al margen de cualquier mecanismo de control sobre su destino. Ahora, la Comisión Europea plantea la creación de un fondo de 100.000 millones de euros adicionales para Ucrania en el marco del nuevo presupuesto europeo.

La UE sopesa un fondo de 100.000 millones de euros para Ucrania en la propuesta para el nuevo presupuesto, Bloomberg, 8 julio 2026.

Keir Starmer anuncia que destinará 15.000 millones de libras al presupuesto militar, que detraerá de la inversión en infraestructuras y energía, mientras, sin terminar de abandonar Downing Street tras haber dimitido, ya se postula para próximo secretario general de la OTAN.

La agenda de las élites políticas se sitúa cada vez más en las antípodas de las necesidades de la ciudadanía. Además de detraer de los presupuestos nacionales cantidades astronómicas de dinero, al margen del escrutinio público, y destruir los restos del otrora estado de bienestar para financiar una guerra que puede terminar estallándonos en la cara, sólo les interesa su carrera política. Los ciudadanos ni siquiera somos sus rehenes: es como si no existiéramos.  

Estados Unidos también plantea incrementar los datos de inteligencia que comparte con Israel

La “Mejora del intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel” es el título de la sección 622 de la Intelligence Authorization Act for Fiscal Year 2027, promovida por el senador republicano Tom Cotton, de Arkansas. Según Track AIPAC, que se dedica a informar acerca de las donaciones del American Israel Public Affairs Committee, Tom Cotton ha recibido 1.111.429 dólares de los Political Action Committees a favor de Israel. Cotton es el presidente del Comité de Inteligencia del Senado. Debe tratarse de una casualidad.

Los Political Action Committees son la solución que han encontrado en Estados Unidos para acabar con la corrupción: legalizarla. Los PAC tienen la finalidad declarada de financiar a algunos candidatos en detrimento de otros, menos comprensivos con los intereses de sus donantes, en este caso, del sionismo.

El Senado quiere forzar a EE. UU. a compartir inteligencia sensible con Israel. Responsible Statecraft, 10 junio 2026.

La sección 622 requiere al presidente de Estados Unidos para que amplíe y mejore el intercambio de inteligencia con el Gobierno de Israel en prácticamente todos los ámbitos referidos a Oriente Próximo. La propuesta de ley es taxativa: prohíbe cualquier suspensión, reducción o limitación de intercambio de inteligencia con Israel, “excepto sobre la base de una preocupación de seguridad nacional específica e identificable determinada por el presidente”.

Además, cualquier excepción que pretenda introducir el presidente requiere la presentación de un informe al Congreso, en el perentorio plazo de quince días, que detalle no sólo los motivos del cambio que pretende introducir en el flujo de información de inteligencia hacia Israel, sino también las categorías de información involucradas.

La enmienda de la sección 622 dificulta la reducción del intercambio de inteligencia entre Israel y Estados Unidos. Military.com.

Los argumentos usados en la sección 622 para incrementar los flujos de datos de inteligencia desde Estados Unidos hacia Israel no casan con la realidad geopolítica de la región. La sección 622 sostiene que la asociación estratégica de seguridad con Israel promueve la defensa nacional de Estados Unidos, la estabilidad en la región y la protección del personal e intereses estadounidenses en Oriente Medio.

Otra premisa es igualmente falsa: “El intercambio oportuno y eficaz de información de inteligencia entre Estados Unidos e Israel ha salvado personal y bienes estadounidenses en la región y debe seguir siendo un pilar fundamental de la relación bilateral en materia de seguridad”. Como analicé en este artículo, Netanyahu y David Barnea, el director del Mossad, convencieron a Trump para atacar Irán con supuesta información de inteligencia que tuvo el efecto inverso al que describen los promotores del intercambio de inteligencia sin límites con Israel: provocó la destrucción de los activos militares de Washington en la región, con un alcance mucho más profundo que lo reconocido públicamente.

Irán causó daños más extensos a las bases militares estadounidenses de lo que se sabía públicamente. NBC News, 25 abril 2026.

Como se ha visto en las dos guerras emprendidas por Washington y Tel Aviv contra Irán, los supuestos datos de inteligencia proporcionados por Israel a Estados Unidos no eran tales, sino una estratagema para involucrar a Trump en la guerra contra Irán. El apoyo de Estados Unidos a Israel, junto al despliegue de bases estadounidenses en la región, lo único que ha provocado son conflictos bélicos, y desestabilización.

