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Estados Unidos e Israel planean integrar sus ejércitos

10 de julio de 2026

El plan se subsume dentro del presupuesto de Defensa para 2027

Como la mayoría de los asuntos importantes, las iniciativas legislativas que se están sucediendo en el Congreso de Estados Unidos para integrar su ejército con el de Israel y aumentar los datos de inteligencia que le proporcionan apenas están siendo cubiertas por los medios de comunicación convencionales. Sin embargo, la gravedad y trascendencia de las propuestas presentadas en el Congreso y en el Senado, que ponen en cuestión la soberanía de Estados Unidos, según sus críticos, bien se merecen un artículo.

La National Defense Authorization Act es la ley que aprueba los presupuestos del Departamento de Defensa, sus políticas y los gastos. La sección 224 de la NDAA para el año fiscal 2027, titulada “Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa entre Estados Unidos e Israel”, en realidad va mucho más allá de lo que indica su enunciado.

El Congreso se mueve sigilosamente para integrar los ejércitos de Estados Unidos e Israel. Responsible Statecraft, 29 mayo 2026.

La sección 224 comienza por nombrar un “agente ejecutivo” que, de modo plenipotenciario, será el “responsable de sincronizar los esfuerzos de cooperación entre Estados Unidos e Israel para ampliar y acelerar la investigación, el desarrollo, las pruebas, la evaluación, la integración y la cooperación industrial bilateral en materia de tecnología de defensa”.

Aquí la palabra clave es “integración”, que se repite otras cinco veces en la sección, de cuatro páginas:

  • “la identificación de tecnologías desarrolladas conjuntamente o de origen israelí con utilidad operativa para su posible integración en los sistemas y programas oficiales de Estados Unidos”.
  • “Integración de redes, fusión de datos y logística en situaciones de conflicto”.
  • “las tecnologías con utilidad operativa para su integración en los sistemas y programas oficiales de los Estados Unidos”.
  • “cualquier actividad inicial de transición, creación de prototipos o integración iniciada durante el período que abarca la actualización”.
  • “recomendaciones para futuras oportunidades de promover la integración a largo plazo de las capacidades conjuntas entre Estados Unidos e Israel”.

El último párrafo no deja lugar a dudas sobre el espíritu, y la letra, de la sección 224, cuatro páginas sepultadas en un documento de 505. Resulta inquietante que un país esté dispuesto a fusionar su ejército con el de otro, cuando se supone que los ejércitos están para salvaguardar la soberanía nacional. Luego ya sabemos que la realidad va por otro sitio, como es el caso precisamente de Estados Unidos e Israel, especialistas ambos en las guerras de agresión neocoloniales.

Como avisa Ben Freeman, autor de un artículo sobre el tema en Responsible Statecraft, la expansión de las instalaciones de coproducción de armamento que Israel ya tiene en Estados Unidos, o la construcción de nuevas fábricas, proporcionaría al gobierno de Israel “una de las palancas de influencia más poderosas en la política estadounidense: los empleos en Estados Unidos, asegurándose así aliados entre los miembros del Congreso que representan los distritos donde se encuentran esos empleos”.

Tal y como advierte Steven Simon, investigador senior en el Quincy Institute for Responsible Statecraft, de cuajar esta iniciativa de integración de ambos ejércitos en los ámbitos contemplados en la sección 224, se produciría un cambio cualitativo. Estados Unidos pasaría de proporcionarle armas a Israel, en una relación principalmente unidireccional, a otra de integración, donde se eliminarían “los mecanismos de supervisión política y diplomática que garantizan la transparencia de la relación” para sustituirlos por un opaco entramado de adquisiciones de defensa, donde la supervisión es limitada y la responsabilidad política mínima. El resultado sería una relación de defensa más profunda y, a la vez, menos transparente”.

La opacidad del gasto militar alimenta la corrupción

Por definición, el gasto militar es el menos transparente de todos cuantos existen en los presupuestos nacionales. Razones de “seguridad nacional” así lo aconsejan. En este caso, a la pérdida de soberanía que supondría la integración del ejército de Estados Unidos con el de otro país, sea éste el que fuera, añadimos otra sombra a la operación: las posibilidades de sustraer a la opinión pública la debida rendición de cuentas de los flujos de dinero al amparo de la “cooperación militar”.

En Europa tenemos un ejemplo muy actual. ¿Hay algún tipo de control, fiscalización o auditoría sobre los 215.200 millones de euros que la Unión Europea ha transferido al gobierno de Kiev para alimentar la guerra en Ucrania? Esta dinámica, lejos de detenerse, ha entrado en una espiral con rasgos estructurales. Los “paquetes de ayuda” multimillonarios de la Unión Europea se solapan unos con otros, al margen de cualquier mecanismo de control sobre su destino. Ahora, la Comisión Europea plantea la creación de un fondo de 100.000 millones de euros adicionales para Ucrania en el marco del nuevo presupuesto europeo.

La UE sopesa un fondo de 100.000 millones de euros para Ucrania en la propuesta para el nuevo presupuesto, Bloomberg, 8 julio 2026.

Keir Starmer anuncia que destinará 15.000 millones de libras al presupuesto militar, que detraerá de la inversión en infraestructuras y energía, mientras, sin terminar de abandonar Downing Street tras haber dimitido, ya se postula para próximo secretario general de la OTAN.

La agenda de las élites políticas se sitúa cada vez más en las antípodas de las necesidades de la ciudadanía. Además de detraer de los presupuestos nacionales cantidades astronómicas de dinero, al margen del escrutinio público, y destruir los restos del otrora estado de bienestar para financiar una guerra que puede terminar estallándonos en la cara, sólo les interesa su carrera política. Los ciudadanos ni siquiera somos sus rehenes: es como si no existiéramos.  

Estados Unidos también plantea incrementar los datos de inteligencia que comparte con Israel

La “Mejora del intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel” es el título de la sección 622 de la Intelligence Authorization Act for Fiscal Year 2027, promovida por el senador republicano Tom Cotton, de Arkansas. Según Track AIPAC, que se dedica a informar acerca de las donaciones del American Israel Public Affairs Committee, Tom Cotton ha recibido 1.111.429 dólares de los Political Action Committees a favor de Israel. Cotton es el presidente del Comité de Inteligencia del Senado. Debe tratarse de una casualidad.

Los Political Action Committees son la solución que han encontrado en Estados Unidos para acabar con la corrupción: legalizarla. Los PAC tienen la finalidad declarada de financiar a algunos candidatos en detrimento de otros, menos comprensivos con los intereses de sus donantes, en este caso, del sionismo.

El Senado quiere forzar a EE. UU. a compartir inteligencia sensible con Israel. Responsible Statecraft, 10 junio 2026.

La sección 622 requiere al presidente de Estados Unidos para que amplíe y mejore el intercambio de inteligencia con el Gobierno de Israel en prácticamente todos los ámbitos referidos a Oriente Próximo. La propuesta de ley es taxativa: prohíbe cualquier suspensión, reducción o limitación de intercambio de inteligencia con Israel, “excepto sobre la base de una preocupación de seguridad nacional específica e identificable determinada por el presidente”.

Además, cualquier excepción que pretenda introducir el presidente requiere la presentación de un informe al Congreso, en el perentorio plazo de quince días, que detalle no sólo los motivos del cambio que pretende introducir en el flujo de información de inteligencia hacia Israel, sino también las categorías de información involucradas.

La enmienda de la sección 622 dificulta la reducción del intercambio de inteligencia entre Israel y Estados Unidos. Military.com.

Los argumentos usados en la sección 622 para incrementar los flujos de datos de inteligencia desde Estados Unidos hacia Israel no casan con la realidad geopolítica de la región. La sección 622 sostiene que la asociación estratégica de seguridad con Israel promueve la defensa nacional de Estados Unidos, la estabilidad en la región y la protección del personal e intereses estadounidenses en Oriente Medio.

Otra premisa es igualmente falsa: “El intercambio oportuno y eficaz de información de inteligencia entre Estados Unidos e Israel ha salvado personal y bienes estadounidenses en la región y debe seguir siendo un pilar fundamental de la relación bilateral en materia de seguridad”. Como analicé en este artículo, Netanyahu y David Barnea, el director del Mossad, convencieron a Trump para atacar Irán con supuesta información de inteligencia que tuvo el efecto inverso al que describen los promotores del intercambio de inteligencia sin límites con Israel: provocó la destrucción de los activos militares de Washington en la región, con un alcance mucho más profundo que lo reconocido públicamente.

