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Macron admite que la energía rusa sostenía el modelo europeo en plena ola de protestas

22 de octubre de 2026

Macron confirma el diagnóstico de Josep Borrell, cuatro años después

Aunque Josep Borrell ya admitió, en junio de 2022, que el modelo europeo se basaba en dos premisas – la energía barata procedente de Rusia, y el mercado chino donde colocar sus exportaciones – ha sido Macron quien ha remachado el mismo mensaje recientemente: “Europa perdió el gas ruso barato en 2022, un factor clave de su competitividad. Actualmente, Europa pierde mil millones de euros al día en sus intercambios comerciales con China”.

El presidente de Francia reconocía abiertamente el fracaso de la estrategia europea, tras renunciar al gas barato que venía por distintas tuberías desde Rusia, y consentir la voladura de los gasoductos Nord Stream, que sorteaban la posibilidad de que los países de tránsito cerraran la llave de paso, como ha ocurrido en el caso de Ucrania.

Europa ha seguido comprando gas a Rusia, porque de otro modo habría quebrado, aunque ha recortado drásticamente sus importaciones. En 2025, se redujeron un 44%, el nivel más bajo desde los años 70. Fue entonces cuando Willy Brandt puso en marcha su política de “Cambio mediante el acercamiento” a la Unión Soviética, y ambos países firmaron el histórico acuerdo comercial de “tuberías por gas”, mediante el cual Alemania proporcionaba tuberías de acero de gran diámetro, y financiación industrial, a cambio de suministros a largo plazo de gas natural y petróleo soviéticos.

La densidad de la red de tuberías procedentes de Rusia que proporcionaban energía a Europa, desde hace décadas, queda reflejada en el siguiente mapa. Por aportar sólo un dato, en 2012 Rusia proporcionaba a Alemania el 37% del gas que consumía.

Mapa de oleoductos y gasoductos entre Rusia y Europa. Ilustración: National Geographic.

La magnitud de la destrucción de la red de suministro de energía en la que se basaba la competitividad europea, como han reconocido Josep Borrell y Emmanuel Macron, es tan histórica como el acuerdo de “tuberías por gas” que trajo la Ostpolitik de Willy Brandt, con consecuencias inversas. La simbiosis, ahora destruida, entre Europa y Rusia era beneficiosa para ambos. Con la diferencia de que Europa se ha quedado sin la aportación de energía asequible, sin reemplazo equivalente en disponibilidad y precio, mientras que Rusia ha encontrado otros clientes, en una aldea global acuciada por la escasez de energía.

El problema es que, después de haber reconocido el error estratégico, y la inutilidad de las sanciones a Rusia para lograr su objetivo – detener la guerra en Ucrania – las élites europeas, lejos de ejercer la autocrítica y tratar de rectificar el rumbo, han aprobado el paquete de sanciones número 22. Como si los 21 anteriores hubieran tenido algún efecto, salvo el de volver como un bumerán para hundir la economía europea. Las élites siguen profundizando en el error, a costa del bienestar de la ciudadanía.

Las sanciones europeas contra Rusia se extienden a China

No contentos con haber cortado el cordón umbilical que alimentaba la prosperidad europea y la competitividad de su economía, las élites que anidan en Bruselas se han revuelto también contra China. El paquete de sanciones número 21, aprobado en julio de este año, metía en su lista a catorce empresas de China y Hong Kong, alegando su presunto apoyo a la economía de guerra de Rusia, o a la elusión de los controles existentes.

China tardó 24 horas en contestar a las sanciones europeas, y literalmente una hora en avisar a los funcionarios de la UE de la implementación de un “autorización excepcional”, que permite al Ministerio de Comercio de China conceder permisos de importación caso por caso, empresa por empresa, para determinados materiales. Esta rapidez, unida al control de insumos críticos para la industria europea, otorga a Pekín una preponderancia en la escalada: puede identificar a las empresas europeas más vulnerables y actuar antes de que Bruselas coordine una respuesta común.

Después de haber alcanzado un acuerdo con China, cuyos términos no se han explicitado, para reducir las exportaciones hacia la Unión Europea de vehículos híbridos, Bruselas se expone a enfangarse en una guerra comercial con Pekín al anunciar que se propone introducir límites en la importación a artículos provenientes de otros sectores de la industria china. 

La UE propondrá restricciones a la importación en otros sectores chinos, dice la jefa de la UE. Reuters.

La Unión Europea está tratando de paliar la pérdida de competitividad de su economía, generada por la reducción drástica de la energía barata rusa, entrando en una guerra comercial con China, sin tener en cuenta que China dispone de los componentes necesarios para la industria europea, a precios contra los que no puede competir, debido a los altos costes energéticos causados por las nefastas políticas de las élites, obsesionadas por sus quimeras geopolíticas, en lugar de preocuparse por mejorar la competitividad de la economía europea en la aldea global.  