La desestabilización favorece la agenda del sionismo, pero perjudica a la del resto del mundo, incluidos los Estados Unidos, comenzando por los supuestos “aliados” de Washington en la región, que han sufrido daños en sus infraestructuras energéticas, por no hablar de la destrucción de su imagen de refugio seguro, hecha añicos. De eso les ha servido firmar los Acuerdos de Abraham y normalizar sus relaciones con Israel.

La sección 622 porfía en mantener el apoyo de Estados Unidos a Israel, “para garantizar que la asistencia en materia de seguridad y la cooperación en defensa estén estructuradas para ayudar a Israel a mantener su ventaja militar cualitativa”. Estados Unidos sigue empeñado en atarse a la entidad sionista, a pesar de haberse visto arrastrado a dos guerras, la última de las cuales atraviesa un estado de pausa relativa a la hora de publicar este artículo, tras la firma de un memorando de entendimiento que, aunque Washington no esté cumpliendo, sobre el papel equivale a la capitulación de Estados Unidos. Pero eso será tema de otro artículo.

El Pentágono desata la alarma sobre la amenaza de los espías israelíes

Las iniciativas legislativas para promover la integración militar con Israel, y el incremento de los flujos de inteligencia hacia Tel Aviv, se producen paradójicamente cuando el Pentágono ha elevado el nivel de amenaza que representa la inteligencia israelí hasta el escalón crítico, el máximo de la escala. 

El Pentágono elevó al máximo nivel la amenaza de espionaje israelí contra Estados Unidos, según fuentes. NBC News, 6 junio 2026.

Según el informe del Pentágono, Israel está tratando de espiar a altos cargos estadounidenses para obtener información sobre las deliberaciones internas y la toma de decisiones con relación a los conflictos en Oriente Próximo. Es decir, Tel Aviv quiere saber si Estados Unidos está dispuesto a reanudar los ataques a Irán, tras efectuar una pausa con la que recomponer sus ejércitos, rellenar sus arsenales, y reabastecer de petróleo a la economía mundial.

Dejando al margen al siempre vociferante Donald Trump, las declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos parecen indicar que esa es una de las posibilidades. JD Vance afirmó en un programa que “Creo que lo que el presidente nos ha dicho que hagamos es usar este memorando de entendimiento para reabastecer la economía petrolera mundial, reponer algunas reservas y luego ver dónde está la mano (de Irán)”, refiriéndose esto último a cuál es la actitud de Teherán.

Por lo que se deduce de las palabras de JD Vance, Estados Unidos está utilizando el memorando de entendimiento con Irán a la manera de los acuerdos de Minsk: para ganar tiempo y rearmarse, tal y como confesó Angela Merkel que fue para lo que sirvieron en Ucrania. Una estratagema que fue confirmada posteriormente por François Hollande y Petro Poroshenko.

A Estados Unidos parece no importarle que Israel espíe sus deliberaciones para averiguar si se aviene a lanzar otra ofensiva contra Irán, y así poder tomar sus decisiones de manera anticipada, en función de la información que obtenga de manera subrepticia. El Senado estadounidense se inclina por articular mecanismos legales para proporcionarle al gobierno de Tel Aviv esos datos de manera oficial, para evitar que el Mossad tenga que esforzarse.

¿Queda alguna duda sobre quién controla la administración, el Congreso y el Senado de Estados Unidos? Si efectivamente se produce la integración de sus ejércitos y la inteligencia pasar a ser compartida en su totalidad con Israel ¿Dónde queda la soberanía estadounidense?

Israel podría tener la tentación de usar armas nucleares contra Irán si finalmente Estados Unidos descarta emprender una tercera guerra a fondo contra Irán, visto el fracaso de las dos anteriores, que ha descubierto su propia arma nuclear mirando el mapa, en el estrecho de Ormuz. Es lo que afirman varios observadores de la geopolítica, entre ellos el economista Jeffrey Sachs, el ex analista de la CIA Larry Johnson, o Lawrence Wilkerson, coronel retirado estadounidense. ¿Estados Unidos va a integrar su defensa nacional a todos los niveles con quien está perpetrando un genocidio en Gaza y Cisjordania, y se plantea recurrir a la armas nucleares para “acabar el trabajo” en Irán? ¿Este es el mundo libre que dicen capitanear?