Irán causó daños más extensos a las bases militares estadounidenses de lo que se sabía públicamente. NBC News, 25 abril 2026.

Como se ha visto en las dos guerras emprendidas por Washington y Tel Aviv contra Irán, los supuestos datos de inteligencia proporcionados por Israel a Estados Unidos no eran tales, sino una estratagema para involucrar a Trump en la guerra contra Irán. El apoyo de Estados Unidos a Israel, junto al despliegue de bases estadounidenses en la región, lo único que ha provocado son conflictos bélicos, y desestabilización.

La desestabilización favorece la agenda del sionismo, pero perjudica a la del resto del mundo, incluidos los Estados Unidos, comenzando por los supuestos “aliados” de Washington en la región, que han sufrido daños en sus infraestructuras energéticas, por no hablar de la destrucción de su imagen de refugio seguro, hecha añicos. De eso les ha servido firmar los Acuerdos de Abraham y normalizar sus relaciones con Israel.

La sección 622 porfía en mantener el apoyo de Estados Unidos a Israel, “para garantizar que la asistencia en materia de seguridad y la cooperación en defensa estén estructuradas para ayudar a Israel a mantener su ventaja militar cualitativa”. Estados Unidos sigue empeñado en atarse a la entidad sionista, a pesar de haberse visto arrastrado a dos guerras, la última de las cuales atraviesa un estado de pausa relativa a la hora de publicar este artículo, tras la firma de un memorando de entendimiento que, aunque Washington no esté cumpliendo, sobre el papel equivale a la capitulación de Estados Unidos. Pero eso será tema de otro artículo.

El Pentágono desata la alarma sobre la amenaza de los espías israelíes

Las iniciativas legislativas para promover la integración militar con Israel, y el incremento de los flujos de inteligencia hacia Tel Aviv, se producen paradójicamente cuando el Pentágono ha elevado el nivel de amenaza que representa la inteligencia israelí hasta el escalón crítico, el máximo de la escala. 

El Pentágono elevó al máximo nivel la amenaza de espionaje israelí contra Estados Unidos, según fuentes. NBC News, 6 junio 2026.

Según el informe del Pentágono, Israel está tratando de espiar a altos cargos estadounidenses para obtener información sobre las deliberaciones internas y la toma de decisiones con relación a los conflictos en Oriente Próximo. Es decir, Tel Aviv quiere saber si Estados Unidos está dispuesto a reanudar los ataques a Irán, tras efectuar una pausa con la que recomponer sus ejércitos, rellenar sus arsenales, y reabastecer de petróleo a la economía mundial.

Dejando al margen al siempre vociferante Donald Trump, las declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos parecen indicar que esa es una de las posibilidades. JD Vance afirmó en un programa que “Creo que lo que el presidente nos ha dicho que hagamos es usar este memorando de entendimiento para reabastecer la economía petrolera mundial, reponer algunas reservas y luego ver dónde está la mano (de Irán)”, refiriéndose esto último a cuál es la actitud de Teherán.

Por lo que se deduce de las palabras de JD Vance, Estados Unidos está utilizando el memorando de entendimiento con Irán a la manera de los acuerdos de Minsk: para ganar tiempo y rearmarse, tal y como confesó Angela Merkel que fue para lo que sirvieron en Ucrania. Una estratagema que fue confirmada posteriormente por François Hollande y Petro Poroshenko.

A Estados Unidos parece no importarle que Israel espíe sus deliberaciones para averiguar si se aviene a lanzar otra ofensiva contra Irán, y así poder tomar sus decisiones de manera anticipada, en función de la información que obtenga de manera subrepticia. El Senado estadounidense se inclina por articular mecanismos legales para proporcionarle al gobierno de Tel Aviv esos datos de manera oficial, para evitar que el Mossad tenga que esforzarse.

¿Queda alguna duda sobre quién controla la administración, el Congreso y el Senado de Estados Unidos? Si efectivamente se produce la integración de sus ejércitos y la inteligencia pasar a ser compartida en su totalidad con Israel ¿Dónde queda la soberanía estadounidense?

Israel podría tener la tentación de usar armas nucleares contra Irán si finalmente Estados Unidos descarta emprender una tercera guerra a fondo contra Irán, visto el fracaso de las dos anteriores, que ha descubierto su propia arma nuclear mirando el mapa, en el estrecho de Ormuz. Es lo que afirman varios observadores de la geopolítica, entre ellos el economista Jeffrey Sachs, el ex analista de la CIA Larry Johnson, o Lawrence Wilkerson, coronel retirado estadounidense. ¿Estados Unidos va a integrar su defensa nacional a todos los niveles con quien está perpetrando un genocidio en Gaza y Cisjordania, y se plantea recurrir a la armas nucleares para “acabar el trabajo” en Irán? ¿Este es el mundo libre que dicen capitanear?

Las iniciativas legislativas se producen simultáneamente al descenso del apoyo a Israel

A las generosas contribuciones de AIPAC a los miembros del Congreso, y al propio Donald Trump, que ya analicé en este artículo, hay que añadir la contratación de influenciadores para promover una imagen positiva de Israel en redes sociales. El deterioro de la percepción que la opinión pública tiene de Israel está aumentando rápidamente, y el sionismo es consciente de ello.

La utilización de influenciadores por parte del gobierno de Israel ha sido cuestionada por algunas entidades, que han reclamado al Departamento de Justicia que “revele públicamente los nombres, direcciones y contratos de los influenciadores pagados por prestar servicios en nombre del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, tal como lo exige la ley a todos los agentes extranjeros registrados”.

El Departamento de Justicia es requerido para que revele nombres de los influenciadores israelíes en EEUU. Responsible Statecraft, 13 noviembre 2025.

Los solicitantes se refieren a la ley FARA, Foreign Agents Registration Act, que rige en Estados Unidos. Conviene recordar que cuando Georgia comenzó a promover una ley similar, para poder saber quién está financiando a las más de 10.000 ONG que operan en un país de 3.700.000 habitantes, en los medios occidentales la ley se convirtió inmediatamente en “ley rusa” o “prorrusa”, y el gobierno georgiano en una dictadura, a la que había que derribar para conducir al país al rebaño de la Unión Europea. Con las leyes que exigen registrarse a los agentes extranjeros tenemos el enésimo ejemplo de doble rasero del bloque occidental.

La utilización de influenciadores se enmarca en el Proyecto Esther, impulsado por The Heritage Foundation para “combatir el antisemitismo” y desmantelar el movimiento propalestino. Esta fundación ultraconservadora no está obligada a desvelar quiénes son sus patrocinadores, amparándose en que no persigue beneficios económicos.

Una encuesta revela un fuerte descenso del apoyo estadounidense a Israel. The Jewish Independent, 14 abril 2026.

Una encuesta elaborada por el Pew Research Center arrojaba datos preocupantes para el sionismo. El 60% de los adultos en Estados Unidos tienen una opinión desfavorable de Israel, aumentando desde el 53% en sólo un año. El 59% tiene poca o ninguna confianza en que Netanyahu haga lo correcto en relación con los asuntos internacionales, 7 puntos más que el año anterior. La mayoría de los adultos menores de 50 años, tanto demócratas como republicanos, tienen una opinión negativa de Netanyahu.

Gráfico: Pew Research Center.

Otro sondeo, realizado por The Institute for Global Affairs, desveló que sólo el 16% de la población estadounidense considera que Estados Unidos debería seguir proporcionando armas a Israel. El 38% opina que el flujo de armas debería ser detenido completamente, y el 24% piensa que debería estar condicionado al uso que Israel hace de ellas. En lo que se refiere a la opinión pública estadounidense, el apoyo ilimitado a la entidad sionista es cosa del pasado.

La misma encuesta arroja otros datos devastadores para el gobierno de Netanyahu: casi la mitad de los encuestados, el 45%, opina que la relación con Israel hace más daño que bien a los intereses de Estados Unidos. Más de la mitad, el 54%, considera que los responsables de la guerra contra Irán son Estados Unidos, o Israel. A pesar de la gigantesca maquinaria propagandística a la que están sometidos los estadounidenses, sólo el 28% opina que fue Irán quien causó la guerra.

Otro sondeo, realizado por el mismo instituto en otoño pasado, desveló que casi un tercio de los encuestados pensaba que lo que está haciendo Israel en Gaza es un genocidio. Israel ha perdido el control del relato. El espantajo del antisemitismo ya no cuela como justificante de las atrocidades que está perpetrando el gobierno de Netanyahu.