Úrsula von der Leyen no se conformó con anunciar una restricción a las importaciones provenientes de China, sino que señaló que la Comisión Europea presentará en diciembre una iniciativa para “limitar la dependencia de las empresas de la UE respecto a fuentes únicas para determinados suministros críticos”. ¿Qué va a hacer la reina de Bruselas para conseguir en otro lugar las tierras raras que prácticamente monopoliza China?

Las élites europeas no han aprendido nada de la guerra comercial que desató Donald Trump contra China. Un enfrentamiento en el que el presidente de Estados Unidos tuvo que bajar los aranceles a Pekín, a cambio de que abriera la mano con las restricciones a la exportación de las tierras raras, en un acuerdo de solo un año de duración.

China goza de una situación próxima al monopolio en el refino de las tierras raras, y casi también en la producción, como detallé en este artículo. Pekín tiene la sartén por el mango y los soberbios europeos, con sus costes energéticos disparados y sin materias primas críticas en su subsuelo, actúan como si pudieran imponerse en una negociación en materia industrial frente a China.

Las élites son las responsables de la demolición de las democracias representativas

El tiro por la culata en la política exterior europea tiene serias implicaciones en el ámbito doméstico. Las democracias liberales son el sistema en el que se asientan los estados miembros de la Unión Europea. Tenemos un modelo de democracia representativa, en el que los electores votan a sus representantes que, en teoría, deberían velar por los intereses de sus representados. Sin embargo, la distancia entre los primeros y los segundos nunca había sido mayor de lo que es ahora.

La agenda de las élites europeas poco, o nada, tiene que ver con la salvaguarda de los intereses de sus representados. El sistema, por tanto, se enfrenta a una quiebra de legitimidad, porque la disociación entre los intereses de los representantes y quienes les votan ha adquirido un carácter estructural. Los votos solo sirven para aupar al poder a unas élites con diferencias ideológicas cada vez más difuminadas cuando analizamos las acciones reales, por mucho que las narrativas alimenten la existencia de posiciones opuestas, que se limitan en gran medida a las guerras culturales. ¿Para cuándo la derogación de la ley mordaza en España, señor Sánchez?

Desde la socialdemocracia y el laborismo hasta el nacionalpopulismo, se está impulsando la destrucción de lo que queda del estado del bienestar. De manera disimulada en unos casos, y abierta en otros. La palabra “sacrificios” está en boca de todos. Las sanciones bumerán vuelven con terapia de shock para la ciudadanía, como titulé un artículo en marzo de 2022. Y en esas estamos.

Merz advierte que Europa debe prepararse para «sacrificios» a medida que el orden internacional se desmorona. TVM News.

Por eso la ciudadanía se está revolviendo en Europa, porque está harta de que las elecciones sólo sirvan para elegir a los dictadores, cada cuatro años, en afortunada expresión de Santiago Armesilla. Y harta de que sus dictadores sólo se ocupen de su agenda, no de las necesidades del pueblo.

Quienes están demoliendo las democracias parlamentarias son precisamente quienes pretenden erigirse en su salvaguarda. Quienes están socavando el sistema son quienes actúan, a sabiendas, en contra de la voluntad popular, una vez conseguido su voto para auparse al poder e implementar su hoja de ruta, no la del pueblo, que es la que deberían perseguir.

El ministro de Defensa de Italia acaba de admitirlo a las claras en una entrevista con la BBC. Después de reconocer que la mayoría de la opinión pública en Italia está en contra de seguir concediendo ayudas a Ucrania, Guido Crosetto afirmó que “no se puede ceder ante la opinión pública cuando piensas que está equivocada”. El pueblo está en un error. Son las élites las que saben lo que es mejor para nosotros. 

 

Después de haber reconocido que la mayoría de la población está en contra de seguir ayudando a Ucrania, el ministro de Defensa italiano afirma que van a seguir a piñón fijo: ya están preparando otro paquete de sanciones. Les da absolutamente igual lo que opinen sus votantes. De la ciudadanía sólo les importa su voto. 

En el Reino Unido, el laborista Keir Starmer sustituyó al conservador Rishi Sunak. ¿Acaso se produjo algún cambio sustantivo para la población? Después de la victoria arrolladora de Starmer, éste fue incapaz de ofrecer resultados, por lo que fue reemplazado, sin celebrar elecciones, por otro laborista, Andy Burnham, el 20 de julio. Siete días después, recibía a Zelensky en su residencia oficial. El 27 de agosto, Burnham viajó a Kiev, para prometer un apoyo inquebrantable a Ucrania, en el día de su independencia. Desde 2022, el Reino Unido ha transferido 25.000 millones de libras al gobierno de Zelensky.

Sin embargo, la encuesta de BFPG de este año revela que el apoyo al enfoque del gobierno británico con relación a Ucrania ha descendido desde el 41% del año pasado hasta el 34% actual. Quienes están en contra han aumentado hasta el 38%. Hay más británicos que se oponen a la posición del gobierno de seguir respaldando a Ucrania “todo el tiempo que sea necesario”, como afirmó Burnham en Kiev, que quienes están a favor. Entre las nueve prioridades de política exterior del Reino Unido analizadas en la encuesta, el apoyo a Ucrania obtiene solo un 17 % de respaldo, situándose en el séptimo lugar de una lista de nueve.