Las iniciativas legislativas se producen simultáneamente al descenso del apoyo a Israel

A las generosas contribuciones de AIPAC a los miembros del Congreso, y al propio Donald Trump, que ya analicé en este artículo, hay que añadir la contratación de influenciadores para promover una imagen positiva de Israel en redes sociales. El deterioro de la percepción que la opinión pública tiene de Israel está aumentando rápidamente, y el sionismo es consciente de ello.

La utilización de influenciadores por parte del gobierno de Israel ha sido cuestionada por algunas entidades, que han reclamado al Departamento de Justicia que “revele públicamente los nombres, direcciones y contratos de los influenciadores pagados por prestar servicios en nombre del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, tal como lo exige la ley a todos los agentes extranjeros registrados”.

El Departamento de Justicia es requerido para que revele nombres de los influenciadores israelíes en EEUU. Responsible Statecraft, 13 noviembre 2025.

Los solicitantes se refieren a la ley FARA, Foreign Agents Registration Act, que rige en Estados Unidos. Conviene recordar que cuando Georgia comenzó a promover una ley similar, para poder saber quién está financiando a las más de 10.000 ONG que operan en un país de 3.700.000 habitantes, en los medios occidentales la ley se convirtió inmediatamente en “ley rusa” o “prorrusa”, y el gobierno georgiano en una dictadura, a la que había que derribar para conducir al país al rebaño de la Unión Europea. Con las leyes que exigen registrarse a los agentes extranjeros tenemos el enésimo ejemplo de doble rasero del bloque occidental.

La utilización de influenciadores se enmarca en el Proyecto Esther, impulsado por The Heritage Foundation para “combatir el antisemitismo” y desmantelar el movimiento propalestino. Esta fundación ultraconservadora no está obligada a desvelar quiénes son sus patrocinadores, amparándose en que no persigue beneficios económicos.

Una encuesta revela un fuerte descenso del apoyo estadounidense a Israel. The Jewish Independent, 14 abril 2026.

Una encuesta elaborada por el Pew Research Center arrojaba datos preocupantes para el sionismo. El 60% de los adultos en Estados Unidos tienen una opinión desfavorable de Israel, aumentando desde el 53% en sólo un año. El 59% tiene poca o ninguna confianza en que Netanyahu haga lo correcto en relación con los asuntos internacionales, 7 puntos más que el año anterior. La mayoría de los adultos menores de 50 años, tanto demócratas como republicanos, tienen una opinión negativa de Netanyahu.

Gráfico: Pew Research Center.

Otro sondeo, realizado por The Institute for Global Affairs, desveló que sólo el 16% de la población estadounidense considera que Estados Unidos debería seguir proporcionando armas a Israel. El 38% opina que el flujo de armas debería ser detenido completamente, y el 24% piensa que debería estar condicionado al uso que Israel hace de ellas. En lo que se refiere a la opinión pública estadounidense, el apoyo ilimitado a la entidad sionista es cosa del pasado.

La misma encuesta arroja otros datos devastadores para el gobierno de Netanyahu: casi la mitad de los encuestados, el 45%, opina que la relación con Israel hace más daño que bien a los intereses de Estados Unidos. Más de la mitad, el 54%, considera que los responsables de la guerra contra Irán son Estados Unidos, o Israel. A pesar de la gigantesca maquinaria propagandística a la que están sometidos los estadounidenses, sólo el 28% opina que fue Irán quien causó la guerra.

Otro sondeo, realizado por el mismo instituto en otoño pasado, desveló que casi un tercio de los encuestados pensaba que lo que está haciendo Israel en Gaza es un genocidio. Israel ha perdido el control del relato. El espantajo del antisemitismo ya no cuela como justificante de las atrocidades que está perpetrando el gobierno de Netanyahu.

Los medios convencionales se muestran insuficientes para moldear la opinión pública en favor de los intereses sionistas. Por eso un grupo de inversores, entre los que se encuentra el oligarca de origen judío Larry Ellison, fundador y propietario del 40% de las acciones de Oracle, llegó a un acuerdo para adquirir TikTok. A raíz del cambio de propiedad, Oracle supervisará el algoritmo que recomienda vídeos a los usuarios estadounidenses.