Los medios convencionales se muestran insuficientes para moldear la opinión pública en favor de los intereses sionistas. Por eso un grupo de inversores, entre los que se encuentra el oligarca de origen judío Larry Ellison, fundador y propietario del 40% de las acciones de Oracle, llegó a un acuerdo para adquirir TikTok. A raíz del cambio de propiedad, Oracle supervisará el algoritmo que recomienda vídeos a los usuarios estadounidenses.

La complicidad de Oracle con el genocidio israelí en Gaza ha sido denunciada por el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones). Larry Ellison es el mayor donante privado al ejército de Israel y ha declarado que “Siento una profunda conexión emocional con el Estado de Israel y el pueblo israelí”.

El cambio en la opinión pública está teniendo su reflejo en la esfera política. Tres candidatos críticos con el genocidio de Israel en Gaza derrotaron a sus oponentes, respaldados por el AIPAC, en las primarias del Partido Demócrata en sendos distritos de Nueva York. Brad Lander, uno de los candidatos, derrotó a Dan Goldman en una elección entre dos demócratas judíos, marcada por sus diferencias sobre Israel. Lander criticó a Goldman por no apoyar el bloqueo de la venta de armas a Israel ni calificar la guerra en Gaza como un genocidio. 

La política proisraelí acaba de sufrir un duro golpe en Nueva York. Politico, 24 junio 2026.

Quien hizo campaña para sacar a Estados Unidos de las guerras en el extranjero para centrarse en mejorar el bienestar de la ciudadanía, poniendo el foco en la economía doméstica, ha llegado a declarar que le da igual esta última. Es lo que contestó a un reportero que le preguntaba hasta qué punto la situación financiera de Estados Unidos le había motivado a firmar el memorando de entendimiento con Irán: “Ni siquiera un poquito”.

Trump dice que no piensa en la situación financiera de los americanos cuando considera un pacto con Irán. The Wall Street Journal. 26 mayo 2025.

Las iniciativas legislativas promovidas en el Congreso y en el Senado demuestran que la agenda de quien realmente manda en Estados Unidos se ha impuesto sobre la que Trump defendió en campaña. No sabemos si con el único propósito de ganar las elecciones, engañando a la ciudadanía sobre sus verdaderas intenciones, o si el estado profundo le ha torcido el brazo. En el primero de los casos, Trump es un estafador. En el segundo, un cobarde. Probablemente sea ambas cosas.

Netanyahu quiere controlar el petróleo y el gas del Golfo Pérsico y expandir Israel

15 de abril de 2026

Netanyahu propone tuberías para traer el petróleo y el gas hasta los puertos de Israel

El 4 de abril, Benjamín Netanyahu propuso la construcción de tuberías que trajeran el petróleo y el gas desde el Golfo Pérsico hasta los puertos de Israel en el Mediterráneo. Los gasoductos y oleoductos partirían desde los lugares de producción en Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, atravesarían este último país y después Jordania, para desembocar en Israel. Esgrimiendo la coartada de evitar el estrecho de Ormuz, si los planes del genocida se materializan, la entidad sionista se haría con la llave del grifo de los ingentes recursos energéticos de gran parte de la región, sin ser su propietario.

El carnicero de Gaza afirmó que “Las soluciones a largo plazo incluyen desviar los oleoductos hacia el oeste… evitando el punto de estrangulamiento geográfico de Irán”. Desde el Atlantic Council, un reducto de los neoconservadores, se apresuraron a bendecir la idea de Netanyahu. Maisoon Kafafy, asesora del gabinete de ideas financiado entre otros por el gobierno de Estados Unidos, fabricantes de armas y la OTAN, declaró al Financial Times que «Percibo un cambio de las hipótesis a la realidad operativa. Todos están viendo el mismo panorama y llegando a las mismas conclusiones».

Tuberías propuestas para llevar el petróleo y el gas del Golfo Pérsico hasta puertos israelíes en el Mediterráneo.

Yossi Abu, el máximo directivo de la compañía israelí NewMed Energy, se mostró confiado en la construcción de las tuberías. El ejecutivo afirmó que “La gente necesita controlar su propio destino, con sus amigos. Necesitamos oleoductos, conexiones ferroviarias en toda la región, en tierra firme, sin dar a otros la oportunidad de crear cuellos de botella que nos asfixien”.

Constituye un auténtico sarcasmo que los israelíes propongan construir oleoductos y gasoductos cuya llave final quedaría en sus manos, mientras camuflan sus intenciones con el argumento del miedo. Los sionistas han demostrado sobradamente que no consideran a nadie sus amigos, sino meras herramientas para lograr sus propósitos colonialistas, que se plasman en el proyecto del “Gran Israel”.

Netanyahu: “La única solución a largo plazo para la crisis de Ormuz es redirigir las tuberías hacia el Mediterráneo”. The Jerusalem Post, 31 de marzo de 2026.

Uno de los muchos problemas que aquejan la región es la actitud de los países árabes en relación con la entidad sionista. En lugar de formar un frente común contra un primer ministro que presume de haber convertido a Israel en una potencia global, tras haber elevado su importancia regional a un nuevo nivel, las élites de los países del Golfo Pérsico han optado por bailarle el agua a Tel Aviv. La firma de los Acuerdos de Abraham, impulsados por Estados Unidos para normalizar las relaciones de los árabes con Israel, es una prueba de ello, como analicé en artículos anteriores.

Continuando con esa línea de complacencia con Israel, las élites del Golfo Pérsico se han mostrado receptivas a la idea de Netanyahu. Por un lado, se quejan de que Irán esté utilizando su posición en el mapa para controlar el estrecho de Ormuz, después de haber sido atacado, pero por otro parece que no les importa darle la llave del grifo de su petróleo y de su gas a Israel. ¿Acaso piensan que los sionistas no van a utilizar esa palanca de presión, que los árabes plantean ofrecerles en bandeja de plata, para perseguir sus intereses? O son muy ingenuas, o están compradas.

Los estados del Golfo consideran nuevos oleoductos para evitar el estrecho de Ormuz. Financial Times, 2 de abril de 2026.

Los estados del Golfo Pérsico están poniendo en valor el oleoducto saudí de 1.200 kilómetros que cruza el país de este a oeste. A través de esta tubería se transportan 7 millones de barriles de petróleo al día hasta el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, sorteando así el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el coste de replicar el Petroline para dar salida a los 10,2 millones de barriles de producción diaria saudita alcanzaría los 5.000 millones de dólares.

Los Emiratos Árabes Unidos, por su parte, están considerando duplicar el oleoducto ya existente, que acaba en el puerto de Fuyaira, situado al sur del estrecho. Los oleoductos y gasoductos tampoco son la panacea. Están sujetos a ataques, como el que Reuters atribuyó a Irán, el 8 de abril, contra el Petroline saudí.

Oleoductos en el Golfo Pérsico que esquivan el estrecho de Ormuz.

El IMEC y el INSTC: la competencia entre los grandes corredores de transporte

La guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, y la previsible respuesta del gobierno de Teherán – el control del estrecho de Ormuz – nos recuerda la existencia de un proyecto financiado por Estados Unidos, la Unión Europea, India, Arabia Saudita, Alemania, Francia e Italia: el IMEC (India – Middle East – Europe Economic Corridor).

Anunciado en la cumbre del G20 en Nueva Delhi en septiembre de 2023, donde se firmó un memorando de entendimiento, el IMEC incluía originalmente la construcción de un oleoducto que llegaría hasta el puerto israelí de Haifa. En su sitio web, la última actualización del ambicioso proyecto, que incluye la construcción de casi 3.000 kilómetros de líneas férreas a través de los EAU, Arabia Saudita y Jordania, data de hace más de un año, sin especificar su nivel de desarrollo.

India – Middle East – Europe Corridor. Ilustración: IMEC.

En este artículo de diciembre de 2023 ya analicé las enormes dificultades, de índole geográfico y político, a las que se enfrentaba el proyecto, que contrastaban con el decidido apoyo de Netanyahu. El genocida del pueblo palestino mostró en la Asamblea General de la ONU un mapa donde Israel ocupaba toda Palestina y, en otro, el trazado del IMEC.

El proyecto es la respuesta de Estados Unidos y sus adláteres a la Nueva Ruta de la Seda, impulsada por China, y al Corredor Internacional de Transporte Norte Sur (INSTC), apadrinado por Moscú, que discurre desde la India hasta San Petersburgo, y constituye una ruta alternativa al Canal de Suez. India juega con dos barajas: apoya ambos proyectos. Tiene excelentes relaciones con Rusia y apoya el IMEC para “contener” a China: India no participa en la Nueva Ruta de la Seda porque una de las partes del proyecto discurre por territorios indios ocupados por Pakistán, ilegalmente en opinión de Delhi.