Andy Burnham en X.

Veamos qué ha hecho Andy Burnham para mejorar las condiciones de vida de la población. En concreto, para paliar el alto coste de los combustibles. El 9 de octubre, el primer ministro anunciaba que, “a partir de hoy, podrás ver los precios de la gasolina y el diésel en Google Maps, comparar estaciones cercanas y encontrar la opción más económica antes de repostar”. Seguro que los británicos han suspirado aliviados.

Además de seguir transfiriendo dinero y armas a Ucrania, Andy Burnham tiene otro tema en su agenda: revertir el Brexit. La guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania le ha permitido a las élites británicas volver al redil de la Unión Europea, por la vía de los hechos consumado. Londres y Bruselas trabajan al unísono en su apoyo a Zelenski, lo que ha convertido al Reino Unido de nuevo en miembro de facto del club europeo, al menos en lo que respecta a la política exterior, que es prácticamente lo único que les importa a las élites del viejo continente.

El primer ministro británico ha recurrido al comodín de Putin para comenzar su estrategia de vuelta a Bruselas: Rusia interfirió en el referéndum en el que los británicos votaron por abandonar la UE, el famoso Brexit. Sin embargo, al títere se le ven los hilos, y sus declaraciones tuvieron que ser matizadas por su propio portavoz, que aclaró que Burnham acepta como legítimo el resultado del referéndum. Boris Johnson replicó que no había pruebas de tal interferencia, y el jefe del MI5, el servicio de inteligencia interior, afirmó que Andy Burnham “había ido demasiado lejos”. 

Sin embargo, la voluntad popular expresada en referéndum no detiene al primer ministro en sus planes para volver a meter al Reino Unido en la Unión Europea. The Telegraph denunciaba que Andy Burnham había encargado un informe al departamento del Tesoro para meter miedo a la ciudadanía, esgrimiendo un informe económico desfavorable para el Reino Unido si permanecía fuera de la Unión Europea.

Burnham “planea un nuevo Proyecto Miedo en su afán por revertir el Brexit”, The Telegraph, 20 octubre 2026.

The Telegraph nos cuenta que, durante la campaña del referéndum de 2026, el primer ministro David Cameron y el ministro de Hacienda, George Osborne, fueron acusados de utilizar recursos estatales para disuadir a los votantes de votar a favor del Brexit. Los críticos denominaron a la operación “Proyecto Miedo”. Ahora Burnham pretende aplicar la misma táctica para revertir el resultado del referéndum. Las élites, siempre metiendo miedo.

En resumen, los dirigentes europeos comparten un rasgo común: les da igual lo que opine la ciudadanía, lo que digan las encuestas, lo que vote la población en referendos, o en elecciones. Las élites tienen su agenda, y esa distancia sideral entre sus intereses y los de la población es la que está socavando la democracia que afirman estar protegiendo con su apoyo a Ucrania.

Europa responde a la crisis del modelo político y económico con más represión

La distancia entre la agenda de las élites y las necesidades de la ciudadanía ha terminado estallando en forma de protestas en varios países europeos, que reflejan el hartazgo de la población frente al shock que nos pretenden aplicar. En Francia, las movilizaciones contra el deterioro del poder adquisitivo, la destrucción de los servicios públicos y el rechazo de las políticas gubernamentales ha sido respondido con represión policial. En Francia y en Italia, la policía no les resulta suficiente a Macron y a Meloni, que ya han anunciado el despliegue del ejército “para mantener el orden”.

La amenaza de Macron de prohibir las manifestaciones y los toques de queda coincide con su afirmación de que lleva diez años luchando por la juventud de Francia. Pobrecito, es un incomprendido. La crisis política que asola Francia proviene de su decisión de convocar elecciones anticipadas en 2024, que crearon más inestabilidad, según reconoció el propio Macron en su discurso de fin de año a la nación: “trajo más división a la Asamblea Nacional en lugar de soluciones para el pueblo francés”. Sin embargo, dos años después, ahí sigue. La asunción de responsabilidades políticas tampoco va con las élites europeas.

Convocar elecciones anticipadas creó más inestabilidad para Francia, admite Macron. France24, 31 diciembre 2024.

En España y Portugal las protestas por el encarecimiento de la vivienda, la subida de los alquileres, las dificultades económicas de la juventud y el deterioro de la enseñanza pública revelan que la ciudadanía ha puesto pie en pared y exige soluciones a sus problemas cotidianos, en lugar de apelaciones a agendas geopolíticas, por lo demás fracasadas.

En Italia y Bélgica, las movilizaciones están relacionadas con los insuficientes salarios, la mala calidad de la educación y el aumento del coste de la vida. En Albania, las protestas se desataron en un principio contra la pretensión del gobierno de agilizar los permisos para la construcción de un proyecto inmobiliario, impulsado por Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, en un entorno natural protegido. Las movilizaciones derivaron en un grito de protesta contra la corrupción en general, y la gestión del gobierno en particular.

