22 de octubre de 2026
Macron confirma el diagnóstico de Josep Borrell, cuatro años después
Aunque Josep Borrell ya admitió, en junio de 2022, que el modelo europeo se basaba en dos premisas – la energía barata procedente de Rusia, y el mercado chino donde colocar sus exportaciones – ha sido Macron quien ha remachado el mismo mensaje recientemente: “Europa perdió el gas ruso barato en 2022, un factor clave de su competitividad. Actualmente, Europa pierde mil millones de euros al día en sus intercambios comerciales con China”.
El presidente de Francia reconocía abiertamente el fracaso de la estrategia europea, tras renunciar al gas barato que venía por distintas tuberías desde Rusia, y consentir la voladura de los gasoductos Nord Stream, que sorteaban la posibilidad de que los países de tránsito cerraran la llave de paso, como ha ocurrido en el caso de Ucrania.
Europa ha seguido comprando gas a Rusia, porque de otro modo habría quebrado, aunque ha recortado drásticamente sus importaciones. En 2025, se redujeron un 44%, el nivel más bajo desde los años 70. Fue entonces cuando Willy Brandt puso en marcha su política de “Cambio mediante el acercamiento” a la Unión Soviética, y ambos países firmaron el histórico acuerdo comercial de “tuberías por gas”, mediante el cual Alemania proporcionaba tuberías de acero de gran diámetro, y financiación industrial, a cambio de suministros a largo plazo de gas natural y petróleo soviéticos.
La densidad de la red de tuberías procedentes de Rusia que proporcionaban energía a Europa, desde hace décadas, queda reflejada en el siguiente mapa. Por aportar sólo un dato, en 2012 Rusia proporcionaba a Alemania el 37% del gas que consumía.

Mapa de oleoductos y gasoductos entre Rusia y Europa. Ilustración: National Geographic.
La magnitud de la destrucción de la red de suministro de energía en la que se basaba la competitividad europea, como han reconocido Josep Borrell y Emmanuel Macron, es tan histórica como el acuerdo de “tuberías por gas” que trajo la Ostpolitik de Willy Brandt, con consecuencias inversas. La simbiosis, ahora destruida, entre Europa y Rusia era beneficiosa para ambos. Con la diferencia de que Europa se ha quedado sin la aportación de energía asequible, sin reemplazo equivalente en disponibilidad y precio, mientras que Rusia ha encontrado otros clientes, en una aldea global acuciada por la escasez de energía.
El problema es que, después de haber reconocido el error estratégico, y la inutilidad de las sanciones a Rusia para lograr su objetivo – detener la guerra en Ucrania – las élites europeas, lejos de ejercer la autocrítica y tratar de rectificar el rumbo, han aprobado el paquete de sanciones número 22. Como si los 21 anteriores hubieran tenido algún efecto, salvo el de volver como un bumerán para hundir la economía europea. Las élites siguen profundizando en el error, a costa del bienestar de la ciudadanía.
Las sanciones europeas contra Rusia se extienden a China
No contentos con haber cortado el cordón umbilical que alimentaba la prosperidad europea y la competitividad de su economía, las élites que anidan en Bruselas se han revuelto también contra China. El paquete de sanciones número 21, aprobado en julio de este año, metía en su lista a catorce empresas de China y Hong Kong, alegando su presunto apoyo a la economía de guerra de Rusia, o a la elusión de los controles existentes.
China tardó 24 horas en contestar a las sanciones europeas, y literalmente una hora en avisar a los funcionarios de la UE de la implementación de un “autorización excepcional”, que permite al Ministerio de Comercio de China conceder permisos de importación caso por caso, empresa por empresa, para determinados materiales. Esta rapidez, unida al control de insumos críticos para la industria europea, otorga a Pekín una preponderancia en la escalada: puede identificar a las empresas europeas más vulnerables y actuar antes de que Bruselas coordine una respuesta común.
Después de haber alcanzado un acuerdo con China, cuyos términos no se han explicitado, para reducir las exportaciones hacia la Unión Europea de vehículos híbridos, Bruselas se expone a enfangarse en una guerra comercial con Pekín al anunciar que se propone introducir límites en la importación a artículos provenientes de otros sectores de la industria china.