Turquía, miembro de la OTAN, se opone al IMEC, porque pretende que desemboque en el Mediterráneo a través de sus puertos, no de los israelíes: otro espabilado que quiere hacerse con la llave de lo que no es suyo. Erdogan ha presentado un plan alternativo para conectar el Golfo con Turquía, a través de Irak, denominado Development Road Project.

El Corredor Internacional de Transporte Norte Sur está proyectado a través de Irán. El 14 de mayo de 2023, el entonces presidente de Irán, Ebrahim Raisi, fallecido al estrellarse su helicóptero un año después, y Vladímir Putin firmaron un acuerdo por valor de 1.600 millones de dólares para construir el único tramo de ferrocarril pendiente de los 7.200 kilómetros de rutas marítimas y ferroviarias que incluye el proyecto. El presidente ruso afirmó que el corredor contribuiría a diversificar las rutas comerciales, ofreciendo una alternativa al Canal de Suez.

Mapa del INSTC. Ilustración: Istockphoto.

Son varios los motivos que han llevado a Estados Unidos y a Israel a desatar una guerra contra Irán, pero sin duda uno de ellos es tratar de evitar la operatividad del INSTC, apadrinado por Moscú, competencia directa del IMEC, apoyado por Washington.

Turquía es un obstáculo para el proyecto del Gran Israel

El 17 de febrero, el ex primer ministro israelí Naftali Bennett participó en la cumbre anual de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses. Entre aplausos de la audiencia, Bennet afirmó que “En este momento, surge una nueva amenaza turca. Turquía y Catar han ganado influencia en Siria y buscan influencia en otros lugares de la región. Y desde aquí, advierto, Turquía es el nuevo Irán. Erdogan es sofisticado, peligroso y busca cercar a Israel. No podemos volver a cerrar los ojos”.

Bennett también acusó a Turquía de “intentar poner a Arabia Saudita en contra de Israel y establecer un eje sunita hostil con el Pakistán nuclear”, así como de “crear un nuevo anillo de estrangulamiento” con Siria y Gaza.

“El nuevo Irán”. Bennet advierte de la emergencia de un eje en la conferencia de presidentes. The Media Line, 18 de febrero de 2026.

En este artículo de enero de 2025 ya analicé las razones por las que Israel y Turquía acabarán chocando en Siria, a pesar de haber actuado de manera coordinada para deponer a Bashar al-Assad e instalar en el poder al ex terrorista Abu Mohammed al Jolani, quien abandonó su nombre de guerra, que hacía referencia a los Altos del Golán, para recuperar el propio, Ahmad al-Charaa, y ser recibido en los despachos occidentales al más alto nivel.

En este otro artículo, de octubre de 2024, ya apunté que Netanyahu estaba buscando la implicación directa de Estados Unidos en su proyecto para fabricar el “Gran Israel”, lo que pasa necesariamente por conseguir un “cambio de régimen” en Irán. Este objetivo sionista puede acabar precipitando el enfrentamiento, hasta ahora larvado, entre Israel y Turquía.

Mapa del Gran Israel. Fuente: Wikimedia Commons.

El supremacismo sionista es racista, pero también clasista

El mundo se ha fabricado un problema que se llama Israel. Como desde su creación se le ha permitido todo tipo de barbaridades, el incumplimiento de la legislación internacional y de las resoluciones de Naciones Unidas, incluyendo las del Consejo de Seguridad, los sionistas se han venido muy, pero que muy arriba.

La culpa de que Israel esté cometiendo un genocidio en Gaza, convirtiendo la franja en una escombrera; de que sus colonos anden sueltos, asesinando palestinos a quemarropa en Cisjordania; de que su ejército esté bombardeando a la población civil en el Líbano, adueñándose de su territorio tras haberlo invadido; de que estén demoliendo bloques de pisos, borrando de la faz de la tierra pueblos enteros; de que den “órdenes de evacuación” en otros países, en fin, de todos los desmanes de Israel, la culpa la tenemos nosotros, por no haberle parado los pies a tiempo al sionismo.

Y seguimos sin hacerlo.

Por eso ahora, después de haber arrastrado a Estados Unidos a la guerra contra Irán, Israel también está apuntando a Turquía. Y luego lo hará contra todos aquellos que se interpongan en sus planes para construir ese “Gran Israel”, para lo que no dudan en buscar legitimación en los libros que ellos mismos han escrito, que casualmente ofrecen coartadas revestidas de historicismo religioso para justificar sus desmanes.

Los sionistas saben que no caen bien, pero les da igual. Bennett también lo dijo en su discurso ante las organizaciones judías estadounidenses: “No nos van a querer. La aspiración de que el mundo ame a Israel no se va a cumplir. Lo que necesitamos es que nuestros enemigos nos teman, que nuestros amigos nos respeten y que todos nos necesiten”.

Este mensaje amenazante coincide con el proferido por Liora Rez en la embajada de Israel en Washington, donde amenazó con destruir las carreras profesionales de quienes señalen a “estudiantes judíos”. Liora Rez es la fundadora y directora de Stop Antisemitism, una organización que equipara las críticas al sionismo con una forma de antisemitismo.

El mundo no tiene un problema sólo con Israel. También lo tiene con su población. La inmensa mayoría de los habitantes judíos de Israel está a favor del exterminio de los palestinos, de la limpieza étnica, porque los considera seres inferiores. Una encuesta de una universidad hebrea, y multitud de declaraciones en redes sociales así lo demuestran. Dicen que los maltratadores suelen haber sido víctimas a su vez de maltrato. Los sionistas son los nuevos nazis. Al igual que los nazis, son supremacistas, xenófobos y racistas.

Encuesta: Una mayoría aplastante de israelíes judíos comparten la creencia genocida de que “no hay gente inocente en Gaza”. Mondoweiss.

En hebreo existe el término goy, o goyim, para designar a los gentiles, a los no judíos. Jeffrey Epstein utilizó ese término despectivo en un correo de 2009, donde presumía de que los judíos habían hecho una fortuna especulando en el mercado de futuros del transporte marítimo, mientras los goyim se ocupaban del mundo real.

En octubre de 2010, Rabbi Ovadia Yosef, líder espiritual del partido Shas, declaró que “Los gentiles nacieron solo para servirnos. Sin eso, no tienen lugar en el mundo; solo para servir al Pueblo de Israel.” Shas formaba parte de la coalición que sustenta al gobierno de Netanyahu, hasta que en julio de 2025 se retiró en protesta por la falta de garantías de que los estudiantes religiosos ultraortodoxos siguieran estando exentos del servicio militar. Para los dos partidos ultraortodoxos hebreos – el otro es el Judaísmo Unido de la Torá – la dedicación a tiempo completo al estudio de sus sagradas escrituras es sacrosanta.

El líder sefardí Yosef: Los no judíos existen para servir a los judíos.

Si sustituimos el término goyim por el de Untermenschen (subhumanos), ampliamente usado por los nazis alemanes del Tercer Reich para referirse a todos aquellos no arios, comprobamos que el patrón ideológico supremacista del sionismo encaja perfectamente con el de los nazis que perpetraron un holocausto contra el pueblo judío.

Pero no sólo eso. Además, los sionistas son clasistas con los propios judíos. Este artículo, titulado “La historia eugenista del movimiento sionista”, describe los distintos mecanismos usados por el sionismo para restringir la emigración de personas de origen judío a Palestina, décadas antes de que se constituyera el estado de Israel. Quizá no quepa hablar de eugenesia, pero el clasismo de las medidas para evitar que los judíos pobres emigraran a Palestina está documentado a lo largo de varias décadas en el artículo enlazado.

Palestina, cerrada a los emigrantes judíos pobres. Viñeta de 1919, reproducida en Palestine Nexus, 6 noviembre 2025.

A principios de 1900 se abrió una oficina en el puerto de Haifa para monitorizar a los judíos que pretendían emigrar a Palestina, huyendo de los pogromos desatados contra ellos en el imperio ruso. Desde comienzos de siglo y hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, aproximadamente 35.000 judíos consiguieron entrar en el territorio palestino. Dos historiadores hebreos, Menachem Sheinkin y Arthur Ruppin, revisaron las solicitudes de entrada. Descubrieron que el 61% de las peticiones fueron rechazadas porque los solicitantes eran demasiado pobres.