Los agricultores europeos están preparando tractoradas contra el incremento de los costes de producción, las exigencias regulatorias y los acuerdos comerciales internacionales, que les dejan en inferioridad de condiciones frente a la competencia exterior, eximida de los requisitos exigidos por la burocracia de Bruselas a sus explotaciones agroganaderas.

La causa común de todas estas protestas es la percepción de que los salarios y las condiciones de vida no evolucionan al ritmo de los gastos, mientras empeoran las perspectivas de futuro de amplios sectores sociales. La consecuencia de esta involución es una creciente desconfianza hacia los partidos tradicionales y las élites gobernantes, lo que está favoreciendo el avance de fuerzas nacionalpopulistas, como ya analicé en este artículo. Para amplias capas de la población, el esfuerzo económico exigido por las élites no se corresponde con sus perspectivas de mejora. Las protestas constituyen una rebelión contra la doctrina del shock.

La amenaza rusa es la nueva doctrina del shock

Indiferentes a la reacción popular, las élites europeas continúan con su estrategia del miedo. El jefe del Estado Mayor del ejército del Reino Unido arenga a las tropas con un discurso belicista: los británicos se enfrentarán pronto a una “conversación franca” sobre los sacrificios necesarios para dar prioridad a la defensa y la seguridad. El general Roly Walker advierte que se han acabado los días en que el país no tenía que pensar en ir a la guerra.

Los británicos deben prepararse para hacer sacrificios para la guerra, advierte el jefe del Ejército Británico.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirma que “Si permitimos que Ucrania caiga, entonces, a mi juicio, abriremos el camino para que Rusia avance hacia otras partes de Europa. Por tanto, debemos seguir considerando a Ucrania como la línea defensiva de Europa”.

Friedrich Merz, uno de los europeos más beligerantes, tampoco se molesta en mirar por el retrovisor de la historia. Con Alemania en plena desindustrialización, declara en una entrevista que “Mi mayor preocupación NO es nuestra economía. Mi mayor preocupación es el impacto que Rusia tiene en nuestra sociedad”.

A renglón seguido, Merz afirmó que “Pero la capitulación, o incluso la capitulación incondicional, por parte de Ucrania no es una opción, porque eso significaría la capitulación de todos nosotros”. Lo que viene a ser un reconocimiento formal de que Europa está en guerra con Rusia.

En un programa de la cadena británica GBN, titulado “¿Está el Reino Unido preparado para un ataque ruso?”, Paul Richards, un asesor del Partido Laborista, aseguró que “Los británicos alcanzarán la grandeza frente a Rusia. Tendríamos que encerrar a algunas personas… voces prorrusas, gente que dice que no existe ninguna amenaza, que no hay que luchar por el país, que no hay que ir a la guerra por Burnham”.

Incapaces de rectificar, las élites se aprestan a incrementar la represión y a sofocar las voces discrepantes, de manera tajante. El autoritarismo que dicen combatir está en plena efervescencia en Europa. El viejo continente debe buscar su lugar en un mundo donde se está produciendo una redistribución global del poder, en todas las esferas. Ante la incapacidad de readaptarse a la nueva realidad, la tentación de tapar con una guerra la ineptitud de Europa para hacerlo cobrará más fuerza.

Una apuesta por el conflicto bélico con su vecino del este no devolverá a Europa a épocas de esplendores pasados, sino probablemente a ser aniquilada en una guerra que Rusia ya considera existencial en sus actuales dimensiones. Sin embargo, las élites parecen incapaces de aprender del pasado, asumir los cambios que ha traído el presente, y se obstinan en aferrarse a temerarias recetas. Se avecinan tiempos duros.

Una nota de agradecimiento a los lectores del blog

Este artículo hace el número 100 desde que comencé a escribir este blog, en febrero de 2022. Quería agradecer a todas las personas que me leen el tiempo que dedican a estos artículos, muy largos para lo que se estila y que, sin embargo, están cosechando una difusión que ni sospechaba alcanzar cuando comencé a escribir. Lo que demuestra que entre tanta fugacidad en las redes sociales, hay quien saca tiempo para lecturas sosegadas, que invitan a la reflexión. Al menos esa es mi intención.

Por último, quería dar las gracias especialmente a todas las personas que contribuyen al crecimiento del número de lectores de este blog, a quienes reenvían los artículos, a quienes los republican en sus redes sociales, a quienes los recomiendan a sus amistades. Es gracias a ellos, en gran parte, que este blog, sin publicidad alguna, ha conseguido unas cifras de audiencia que me animan a seguir escribiendo.

Israel y Estados Unidos utilizan a Marruecos contra España en Ceuta

7 de agosto de 2026

Pedro Sánchez paga las consecuencias de salirse del guion

Salirse del guion se paga. Lo acaba de comprobar Pedro Sánchez en Ceuta. Tras haberse negado a elevar el presupuesto militar hasta el 5%, como le exigía la OTAN – es decir, Estados Unidos – y haber calificado de “genocidio” la masacre perpetrada por Israel en Gaza, el presidente del gobierno español ha pagado las consecuencias en Ceuta.