La complicidad de Oracle con el genocidio israelí en Gaza ha sido denunciada por el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones). Larry Ellison es el mayor donante privado al ejército de Israel y ha declarado que “Siento una profunda conexión emocional con el Estado de Israel y el pueblo israelí”.

El cambio en la opinión pública está teniendo su reflejo en la esfera política. Tres candidatos críticos con el genocidio de Israel en Gaza derrotaron a sus oponentes, respaldados por el AIPAC, en las primarias del Partido Demócrata en sendos distritos de Nueva York. Brad Lander, uno de los candidatos, derrotó a Dan Goldman en una elección entre dos demócratas judíos, marcada por sus diferencias sobre Israel. Lander criticó a Goldman por no apoyar el bloqueo de la venta de armas a Israel ni calificar la guerra en Gaza como un genocidio. 

La política proisraelí acaba de sufrir un duro golpe en Nueva York. Politico, 24 junio 2026.

Quien hizo campaña para sacar a Estados Unidos de las guerras en el extranjero para centrarse en mejorar el bienestar de la ciudadanía, poniendo el foco en la economía doméstica, ha llegado a declarar que le da igual esta última. Es lo que contestó a un reportero que le preguntaba hasta qué punto la situación financiera de Estados Unidos le había motivado a firmar el memorando de entendimiento con Irán: “Ni siquiera un poquito”.

Trump dice que no piensa en la situación financiera de los americanos cuando considera un pacto con Irán. The Wall Street Journal. 26 mayo 2025.

Las iniciativas legislativas promovidas en el Congreso y en el Senado demuestran que la agenda de quien realmente manda en Estados Unidos se ha impuesto sobre la que Trump defendió en campaña. No sabemos si con el único propósito de ganar las elecciones, engañando a la ciudadanía sobre sus verdaderas intenciones, o si el estado profundo le ha torcido el brazo. En el primero de los casos, Trump es un estafador. En el segundo, un cobarde. Probablemente sea ambas cosas.

Netanyahu quiere controlar el petróleo y el gas del Golfo Pérsico y expandir Israel

15 de abril de 2026

Netanyahu propone tuberías para traer el petróleo y el gas hasta los puertos de Israel

El 4 de abril, Benjamín Netanyahu propuso la construcción de tuberías que trajeran el petróleo y el gas desde el Golfo Pérsico hasta los puertos de Israel en el Mediterráneo. Los gasoductos y oleoductos partirían desde los lugares de producción en Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, atravesarían este último país y después Jordania, para desembocar en Israel. Esgrimiendo la coartada de evitar el estrecho de Ormuz, si los planes del genocida se materializan, la entidad sionista se haría con la llave del grifo de los ingentes recursos energéticos de gran parte de la región, sin ser su propietario.

El carnicero de Gaza afirmó que “Las soluciones a largo plazo incluyen desviar los oleoductos hacia el oeste… evitando el punto de estrangulamiento geográfico de Irán”. Desde el Atlantic Council, un reducto de los neoconservadores, se apresuraron a bendecir la idea de Netanyahu. Maisoon Kafafy, asesora del gabinete de ideas financiado entre otros por el gobierno de Estados Unidos, fabricantes de armas y la OTAN, declaró al Financial Times que «Percibo un cambio de las hipótesis a la realidad operativa. Todos están viendo el mismo panorama y llegando a las mismas conclusiones».

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El discurso de Marco Rubio en Múnich se materializa en Irán

6 de marzo de 2026

Marco Rubio hace apología del colonialismo en Europa

La oda al colonialismo que Marco Rubio profirió en la Conferencia de Seguridad de Múnich, con los europeos puestos en pie aplaudiéndole, se ha materializado en los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. Aunque algunos aparentan escandalizarse por la falta de complejos de Donald Trump a la hora de proclamar sus objetivos imperialistas, lo que le diferencia de sus predecesores en la Casa Blanca es la obscenidad con que los pregona, y el comportamiento mafioso y chulesco, porque los propósitos son los mismos. La desvergüenza con la que se comporta Trump se extiende a los más destacados miembros de su gobierno: los ha elegido porque comparten ese perfil.

Destaca entre ellos Marco Rubio, quien afirmó en Múnich que “Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y de su herencia, que entiendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla”. El secretario de Estado reivindicaba el colonialismo, mientras los europeos salivaban, extasiados ante el panegírico del imperialismo que desgranaba el mensajero de su antaño colonia, devenida en metrópolis.

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