Netanyahu empuja a Trump a la guerra contra Irán

Estados Unidos e Israel coinciden en muchas cosas. Ambas son sociedades profundamente clasistas. Sin embargo, cuando Netanyahu arrastró a Trump a la guerra contra Irán, sus intereses eran muy distintos a los que pudiera albergar Estados Unidos. De una parte, Washington se la tiene jurada a Teherán desde que una revolución derrocara al régimen instalado por la CIA en la persona del Sha Reza Palahvi.

Lectura imprescindible.

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos y el Reino Unido organizaron un golpe de estado el 19 de agosto de 1953, que les salió bien, y depusieron al primer ministro Mohammad Mosaddegh, que había sido elegido democráticamente, pero pretendía nacionalizar el petróleo. Las reservas petrolíferas iraníes estaban controladas desde su descubrimiento, en 1909, por la empresa británica Anglo-Iranian Oil Company, posteriormente llamada British Petroleum, y ahora BP. La CIA admitió la autoría del golpe 60 años después.

Para tener un contexto histórico de las razones del triunfo de la revolución islámica país, y asomarse a las barbaridades que cometió el régimen del Sha y su policía política, la temida Savak, diseñada por la CIA, recomiendo la lectura del libro “El Sha o la desmesura del poder”, de Ryszard Kapuściński.

Estados Unidos dispone de un portaaviones insumergible en Oriente Próximo llamado Israel. Ni Washington ni Tel Aviv se molestan en ocultar su deseo de controlar los recursos energéticos del Golfo Pérsico. Los presidentes anteriores a Trump evitaron atacar Irán no por falta de ganas, sino porque el Pentágono valoraba que las posibilidades de éxito de una operación militar eran escasas.

Sin embargo, en esta ocasión los israelíes se emplearon a fondo, según cuenta The New York Times en un extenso artículo. Netanyahu visitaba por octava vez la Casa Blanca desde que Trump comenzó su segunda presidencia. El carnicero de Gaza le presentó una operación con cuatro objetivos: matar a Khamenéi, destruir las capacidades militares de Irán, y propiciar un levantamiento popular en el país que desembocara en un cambio de régimen.

Netanyahu convenció a Trump de que el gobierno de Teherán quedaría tan debilitado por el ataque que no tendría capacidad para bloquear el estrecho de Ormuz, ni para golpear las bases estadounidenses en la región. Por su parte, David Barnea, el jefe del Mossad, insistió en que su agencia fomentaría los disturbios y la rebelión en Teherán, como ya hizo anteriormente, pero que esta vez tendría éxito y el gobierno sería derrocado. Los sionistas también apuntaron la posibilidad de que los kurdos cruzaran la frontera desde Irak, abriendo un frente en el noroeste. Nada de todo esto ha ocurrido.

En un posterior encuentro con Trump sin los israelíes presentes, las agencias de inteligencia estadounidenses valoraron que los dos primeros objetivos se podrían cumplir, pero no así el tercero ni el cuarto. Los acontecimientos han probado que la presentación que hizo Netanyahu estaba llena de trampas para seducir a Trump, más que de análisis serios y rigurosos. Sin embargo, Netanyahu consiguió su propósito. Trump mordió el anzuelo, se creyó que la operación iba a ser rápida, como en Venezuela, y se lanzó al ataque. 

En Irán se está compitiendo por la hegemonía mundial

La guerra contra Irán ha abierto de manera inequívoca la lucha por la hegemonía mundial. Además de constituir un error estratégico de inmenso calado para Estados Unidos, con consecuencias impredecibles para todo el mundo, el conflicto bélico ha colocado a Trump en una posición donde todo lo que no sea un cambio de régimen en Irán será visto como una derrota de Washington.

El fallo garrafal de Trump ha consistido en fiarse de Netanyahu, que tiene intereses distintos a los de Estados Unidos. A los sionistas les sirve desgastar a Irán, Trump necesita una victoria en toda regla. Israel se mueve bien en escenarios de caos, que provoca o fomenta en sus vecinos, porque considera que favorecen sus intereses expansionistas. Trump necesita bajar el precio de la gasolina en los surtidores de su país, para lo que precisa recortar el precio del petróleo, y estabilizarlo.

Después de comprobar que Irán resistía militarmente, Estados Unidos se avino a entablar negociaciones indirectas en Islamabad, tras declarar un alto el fuego de dos semanas. Dos señales de debilidad. Israel se apresuró a tratar de reventar la frágil tregua, bombardeando salvajemente el Líbano. Israel necesita que la guerra en Irán continúe, aunque paradójicamente sea a costa de desgastar también a su valedor. Su estrategia consiste en debilitar a todos los vecinos, en sembrar el caos, para expandir sus fronteras. Una intención declarada abiertamente por su gobierno.

Smotrich habla de la intención de Israel de expandirse en Siria, Líbano y Gaza. Middle East Monitor.

El periodista hebreo Raviv Drucker comentaba en la televisión israelí que “Parece que estamos llevando al Estado libanés hacia una guerra civil. Quizás no sea tan malo para nosotros. Dejemos que el gobierno libanés luche contra Hezbolá”. Otro contertulio, Alon Ben David, le contestaba: “Ese ha sido el objetivo desde el principio”.

La desesperada decisión de Trump de bloquear el estrecho de Ormuz subraya la precariedad de su posición y la ventaja estratégica de Irán que, a diferencia de Trump, ha sabido mirar el mapa. Si el precio del petróleo continúa escalando, como todo parece indicar, quien va a recibir más presión tras su insólita decisión va a ser Trump, no Irán.

Trump ha amenazado a China con la imposición de aranceles de un 50% si ayuda militarmente a Irán. Xi Jinping ya le vio el farol al presidente de Estados Unidos una vez, cuando estableció controles a la exportación de tierras raras y Trump se arrugó, aparcando su amenaza de castigar a China con aranceles.

El petróleo que fluye a través del estrecho de Ormuz va destinado mayoritariamente a Asia. China es el comprador de entre el 80% y el 90% del crudo iraní: 1,4 millones de barriles diarios, que representan el 13% de sus importaciones. Distintos analistas estiman que China ha almacenado 1,3 billones, con b, de barriles de petróleo, lo que supone un colchón de cuatro meses de consumo, en ausencia total de importaciones vía marítima.

Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, acusó a China de ser un socio poco fiable por acaparar petróleo. Ahora tenemos a los pirómanos reprendiendo a quienes se protegen del fuego con extintores, y artículos en la prensa estadounidense quejándose de que China e Irán están usando la economía como un arma.

Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error.

Irán está implementando un sistema de peajes para el tránsito de tanqueros que atraviesan el estrecho de Ormuz al margen del dólar. El «Plan de Gestión del Estrecho de Ormuz», aprobado por el parlamento iraní los días 30 y 31 de marzo de 2026, autoriza el pago de tasas en yuanes chinos a través del Banco Kunlun mediante CIPS (un sistema de pago transfronterizo respaldado por China), bitcoin, USDT (una criptomoneda) y riales iraníes.

Irán está desafiando abiertamente la hegemonía no sólo militar de Estados Unidos, sino la del dólar, que es un asunto probablemente de mayor trascendencia que el enfrentamiento bélico. La hegemonía de Washington se basa en la necesidad que tienen los países de proveerse de dólares para pagar por muchos de sus intercambios comerciales, no sólo los relativos al petróleo.

El papel de moneda de reserva del dólar está en juego en Irán. Los demás actores no se van a estar quietos si el conflicto continúa y los precios del petróleo llegan a cifras que provoquen una crisis económica brutal. Si el bloqueo de Ormuz dictado por Trump es considerado culpable de dicho aumento, la presión que va a sufrir el presidente de Estados Unidos será insostenible. Mientras tanto, Vladímir Putin y Xi Jinping siguen observando al emperador en su laberinto y, de momento, guardan sus cartas.

El discurso de Marco Rubio en Múnich se materializa en Irán

6 de marzo de 2026

Marco Rubio hace apología del colonialismo en Europa

La oda al colonialismo que Marco Rubio profirió en la Conferencia de Seguridad de Múnich, con los europeos puestos en pie aplaudiéndole, se ha materializado en los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. Aunque algunos aparentan escandalizarse por la falta de complejos de Donald Trump a la hora de proclamar sus objetivos imperialistas, lo que le diferencia de sus predecesores en la Casa Blanca es la obscenidad con que los pregona, y el comportamiento mafioso y chulesco, porque los propósitos son los mismos. La desvergüenza con la que se comporta Trump se extiende a los más destacados miembros de su gobierno: los ha elegido porque comparten ese perfil.