Es inconcebible que la entrada masiva de decenas de miles de personas en el exclave español en África se produjera de manera espontánea, o fuera organizada únicamente por las mafias, o fruto de llamamientos en redes sociales. Abundan los testimonios gráficos de la connivencia, al menos, de las fuerzas de seguridad marroquíes en la logística necesaria para trasladar a esos miles de personas hasta la frontera ceutí. Analizaré más adelante las razones por las que la Moncloa atribuye la oleada a las mafias, y se abstiene de criticar abiertamente a Marruecos, al que varios ministros siguen calificando de “socio fiable”. La geografía tiene mucho que ver con esta posición.

Pedro Sánchez se ha labrado enemigos muy poderosos, de los que no perdonan. Las advertencias de Donald Trump y de miembros del gobierno israelí a España por el comportamiento de su gobierno han sido contundentes y reiteradas. La venganza era una mera cuestión de tiempo.

La crisis migratoria de España se produce tras años de advertencias israelíes y el rechazo de Estados Unidos. Military.com.

Donald Trump ha criticado al gobierno español reiteradamente por su reluctancia a incrementar el gasto militar hasta llegar al 5% del PIB. Trump amenazó con cortar todo tipo de comercio con España en la cumbre de la OTAN celebrada en Estambul, hace apenas un mes. Trump dijo que “España es un aliado terrible en la OTAN. No participa, no paga. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver con ellos”.

En marzo, Donald Trump ya había criticado a Pedro Sánchez por su negativa a permitir el uso del espacio aéreo español, y las bases estadounidenses en España, para atacar Irán. Marco Rubio, el secretario de Estado, remachaba las críticas en una entrevista, en la que, además, acusaba a España de jactarse de su negativa a colaborar en la guerra contra la República Islámica. Retumbaba el “No a la guerra” enarbolado por Sánchez. Una apuesta política arriesgada, criticada en un principio por los pesos pesados de la Unión Europea y que, sin embargo, terminó cuajando como la posición del bloque. Otro motivo para lo de Ceuta.

El gobierno de Israel también ha señalado al gobierno español por calificar de genocidio las masacres de la población palestina perpetradas por el ejército israelí en Gaza. El 2 de abril, Israel expulsó a los militares españoles que formaban parte del Centro de Coordinación Cívico-Militar en Kiryat Gat. Un organismo que, supuestamente, monitoriza el alto el fuego en la franja de Gaza. Aunque hablar de “alto el fuego en Gaza” supone un insulto a la inteligencia de cualquier persona mínimamente informada.

Después de expulsar a España del centro para el alto el fuego en Gaza, Netanyahu promete que los países que se opongan a Israel pagarán “un precio inmediato”. The Times of Israel.

El gobierno español retiró en marzo a su embajadora en Israel y, al mes siguiente, propuso la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel por las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el gobierno de Tel Aviv. El citado acuerdo establece en su artículo 2 que las relaciones entre las partes se basarán en el respeto a los derechos humanos. La Unión Europea rechazó suspender el acuerdo con Israel, tal y como proponían España, Irlanda y Eslovenia.

Previamente, el estado español ya había prohibido la importación de mercancías provenientes de los territorios ocupados por Israel en Cisjordania, los Altos del Golán y Jerusalén este. La prohibición, aunque de alcance limitado en lo material, fue considerada en Israel como un «mensaje simbólico» que perseguía «provocar una reacción en cadena de la Unión Europea contra Israel», según analizaba la prensa hebrea.  

En 2021 hubo otra entrada masiva en Ceuta

Los argumentos usados por el gobierno de Marruecos para explicar la avalancha humana hacia Ceuta son una cortina de humo que persigue desviar la atención de su responsabilidad en la salida masiva de personas de su territorio. El portavoz del Ministerio del Interior marroquí, Rachid El Khalfi, atribuyó a la difusión de información engañosa en redes sociales y a la actuación de las mafias el origen de la oleada.

Adicionalmente, también achacó a una interpretación errónea de una sentencia del Tribunal Supremo, que prohíbe las devoluciones en caliente de quienes alcancen Ceuta y Melilla a nado, las causas del brusco movimiento de decenas de miles de personas. Resulta increíble que hasta 72.000 personas se desplazaran súbitamente dentro de Marruecos en dirección a Ceuta sin que las autoridades marroquíes se apercibieran. Es impensable que la oleada se produjera sin, al menos, su inacción o connivencia.

La posición geográfica de Marruecos le otorga una palanca formidable para actuar en el tablero de la geopolítica. El estrecho de Gibraltar es uno de los cuellos de botella marítimos estratégicos. No por casualidad Estados Unidos dispone de una base naval en Rota (Cádiz), y otra aérea en Morón de la Frontera (Sevilla), a tiro de piedra.