La UE propondrá restricciones a la importación en otros sectores chinos, dice la jefa de la UE. Reuters.
La Unión Europea está tratando de paliar la pérdida de competitividad de su economía, generada por la reducción drástica de la energía barata rusa, entrando en una guerra comercial con China, sin tener en cuenta que China dispone de los componentes necesarios para la industria europea, a precios contra los que no puede competir, debido a los altos costes energéticos causados por las nefastas políticas de las élites, obsesionadas por sus quimeras geopolíticas, en lugar de preocuparse por mejorar la competitividad de la economía europea en la aldea global.
Úrsula von der Leyen no se conformó con anunciar una restricción a las importaciones provenientes de China, sino que señaló que la Comisión Europea presentará en diciembre una iniciativa para “limitar la dependencia de las empresas de la UE respecto a fuentes únicas para determinados suministros críticos”. ¿Qué va a hacer la reina de Bruselas para conseguir en otro lugar las tierras raras que prácticamente monopoliza China?
Las élites europeas no han aprendido nada de la guerra comercial que desató Donald Trump contra China. Un enfrentamiento en el que el presidente de Estados Unidos tuvo que bajar los aranceles a Pekín, a cambio de que abriera la mano con las restricciones a la exportación de las tierras raras, en un acuerdo de solo un año de duración.
China goza de una situación próxima al monopolio en el refino de las tierras raras, y casi también en la producción, como detallé en este artículo. Pekín tiene la sartén por el mango y los soberbios europeos, con sus costes energéticos disparados y sin materias primas críticas en su subsuelo, actúan como si pudieran imponerse en una negociación en materia industrial frente a China.
Las élites son las responsables de la demolición de las democracias representativas
El tiro por la culata en la política exterior europea tiene serias implicaciones en el ámbito doméstico. Las democracias liberales son el sistema en el que se asientan los estados miembros de la Unión Europea. Tenemos un modelo de democracia representativa, en el que los electores votan a sus representantes que, en teoría, deberían velar por los intereses de sus representados. Sin embargo, la distancia entre los primeros y los segundos nunca había sido mayor de lo que es ahora.
La agenda de las élites europeas poco, o nada, tiene que ver con la salvaguarda de los intereses de sus representados. El sistema, por tanto, se enfrenta a una quiebra de legitimidad, porque la disociación entre los intereses de los representantes y quienes les votan ha adquirido un carácter estructural. Los votos solo sirven para aupar al poder a unas élites con diferencias ideológicas cada vez más difuminadas cuando analizamos las acciones reales, por mucho que las narrativas alimenten la existencia de posiciones opuestas, que se limitan en gran medida a las guerras culturales. ¿Para cuándo la derogación de la ley mordaza en España, señor Sánchez?
Desde la socialdemocracia y el laborismo hasta el nacionalpopulismo, se está impulsando la destrucción de lo que queda del estado del bienestar. De manera disimulada en unos casos, y abierta en otros. La palabra “sacrificios” está en boca de todos. Las sanciones bumerán vuelven con terapia de shock para la ciudadanía, como titulé un artículo en marzo de 2022. Y en esas estamos.

Merz advierte que Europa debe prepararse para «sacrificios» a medida que el orden internacional se desmorona. TVM News.
Por eso la ciudadanía se está revolviendo en Europa, porque está harta de que las elecciones sólo sirvan para elegir a los dictadores, cada cuatro años, en afortunada expresión de Santiago Armesilla. Y harta de que sus dictadores sólo se ocupen de su agenda, no de las necesidades del pueblo.
Quienes están demoliendo las democracias parlamentarias son precisamente quienes pretenden erigirse en su salvaguarda. Quienes están socavando el sistema son quienes actúan, a sabiendas, en contra de la voluntad popular, una vez conseguido su voto para auparse al poder e implementar su hoja de ruta, no la del pueblo, que es la que deberían perseguir.
El ministro de Defensa de Italia acaba de admitirlo a las claras en una entrevista con la BBC. Después de reconocer que la mayoría de la opinión pública en Italia está en contra de seguir concediendo ayudas a Ucrania, Guido Crosetto afirmó que “no se puede ceder ante la opinión pública cuando piensas que está equivocada”. El pueblo está en un error. Son las élites las que saben lo que es mejor para nosotros.
Después de haber reconocido que la mayoría de la población está en contra de seguir ayudando a Ucrania, el ministro de Defensa italiano afirma que van a seguir a piñón fijo: ya están preparando otro paquete de sanciones. Les da absolutamente igual lo que opinen sus votantes. De la ciudadanía sólo les importa su voto.
En el Reino Unido, el laborista Keir Starmer sustituyó al conservador Rishi Sunak. ¿Acaso se produjo algún cambio sustantivo para la población? Después de la victoria arrolladora de Starmer, éste fue incapaz de ofrecer resultados, por lo que fue reemplazado, sin celebrar elecciones, por otro laborista, Andy Burnham, el 20 de julio. Siete días después, recibía a Zelensky en su residencia oficial. El 27 de agosto, Burnham viajó a Kiev, para prometer un apoyo inquebrantable a Ucrania, en el día de su independencia. Desde 2022, el Reino Unido ha transferido 25.000 millones de libras al gobierno de Zelensky.
Sin embargo, la encuesta de BFPG de este año revela que el apoyo al enfoque del gobierno británico con relación a Ucrania ha descendido desde el 41% del año pasado hasta el 34% actual. Quienes están en contra han aumentado hasta el 38%. Hay más británicos que se oponen a la posición del gobierno de seguir respaldando a Ucrania “todo el tiempo que sea necesario”, como afirmó Burnham en Kiev, que quienes están a favor. Entre las nueve prioridades de política exterior del Reino Unido analizadas en la encuesta, el apoyo a Ucrania obtiene solo un 17 % de respaldo, situándose en el séptimo lugar de una lista de nueve.