Destaca entre ellos Marco Rubio, quien afirmó en Múnich que “Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y de su herencia, que entiendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla”. El secretario de Estado reivindicaba el colonialismo, mientras los europeos salivaban, extasiados ante el panegírico del imperialismo que desgranaba el mensajero de su antaño colonia, devenida en metrópolis.

Trump, troleando a los europeos en su red social, con una imagen alterada.

En ausencia total de pudor, Rubio continuó con su exaltación de la opresión, la aculturación y la aniquilación de otras civilizaciones, el expolio de los recursos ajenos y el genocidio, con esta frase: “En Estados Unidos no tenemos ningún interés en ser guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente. No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la civilización más grande de la historia de la humanidad”.

Rubio remachó el mensaje con rotundidad: “No queremos que nuestros aliados se sientan encadenados por la culpa y la vergüenza”. Unas palabras que encajan con la proclamación de intenciones de Stephen Miller, otro miembro de la banda de Trump: “Somos una superpotencia y con el presidente Trump nos vamos a comportar como tal”.

Una vez santificado el colonialismo, tras el secuestro de Nicolás Maduro, el manejo de la administración chavista a punta de pistola, y el subsiguiente bloqueo del suministro de petróleo a Cuba, Estados Unidos ha dado el siguiente paso con el ataque a Irán para proyectar su hegemonía en un mundo que el propio Rubio reconocía como multipolar. Pero una cosa es constatar la evidencia, y otra muy distinta que Washington esté dispuesto a aceptarla sin rechistar.

El discurso de Marco Rubio en Múnich señala todo lo contrario. Estados Unidos se apresta a usar su maquinaria militar, diseñada para proyectar poder, con sus 800 bases a lo largo y ancho del globo, con el objetivo de implantar un imperio global que aplaste cualquier asomo de resistencia, manu militari si es preciso, o por otras vías, cuando sean más convenientes.

Por ejemplo, la guerra económica, de la que alardeó Scott Bessent, secretario del Tesoro, ante el Congreso, en Davos y en Fox News, para que no quedara ninguna duda: “Lo que [hemos hecho] en el Tesoro es crear una escasez de dólares en el país”. La estrategia llegó a una “gran culminación en diciembre, cuando uno de los bancos más grandes de Irán quebró… la moneda iraní entró en caída libre, la inflación explotó y, por lo tanto, hemos visto al pueblo iraní en las calles”. Bessent lo remataba en Davos: “Esto es política económica; no hay disparos”.

La arrogancia de Estados Unidos le impide conformarse con el estatus de primus inter pares. La única relación que contemplan es la de sumisión a sus objetivos, camuflada en ocasiones con el término “aliados”. Es el subterfugio que Rubio utilizó en Múnich para reclamar a las élites europeas su colaboración en la implantación de la agenda imperialista diseñada en la Casa Blanca.

Las élites europeas asumen el papel de felices vasallos de Estados Unidos

El problema de los europeos que aplaudían es que no comprenden que la persecución de los objetivos para la que el secretario de Estado reclamaba su cooperación conlleva la propia destrucción de Europa como entidad geopolítica autónoma, y su conversión definitiva en vasalla. A lo peor se piensan que el patrón será generoso con ellas. Se equivocan. Ya lo advirtió Kissinger: “Puede ser peligroso ser enemigo de América, pero ser amigo de América es letal”. Los estadounidenses tienen la mala costumbre de referirse a su país como América, lo cual ya es una declaración de intenciones.

El ataque coordinado de Estados Unidos e Israel a Irán ha provocado una airada reacción de Bruselas y las capitales europeas a la agresión perpetrada por… Irán. Las críticas a Washington y a Tel Aviv han brillado por su ausencia, y el vitriolo se ha reservado para Teherán, que está defendiéndose mediante la estrategia militar que considera más adecuada para no perder una guerra que, con toda la razón, entiende como existencial. El derecho a defenderse de las agresiones se reserva para Ucrania.

La primera consecuencia del ataque estadounidense y sionista a Irán ha sido disparar el precio del gas en Europa. Los cerebros de Bruselas que diseñaron e implementaron la decisión de “acabar con la dependencia” del gas ruso se encuentran ahora con que Catar, uno de sus principales proveedores, ha parado la producción. Antes de que comenzara la nueva guerra contra Irán, algunos medios occidentales ya advertían de la nueva dependencia de Europa en materia de gas, ahora de Estados Unidos, y de los riesgos que presentaba la volatilidad de las decisiones políticas y económicas de Trump, tan estables como una veleta, pero que siempre acaba girando en dirección a los intereses de Estados Unidos.

El gas comercializado en el mercado TTF sube un 97,81% en una semana, mientras ABC habla de la dependencia del gas de Estados Unidos.

Las consecuencias de las sabias decisiones políticas de las élites europeas se ven reflejadas en el siguiente gráfico, publicado por Eurostat, que revela el incremento de las empresas que se han declarado en bancarrota en la Unión Europea. Obsérvese que el aumento exponencial de las quiebras se produce desde febrero de 2022, a raíz de la decisión de Bruselas de “acabar con la dependencia” del gas procedente de Rusia.

Registro de empresas y declaraciones de bancarrota en la UE, 2019 – 2025. Gráfico: Eurostat.

Las consecuencias del ataque estadounidense y hebreo contra Irán en el mercado energético han pillado a la Unión Europea con el paso cambiado, el que lleva desde hace cuatro años. Noruega ha dicho que la situación en Oriente Próximo podría reabrir el debate sobre el gas ruso, un mes después de que la Unión Europea anunciara su intención de dejar de comprarlo, el año próximo. Bruselas ha conminado ahora a Ucrania a permitir el tránsito de petróleo ruso a través del gasoducto Druzhba. Zelenski se revuelve, alegando que no es posible, porque los ataques rusos han dañado supuestamente la tubería.

La guerra no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán ha abierto fisuras en una Unión Europa ya agrietada por la guerra provocada por la OTAN contra Rusia en Ucrania. Mientras Pedro Sánchez recoge hábilmente la bandera del “No a la guerra”, Francia y Alemania han sido los dos primeros vasallos en dar un paso al frente para defender los intereses de Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo.

Después de que Trump, en el despacho oval y ante la prensa, pidiera a su representante de Comercio que analizara la posibilidad de imponer un embargo a España por su negativa a permitir el uso de las bases estadounidenses para atacar Irán, Merz fue interpelado por su opinión acerca de la intención de Estados Unidos de “castigar” a España.

El canciller alemán respondió (minuto 28) que “La respuesta es muy sencilla. Estamos intentando convencer a España para que alcance el 3% o el 3,5% (del PIB destinado a gastos militares) que acordamos en la OTAN”. Aquí tenemos a un miembro de la Unión Europea apoyando que un tercer país “castigue” a otro. Posteriormente, Merz trataba de explicar su conducta, empeorándola aún más: no había querido enfadar al emperador, oponiéndose a él públicamente.

Trump dice que EE. UU. cortará todo el comercio con España por las bases militares, gasto en defensa. Reuters.

El alineamiento de Friedrich Merz con Estados Unidos e Israel no debería sorprendernos. En junio de 2025, Merz ya reconocía que la entidad sionista estaba haciendo el trabajo sucio a occidente en Irán, pero ahora ha decidido arremangarse para enfangar a Alemania en un conflicto en el que sólo tiene que perder. Que Merz fuera, antes que canciller, el jefe de BlackRock en Alemania, y que Macron trabajara para la banca Rothschild, deben ser casualidades.

Ambos abrieron el debate en Múnich sobre la conveniencia de que Europa adquiera armamento nuclear, más allá del que ya disponen Francia y el Reino Unido. Los primeros en abrazar la idea con entusiasmo fueron los chihuahuas, en gráfica expresión del exdiplomático nicaragüense Augusto Zamora para referirse a los países bálticos, que fue vetado en el muy progresista diario Público.

La conversación nuclear se está calentando entre los europeos en Múnich. Politico, 14 de febrero de 2026.

La excusa para impulsar la proliferación nuclear radica en la supuesta falta de compromiso de Trump con la defensa europea, a pesar del archisobado artículo 5 de la OTAN, el que establece la defensa mutua ante un ataque a uno de los miembros. Esta actitud displicente del presidente de Estados Unidos parece no ser óbice para que las élites europeas se comporten con renovado ímpetu en la defensa de los intereses de Washington en Oriente Próximo.