Marruecos dispone de la llave que abre y cierra la puerta, a través del estrecho, a los movimientos migratorios procedentes no sólo de su país, sino del África subsahariana. En mayo de 2021, Marruecos ya tiró de esa llave para permitir la entrada a Ceuta de unas 8.000 personas, en tan solo dos días. El movimiento se produjo después de que España acogiera en su territorio al líder del Frente Polisario en el Sáhara Occidental, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico.

Caricatura publicada en la prensa argelina el 24 de mayo de 2021.

En mayo de 2021, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, acusó a Marruecos de “agresión” y de “chantaje”. En esta ocasión, Robles ha sido el único miembro del gobierno español que, lejos de poner paños calientes, ha exigido a Marruecos una investigación sobre lo ocurrido, recalcando que “Ceuta y Melilla no se tocan”.

Otro factor a tener en cuenta es la reciente visita de Pedro Sánchez y la ministra Sara Aagesen a Argelia, acompañados de una nutrida representación de las empresas españolas que operan en el país: Repsol, Naturgy, Enagas, Moeve, etc.. Ambos países alcanzaron un acuerdo para incrementar un 15% las exportaciones de gas argelino a España, lo cual también sirvió para irritar a Marruecos. Argelia ya es el primer proveedor de gas al estado español. Pedro Sánchez “expresó el compromiso de España para convertirse en un socio estratégico para la modernización de los sectores energético e industrial de Argelia”, según el comunicado de La Moncloa, que hablaba de «una nueva fase» en las relaciones entre ambos países. 

Gráfico: El Independiente.

Conviene recordar que Italia compite con España por el gas argelino, lo cual explica que Giorgia Meloni aprovechara la entrada masiva de personas en Ceuta para suspender durante un mes el acuerdo de Schengen para aquellas personas no europeas provenientes de España.

Marruecos juega sus cartas con Estados Unidos e Israel

El 4 de diciembre de 2020, en su primer mandato, Donald Trump le dio la vuelta a la posición de Estados Unidos durante 30 años y reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Simultáneamente, mostraba su apoyo a la propuesta marroquí de “autonomía” para la antigua colonia española, a la que calificaba de “única base para una solución justa y duradera a la disputa sobre el territorio del Sáhara Occidental”.

Donald Trump le daba una patada a todas las resoluciones de Naciones Unidas, así como a los pronunciamientos del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que determinan la necesidad de celebrar un referéndum de autodeterminación en el territorio, con el fin de que sus habitantes decidan su destino, en el marco de un proceso de descolonización.

Recientemente, el 1 de agosto, Donald Trump reafirmaba la posición de Estados Unidos en relación con el Sáhara Occidental en una carta dirigida al rey Mohamed VI, con ocasión del “Día del trono”. En la misiva, Trump elogia el liderazgo del monarca, y recuerda la importancia de su incorporación a los Acuerdos de Abraham. Un tema sobre el que volveré más adelante.

De poco le ha valido al gobierno de Pedro Sánchez el volantazo que dio en marzo de 2022 en relación con la antigua colonia española. Entonces, Sánchez dirigió una carta a Mohamed VI en la que, salvo reconocer expresamente la soberanía marroquí sobre el territorio, mimetizaba la nueva posición de Estados Unidos. Usando un vocabulario similar, después de reconocer “los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos, en el marco de Naciones Unidas”, Sánchez aceptaba la propuesta marroquí de “autonomía” para la excolonia, a la que calificaba como “la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”.

Público, 18 marzo 2022.

La carta del presidente español subrayaba el objetivo de construir una relación basada en la «transparencia, el diálogo permanente y el respeto mutuo» para evitar crisis futuras entre ambos países. En el mismo año, 2022, Pedro Sánchez denunciaba que su teléfono móvil y el de Margarita Robles habían sido infectados el año anterior por el programa de espionaje Pegasus, fabricado por la empresa israelí NSO Group. Hasta 200 teléfonos móviles en España fueron espiados por el programa espía israelí.

Un denunciante marroquí, que trabajaba en los servicios de inteligencia interior de Marruecos, la DGST, filtró recientemente a un consorcio de medios que Marruecos utilizaba el programa Pegasus desde 2017 para investigar objetivos, tanto nacionales como extranjeros. Cabe preguntarse si uno de los motivos por los que Pedro Sánchez dio un vuelco a la posición de España respecto a su antigua colonia tendrá algo que ver con lo que Marruecos averiguó cuando intervino su teléfono.

Marruecos firma los Acuerdos de Abraham a cambio del control del Sáhara Occidental

Las casualidades no existen, menos aún en geopolítica. Marruecos firmó los Acuerdos de Abraham el 22 de diciembre de 2020, dieciocho días después de que Donald Trump reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Los Acuerdos, suscritos por Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Marruecos, dieron lugar al establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel de estos países árabes, y al intercambio de embajadores en las respectivas capitales, aunque en el caso de Marruecos la representación diplomática en Tel Aviv tiene rango de oficina de enlace.

Israel es el octavo exportador de armas del mundo. Aunque Marruecos ya había adquirido sistemas de defensa, a través de terceros, antes de firmar los Acuerdos de Abraham, la venta de armas de fabricación israelí al reino alauí se incrementó exponencialmente tras suscribir los citados acuerdos. Adicionalmente, soldados israelíes uniformados participaron en maniobras en Marruecos en 2022 y 2023, dirigidas por AFRICOM, el mando para África del ejército de Estados Unidos. Que tiene narices que tal cosa exista.

El Sáhara Occidental es rico en recursos naturales: incontable arena, fundamental para la fabricación de cemento; fosfatos – los yacimientos de Bucraá son los mayores del mundo a cielo abierto –, y uno de los mejores caladeros pesqueros del Atlántico.

El objetivo declarado de Estados Unidos es presionar a los estados árabes a incorporarse a los Acuerdos de Abraham. Así podemos leerlo en la ley H.R. 8595, National Security, Department of State and related programs appropriations bill, 2027, aprobada ya por el Congreso: “Todos los estados de la Liga Árabe deberían unirse a Egipto, Jordania, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán para establecer y normalizar relaciones con Israel, además de promover negociaciones de paz, cooperación económica y cooperación en materia de seguridad entre israelíes y palestinos”.

Que Estados Unidos está actuando como escudero de Israel ya lo estamos viendo en la fallida guerra en Irán, un tema que analicé en este artículo. Arabia Saudita es el peso pesado que le falta a Washington en los Acuerdos de Abraham. Recientemente, se publicó que ambos países habían alcanzado un acuerdo para desarrollar la energía nuclear con fines civiles en el reino saudita. Sin embargo, inmediatamente después del anuncio en medios, Trump pretendió renegociar el pacto, añadiendo una cláusula: Arabia Saudita debería suscribir los Acuerdos de Abraham si pretendía acceder a la tecnología nuclear estadounidense.

Trump dice que Arabia Saudita debe normalizar relaciones con Israel antes de que se apruebe el acuerdo nuclear. NBC News, 23 julio 2026.

No parece que los sauditas vayan a pasar por el aro, ni a cambiar su posición histórica respecto a Palestina: sólo reconocerán el estado de Israel si éste acepta la solución de los dos estados. Por no hablar de la maniobra torticera de Trump desde el punto de vista de una negociación: reclamar cesiones adicionales, de enorme calado, una vez que el acuerdo está firmado.

Estados Unidos apuesta por Marruecos para controlar el estrecho de Gibraltar

Volviendo al Sáhara Occidental, hay que entender el giro de Estados Unidos con relación a este territorio como una apuesta por Marruecos como principal socio para controlar el estrecho de Gibraltar, en detrimento de España. Ese vuelco no sólo se limita a la excolonia española, sino que se está extendiendo a Ceuta y Melilla.

En la ley H.R. 8595, citada anteriormente, y aprobada ya por el Congreso, podemos leer lo siguiente: “El Comité toma nota de la histórica alianza entre Estados Unidos y Marruecos, formalizada en 1786 mediante el Tratado de Paz y Amistad entre Marruecos y Estados Unidos. El Comité observa que las ciudades de Ceuta y Melilla, administradas por España, se encuentran en territorio marroquí y siguen siendo objeto de la antigua reclamación de Marruecos. El Comité apoya los esfuerzos del Secretario de Estado para fomentar el diálogo diplomático entre Marruecos y España sobre el futuro estatus de Ceuta y Melilla”.

Párrafo de la ley H.R. 8595, aprobada por el Congreso de Estados Unidos.

Así pues, Estados Unidos viene a reconocer también la soberanía de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, al declarar que se encuentran en territorio marroquí, dejando a España como mero administrador de los exclaves. Sin entrar en disquisiciones históricas sobre la españolidad de los territorios, la posición de Estados Unidos refuerza claramente las reclamaciones de Marruecos sobre los exclaves españoles en África.

Todo parece indicar que Estados Unidos está otorgando una primacía a Marruecos sobre España en lo que atañe al control del estrecho. Si el reino alauí pasara a controlar Ceuta y Melilla, el estado español perdería una formidable palanca con la que ejercer presión en el terreno geopolítico. Una capacidad que ya viene muy limitada por la geografía, la cesión en materia de bases a Estados Unidos, y las alianzas políticas en su contra.

Muy significativo resulta este artículo, publicado por Middle East Forum, un gabinete de ideas neoconservador y sionista, cuyo director es Daniel Pipes, autor del libro Israel Victory: How Zionists Win Acceptance and Palestinians Get Liberated.

El articulista, Michael Rubin, insta a Marruecos a organizar otra “marcha verde”, como la que provocó la salida de España del Sáhara Occidental en 1975, cuando 350.000 marroquíes entraron en el territorio. El articulista dice literalmente que “Los marroquíes deberían reunirse, enviar excavadoras a la frontera y luego entrar desarmados en Ceuta y Melilla para izar la bandera”.

Marruecos debería enviar una nueva marcha verde a Ceuta y Melilla. Middle East Forum.