Mark Rutte ha confirmado que “La OTAN es una plataforma para que Estados Unidos proyecte su poder en el escenario mundial”. Los europeos están encantados de ser sus vasallos, aunque les vaya la ruina en ello.

Trump dinamita la credibilidad de Estados Unidos en las negociaciones

El bombardeo estadounidense y sionista contra Irán se produjo en medio de unas negociaciones con el gobierno iraní. Tras dos rondas con la mediación de Omán, las conversaciones parecían discurrir de manera positiva, a juzgar por las declaraciones de Abbas Araghchi del 25 de febrero, que sostenía que un acuerdo estaba “al alcance”.

El ministro de AAEE de Irán dice que un acuerdo con EEUU está “al alcance”; Trump dice que prefiere la diplomacia. Al Jazeera, 25 de febrero de 2026.

Llueve sobre mojado. La denominada “guerra de los 12 días” contra Irán también se produjo mientras Estados Unidos e Irán estaban conduciendo negociaciones, al menos formalmente.  The New York Times apunta que el líder de Irán, Alí Jamenéi, fue asesinado junto a otros altos cargos, con informaciones proporcionadas por la CIA a Israel, que ejecutó el golpe. Probablemente estaban reunidos para discutir el curso de las conversaciones, que debían retomarse en Ginebra el lunes 1 de marzo.

Se repite la pauta del año pasado: Washington utiliza las negociaciones como un señuelo para que la otra parte relaje sus medidas de seguridad – craso error – y proceder a las “ejecuciones extrajudiciales”, como eufemísticamente llaman algunos a los asesinatos, según quién los perpetre.

Es la misma técnica que también utilizó Israel contra los miembros de Hamas con los que estaba tratando la posibilidad de un alto el fuego en Gaza, en septiembre del año pasado: simular una negociación para tratar de asesinarles cuando estaban reunidos, analizando el desarrollo de las conversaciones. En aquella ocasión, Trump se mostró “muy descontento” con el ataque que perpetraron los sionistas en Catar, donde Estados Unidos alberga una base militar. 

Con el último ataque a Irán, Trump ha eliminado cualquier atisbo de credibilidad acerca de la voluntad real de negociación de Estados Unidos, sea cual sea la materia y sus interlocutores. Lo único que aceptan los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca es la sumisión a sus dictados, el acatamiento de sus órdenes.

Estoy seguro de que Rusia y China están tomando buena nota de lo ocurrido con Irán, y han llegado a la conclusión de la futilidad de perder el tiempo negociando con Estados Unidos. En todo caso, si continúan participando en este tipo de escenificaciones, será porque estiman que conviene a sus intereses tácticos, sin olvidar en ningún momento los estratégicos.

Trump gira 180 grados y traiciona a sus bases MAGA

Donald Trump basó gran parte de su campaña electoral en su oposición a continuar con las “guerras eternas” para centrarse en mejorar el bienestar de la población estadounidense. La hemeroteca está llena de discursos y declaraciones de Trump quejándose de que se invirtieran billones de dólares en guerras a miles de kilómetros de distancia, mientras las carreteras estaban llenas de baches y los ferrocarriles descarrilaban de manera habitual.

Después de girar 180 grados, y de bombardear ocho países en los primeros 15 meses de su segundo mandato, Trump mostró su desprecio por esa misma base MAGA que fue responsable de su victoria electoral, tildándoles de “debiluchos”, cuando empezaron a exigir la desclasificación de los archivos de Epstein.

El vuelco de las bases se plasmó en la dimisión de Marjorie Taylor Greene, una de sus más fervientes partidarias, que se sintió traicionada por Trump. Otro de sus apoyos, Tulsi Gabbard, aunque conserva su puesto como directora de las agencias de inteligencia, ha sido condenada al ostracismo, y excluida de las reuniones donde se toman las decisiones relevantes.

Marjorie Taylor Greene denunciaba la penosa situación económica en la que se halla la ciudadanía estadounidense, mientras la Casa Blanca dilapida billones de euros en guerras perpetuas: el 72% de los estadounidenses no se puede permitir un seguro médico; el 58% no puede sufragar un seguro para el coche; el 67% vive de nómina en nómina, sin ahorros para imprevistos; el 50% tiene deudas en su tarjeta de crédito, y la deuda pública se acerca a los 40 billones de dólares.

La traición de Donald Trump a sus bases electorales puede deberse a varios factores, perfectamente complementarios. De un lado, la presión de quienes ejercen el poder real en Estados Unidos: el denominado estado profundo, una amalgama de plutócratas, tecnócratas y burócratas enraizados en las agencias de inteligencia; el complejo militar industrial, histórica batuta de la política exterior; los neoconservadores, que forman parte de su propio equipo, comenzando por Marco Rubio, que también es asesor de seguridad nacional; AIPAC, el lobby sionista; el propio gobierno de Israel y, singularmente Netanyahu, que ha estado siete veces en la Casa Blanca en lo que va de segundo mandato de Trump.

Y, por último, pero no menos relevante, los archivos de Epstein, donde presuntamente podrían encontrarse documentos, fotografías y vídeos del actual presidente de Estados Unidos que le colocarían en una precaria situación.

Donald Trump, el que venía a “drenar el pantano”, concentrarse en los problemas de la ciudadanía y poner fin a las guerras perpetuas, está haciendo exactamente lo contrario: se ha dejado arrastrar por el lobby sionista, el monstruo más grande del pantano. Está ignorando la realidad doméstica para preocuparse únicamente de los intereses de Israel, desencadenando una guerra en el polvorín más inestable del planeta. Con los consiguientes efectos en el mercado internacional de la energía, que tendrá funestas consecuencias en la inflación, no sólo en su país, sino en el resto del planeta.

El sionismo toma el control de la administración Trump

El dos de marzo, Marco Rubio reconocía de forma bastante explícita quién lleva realmente la batuta en la Casa Blanca: Benjamín Netanyahu. En declaraciones a los medios, Rubio dijo: “El presidente tomó una decisión muy sabia: sabíamos que habría una acción israelí, sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses y sabíamos que, si no los atacábamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”.

Es decir, que fue Israel quien tomó la decisión de atacar a Irán mientras Estados Unidos estaba reuniéndose con los iraníes, con la mediación de Omán. Que fue Estados Unidos quien se vio obligado a atacar a Irán, de manera preventiva, para evitar un mayor número de bajas a las que está sufriendo ahora. Y que las decisiones las toma, y los tiempos los marca, Tel Aviv, no Washington.

El portal Track AIPAC rastrea todas las subvenciones que reciben los congresistas, los senadores, y los candidatos al Congreso y al Senado. En Estados Unidos optaron por legalizar los sobornos a los políticos: lo llaman “lobby”. Ciñéndonos únicamente a las cifras oficiales, el American Israel Committee for Public Affairs destina cientos de millones de dólares en “donaciones” a legisladores, senadores y candidatos, con el obvio propósito de que defiendan los intereses de Israel, no los de Estados Unidos.

Donald Trump es el campeón a la hora de recibir donaciones del lobby sionista. Con 230 millones de dólares, encabeza la clasificación de los sobornados. Miriam Adelson, viuda de Sheldon Adelson, magnate de los casinos, la séptima mujer más rica del mundo, con una fortuna de 34.600 millones de dólares, y doble nacionalidad, israelí y estadounidense, es la primera donante de Donald Trump, con más de 215 millones entregados al actual presidente. Quien paga, manda.

Captura de pantalla del portal trackaipac.com.

Susie Wiles, la jefa de gabinete de Trump, trabajó para Netanyahu en la campaña electoral de 2020, junto a otros asesores del equipo del estadounidense. El director del AIPAC, Elliot Brandt, presumía en un panel a puerta cerrada de cómo el lobby sionista había cultivado influencia en tres personas claves del equipo de Trump: Marco Rubio, Mike Waltz, director de Seguridad Nacional, y John Ratcliffe, director de la CIA, a las que calificaba de «lifeline» (línea de vida) para los intereses de Israel. Elliot Brandt fue promovido a director de AIPAC en 2024, pero lleva treinta años trabajándose Capitol Hill.

Los países del Golfo Pérsico engrasan al entorno de Trump

Pero no sólo es el lobby sionista quien engrasa la maquinaria bélica estadounidense contra Irán. Las petromonarquías del Golfo Pérsico, para quienes nadie reclama una transición democrática, ni muestra preocupación alguna por sus trabajadores, expatriados en régimen de semi esclavitud, ni tampoco por los pisoteados derechos de las mujeres, también invierten cifras millonarias en los negocios de Donald Trump y de personas de su entorno más próximo.