Middle East Forum tiene una pestaña en su sitio web llamada “Israel Victory Project”, donde declara su objetivo: “El Proyecto Victoria de Israel orienta la política estadounidense e israelí hacia el apoyo a una victoria israelí sobre los palestinos para poner fin al conflicto, convenciendo a los palestinos de su derrota en su guerra centenaria contra Israel. (…) Primero victoria, luego paz”.

A pesar del posicionamiento a favor del sionismo del gabinete donde publica, el articulista no tiene inconveniente en acusar de “colonialismo” a España, siendo así que no existe proyecto más colonialista que el propio sionismo, como documenté en este artículo.

Michael Rubin también tranquiliza a Marruecos: la OTAN no intervendría en caso de que España considerara un ataque una nueva marcha verde sobre lo que, según la constitución española, es parte de su territorio. El famoso artículo 5, de mutua defensa entre los socios, no aplicaría en este caso. El argumento es que ni Ceuta, ni Melilla, ni siquiera las islas Canarias, se encuentran bajo el paraguas protector de la OTAN, aunque sean españolas, porque no se hallan ni en Europa ni en América del Norte.

El autor demuestra un profundo desconocimiento de la geografía, porque afirma que las islas Canarias tampoco se hallan al norte del Trópico de Cáncer.  Se ve que no se ha molestado en ubicar en un mapa el archipiélago canario. O quizás está sugiriendo un desembarco marroquí en las islas afortunadas… Así que tenemos a un gabinete de ideas sionista alentando una nueva marcha verde sobre territorio español. La pinza del sionismo con los intereses geopolíticos de Washington resulta palmaria en el artículo, y reveladora de la confluencia de intereses en torno a Marruecos.

España es presa de la geografía

El tono conciliador del gobierno de Pedro Sánchez con el de Marruecos, tras la entrada masiva en Ceuta, se entiende mejor mirando el mapa. España está en una posición de debilidad en relación con su vecino del sur, que actúa como el cancerbero de África y, especialmente, del Sahel. España también forma parte de la Unión Europea y de la OTAN, porque a Felipe González se lo dejaron bien clarito: la integración en Europa tras el franquismo pasaba por comerse el paquete completo. 

Así que Pedro Sánchez tiene que hacer equilibrios en varios frentes. El primero es el de mantener una retórica propalestina, dentro de una Unión Europea mayoritariamente alineada con Israel, que no ha tardado en tirársele al cuello, achacando a su política migratoria la entrada masiva que ha sufrido España. El hecho de que las relaciones armamentísticas entre España e Israel “son más vivas, abundantes y lucrativas que nunca desde que ambos países establecieran relaciones diplomáticas en 1986”, según detalla el centro DELAS en su último informe, no cuenta. Lo que importa es la retórica.

El segundo es conjugar la pertenencia de España a la OTAN con su negativa a asumir el 5% del PIB en gasto militar, como ha ordenado Washington. En este terreno, su carta consiste en presumir de haber incrementado el presupuesto en defensa. En un informe preparado por La Moncloa, de cara a la cumbre de la OTAN en Estambul, se afirma que España ha triplicado su gasto nominal en defensa desde 2018, cuando Pedro Sánchez accedió a la presidencia del gobierno.

El tercero es hacer frente a la ola de xenofobia que invade Europa, tras haber iniciado un proceso de regularización de inmigrantes en España. 22 líderes de la Unión Europea, de un total de 27 miembros, arremetieron contra Sánchez tras la entrada masiva de personas en Ceuta. Es preocupante comprobar cómo la extrema derecha está marcando la agenda política en el seno de la Unión Europea.

Crisis de Ceuta: 22 líderes de la UE se unen contra el español Sánchez por su política migratoria. Politico, 1 agosto 2026.

Cabe preguntarse en qué posición quedaría España si su gobierno obedeciera los dictados de Washington: si aplicara una política de mano dura con la inmigración, si incrementara su gasto militar hasta el 5%, si hubiera permitido el uso de las bases estadounidenses en Rota y Morón, si cediera Ceuta y Melilla a Marruecos. En mi opinión, Estados Unidos no dejaría de utilizar la palanca de nuestro vecino del sur siempre que lo considerara necesario, porque la geografía manda.

Además, conviene recordar la sentencia de Kissinger: ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo es letal. Y si no, que se lo digan a Ucrania, convertida en un estado fallido por ponerse al servicio de los intereses geopolíticos de Washington. O a Alemania, que se tragó sin inmutarse la voladura de los gasoductos Nord Stream que alimentaban su industria, ahora malherida.

En medio de tantas pugnas geopolíticas, pocos se acuerdan de las víctimas de la lucha de las élites por sus intereses políticos. Poco se recuerda a las personas, con nombres y apellidos, que pierden sus vidas en el mar, o en las trincheras, que son utilizadas como peones, o carne de cañón, a mayor gloria, o más bien miseria, de los promotores de las contiendas. Vaya todo mi desprecio por quienes siembran el odio y muestran indiferencia por las vidas ajenas, anteponiendo su avaricia.