A pesar del acercamiento que propició China entre Arabia Saudita e Irán, históricos rivales en la región, The Washington Post publica que Mohammed bin Salman estaba a favor del ataque contra Teherán, alegando que, si Estados Unidos no atacaba, después de haber acumulado la mayor presencia militar en Medio Oriente desde la invasión de Irak en 2003, Irán saldría reforzado y más peligroso.

La presión de los saudíes e Israel ayudaron a Trump a atacar a Irán. The Washington Post.

Los suníes consideran herejes a los chiíes, pero tras el enfrentamiento religioso subyacen motivaciones crematísticas.  Según leemos en Popular Information, el fondo soberano saudí invirtió 2.000 millones de dólares en el fondo de capital privado de Jared Kushner, pese a objeciones internas, que fueron despreciadas por el director del fondo, el jeque Mohammed bin Salman. Kushner recibe un 1,25 % anual en comisiones y podría acumular unos 137 millones de dólares en pagos para 2026. Hace tres años, el New York Times ya recogía las inversiones millonarias de Emiratos Árabes Unidos y Catar en el fondo de Jared Kushner, cuyo único cargo en el gobierno de Donald Trump es ser su yerno.

Empresa de Kushner recibió cientos de millones de dos naciones del Golfo Pérsico. New York Times, 30 de marzo de 2023.

Steve Witkoff, amigo personal de Trump, es el encargado de las negociaciones con Rusia, Ucrania e Irán. Los iraníes se quejaban de que Witkoff saltara de una reunión a otra en Ginebra, lo que denota el nivel de la mascarada.

La empresa de criptomonedas World Liberty Financial, de la que Witkoff es cofundador, también se ha visto beneficiada por las inversiones de los Emiratos Árabes Unidos. Trump y su familia poseen una participación significativa en la compañía. El jeque Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, asesor de seguridad nacional de los EAU, y director del fondo soberano de inversión del país, adquirió el 49 % de WLF días antes de la investidura de Trump. 187 millones de los 250 pagados por los EAU, fueron destinados a compañías de la familia Trump, y otros 31 millones, a la familia Witkoff. En mayo de 2025, MGX, una empresa controlada por Tahnoon, compró 2000 millones de dólares en tokens de criptomonedas a WLF.

La nueva guerra contra Irán ocurre semanas después de que el Fondo de Inversión Privada de Arabia Saudita financiara un acuerdo de 7.000 millones de dólares con la Organización Trump. El proyecto incluye un hotel y un campo de golf de la marca Trump, además de 500 mansiones de lujo. En total, los proyectos de la Organización Trump en Arabia Saudita alcanzan los 10.000 millones de dólares.

Eric Trump comercializa proyectos inmobiliarios saudíes por valor de 10.000 millones de dólares. The Semafor.

¿Será Irán el fin del imperio estadounidense?

Cuando se barruntaba que Estados Unidos e Israel se disponían a lanzar otro ataque contra Irán, tras haber fracasado en su objetivo de cambio de régimen en junio pasado, el gobierno iraní advirtió que esta vez su respuesta no iba a ser limitada, y que la guerra iba a ser regional. Irán está siendo fiel a su aviso. Teniendo en cuenta el carácter existencial del conflicto, la forma actual de gobierno en Irán tiene más posibilidades de sobrevivir librando una guerra, que habiendo cedido a las exigencias de Estados Unidos en la farsa de negociación.

De haber aceptado todas las demandas de Washington, Teherán se habría quedado en una posición de absoluta precariedad, que habría puesto en bandeja a sus enemigos su ulterior destrucción. Haber aceptado deshacerse de cualquier misil con alcance superior a 300 km, como le exigían, le hubiera dejado inerme ante los ataques.

En cualquier caso, a estas alturas ha quedado claro que, aunque Irán se hubiera bajado literalmente los pantalones, ni a Estados Unidos ni a Israel les interesaba llegar a ningún acuerdo, porque lo que persiguen es el cambio de régimen. En su infinita soberbia, Trump se sorprendía de que los iraníes no hubiesen capitulado, abrumados ante el poderío militar estadounidense.

Por el contrario, la estrategia iraní parece inclinarse por una guerra de desgaste. De entrada, está atacando las bases de Estados Unidos en sus países títeres del Golfo Pérsico, con notable éxito, según algunos analistas. Trump pensaba que el asesinato de Alí Jamenéi iba a provocar la caída del gobierno iraní. Hasta el momento de publicar estas líneas, esto no ha ocurrido.

¿Qué pasaría si el Irán de hoy se resignara a una guerra larga e infernal con Estados Unidos? Responsible Statecraft.

Que la guerra no le está yendo bien a la alianza entre Washington y Tel Aviv lo denota el cambio de objetivos que atribuyen los beligerantes a la operación. Hemos pasado del intento de cambio de régimen, a la eliminación de su capacidad nuclear, que supuestamente había sido pulverizada en la guerra de los 12 días, a la destrucción de su ejército y sus misiles balísticos. Netanyahu lleva 30 años diciendo que Irán está a un paso de hacerse con una bomba atómica, y Trump le sigue el cuento.

yOtra señal de que la guerra no está yendo como planeaban Estados Unidos e Israel son las operaciones de falsa bandera contra distintos países en la región, que están siendo atribuidas a Irán, a pesar de sus desmentidos. Tales han sido los casos de un ataque a una refinería en Arabia Saudita y a un aeropuerto y una escuela en Azerbaiyán, ambos negados por Teherán. Washington y Tel Aviv no pueden con Irán, al menos no tan rápido como creían, por eso están incitando a sus peones en el Golfo para formar una gran coalición contra Teherán.

Los kurdos, protegidos por la Casa Blanca en Siria, podrían ser los próximos en entrar en acción. Aunque por el momento, esta hipótesis parece formar parte de la guerra psicológica. Trump incluso baraja enviar las famosas botas sobre el terreno, aunque yo creo que va a tirar antes de sus peones para que le hagan el trabajo sucio.

Otro de los objetivos de la guerra contra Teherán es sabotear el suministro de oro negro a Pekín. China importa el 90% de la producción de petróleo iraní. Si el conflicto consigue disminuir, o incluso cortar, el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz hacia China, Xi Jinping tendrá que buscar otros proveedores que tengan la capacidad de incrementar sus aportaciones. El primer candidato es Rusia, por recursos, vecindad y afinidad política.

Si la guerra provocada por Joe Biden en Ucrania hizo bascular a Rusia hacia China, la desencadenada por Donald Trump e Israel en Irán puede estimular el fortalecimiento de la alianza entre Moscú y Pekín. Si Estados Unidos piensa que es capaz de someter a ambos países a sus dictados y regresar al mundo unipolar del siglo pasado, como potencia hegemónica, se estrellará contra la realidad del siglo XXI.

POR QUÉ ISRAEL HA RECONOCIDO LA INDEPENDENCIA DE SOMALILANDIA

5 de enero de 2026

Las tres condiciones de Israel para el reconocimiento de Somalilandia

El 26 de diciembre, Israel se convertía en el primer país del mundo en reconocer la independencia de Somalilandia, una región que se separó de Somalia unilateralmente en 1991, cuando el país se sumió en una guerra civil caótica. Para entender los motivos por los que Israel ha tomado esa decisión, basta con mirar el mapa y tener en cuenta las derivaciones del genocidio sionista en Gaza, que llegan hasta el cuerno de África.

Mapa del cuerno de África. Ilustración: Enciclopedia Británica.

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El ataque de Israel en Catar socava la protección de Estados Unidos a las petromonarquías

30 de septiembre de 2025

El intento de asesinato de la cúpula de Hamas en Doha debilita al padrino estadounidense

El ataque de Israel a la cúpula de Hamas en Doha ha dañado significativamente el sistema de protección, de tinte mafioso, que dispensaba Estados Unidos a las monarquías petroleras desde los años 70.  Como señalé en un artículo anterior, en 1974, tras el embargo petrolero árabe por el apoyo de Estados Unidos a Israel en la guerra del Yom Kipur, Nixon envió a Kissinger a Arabia Saudita para solventar la crisis y garantizar el suministro.

Además de reanudar el flujo, de esa misión nació el sistema de los petrodólares: los saudíes venderían su petróleo denominado en dólares y, a cambio, Washington aseguraría la protección de la monarquía. Pronto, otros productores de crudo adoptaron también el dólar como moneda de referencia para sus transacciones.

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