Andy Burnham en X.
Veamos qué ha hecho Andy Burnham para mejorar las condiciones de vida de la población. En concreto, para paliar el alto coste de los combustibles. El 9 de octubre, el primer ministro anunciaba que, “a partir de hoy, podrás ver los precios de la gasolina y el diésel en Google Maps, comparar estaciones cercanas y encontrar la opción más económica antes de repostar”. Seguro que los británicos han suspirado aliviados.
Además de seguir transfiriendo dinero y armas a Ucrania, Andy Burnham tiene otro tema en su agenda: revertir el Brexit. La guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania le ha permitido a las élites británicas volver al redil de la Unión Europea, por la vía de los hechos consumado. Londres y Bruselas trabajan al unísono en su apoyo a Zelenski, lo que ha convertido al Reino Unido de nuevo en miembro de facto del club europeo, al menos en lo que respecta a la política exterior, que es prácticamente lo único que les importa a las élites del viejo continente.
El primer ministro británico ha recurrido al comodín de Putin para comenzar su estrategia de vuelta a Bruselas: Rusia interfirió en el referéndum en el que los británicos votaron por abandonar la UE, el famoso Brexit. Sin embargo, al títere se le ven los hilos, y sus declaraciones tuvieron que ser matizadas por su propio portavoz, que aclaró que Burnham acepta como legítimo el resultado del referéndum. Boris Johnson replicó que no había pruebas de tal interferencia, y el jefe del MI5, el servicio de inteligencia interior, afirmó que Andy Burnham “había ido demasiado lejos”.
Sin embargo, la voluntad popular expresada en referéndum no detiene al primer ministro en sus planes para volver a meter al Reino Unido en la Unión Europea. The Telegraph denunciaba que Andy Burnham había encargado un informe al departamento del Tesoro para meter miedo a la ciudadanía, esgrimiendo un informe económico desfavorable para el Reino Unido si permanecía fuera de la Unión Europea.

Burnham “planea un nuevo Proyecto Miedo en su afán por revertir el Brexit”, The Telegraph, 20 octubre 2026.
The Telegraph nos cuenta que, durante la campaña del referéndum de 2026, el primer ministro David Cameron y el ministro de Hacienda, George Osborne, fueron acusados de utilizar recursos estatales para disuadir a los votantes de votar a favor del Brexit. Los críticos denominaron a la operación “Proyecto Miedo”. Ahora Burnham pretende aplicar la misma táctica para revertir el resultado del referéndum. Las élites, siempre metiendo miedo.
En resumen, los dirigentes europeos comparten un rasgo común: les da igual lo que opine la ciudadanía, lo que digan las encuestas, lo que vote la población en referendos, o en elecciones. Las élites tienen su agenda, y esa distancia sideral entre sus intereses y los de la población es la que está socavando la democracia que afirman estar protegiendo con su apoyo a Ucrania.
Europa responde a la crisis del modelo político y económico con más represión
La distancia entre la agenda de las élites y las necesidades de la ciudadanía ha terminado estallando en forma de protestas en varios países europeos, que reflejan el hartazgo de la población frente al shock que nos pretenden aplicar. En Francia, las movilizaciones contra el deterioro del poder adquisitivo, la destrucción de los servicios públicos y el rechazo de las políticas gubernamentales ha sido respondido con represión policial. En Francia y en Italia, la policía no les resulta suficiente a Macron y a Meloni, que ya han anunciado el despliegue del ejército “para mantener el orden”.
La amenaza de Macron de prohibir las manifestaciones y los toques de queda coincide con su afirmación de que lleva diez años luchando por la juventud de Francia. Pobrecito, es un incomprendido. La crisis política que asola Francia proviene de su decisión de convocar elecciones anticipadas en 2024, que crearon más inestabilidad, según reconoció el propio Macron en su discurso de fin de año a la nación: “trajo más división a la Asamblea Nacional en lugar de soluciones para el pueblo francés”. Sin embargo, dos años después, ahí sigue. La asunción de responsabilidades políticas tampoco va con las élites europeas.

Convocar elecciones anticipadas creó más inestabilidad para Francia, admite Macron. France24, 31 diciembre 2024.
En España y Portugal las protestas por el encarecimiento de la vivienda, la subida de los alquileres, las dificultades económicas de la juventud y el deterioro de la enseñanza pública revelan que la ciudadanía ha puesto pie en pared y exige soluciones a sus problemas cotidianos, en lugar de apelaciones a agendas geopolíticas, por lo demás fracasadas.
En Italia y Bélgica, las movilizaciones están relacionadas con los insuficientes salarios, la mala calidad de la educación y el aumento del coste de la vida. En Albania, las protestas se desataron en un principio contra la pretensión del gobierno de agilizar los permisos para la construcción de un proyecto inmobiliario, impulsado por Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, en un entorno natural protegido. Las movilizaciones derivaron en un grito de protesta contra la corrupción en general, y la gestión del gobierno en particular.
Los agricultores europeos están preparando tractoradas contra el incremento de los costes de producción, las exigencias regulatorias y los acuerdos comerciales internacionales, que les dejan en inferioridad de condiciones frente a la competencia exterior, eximida de los requisitos exigidos por la burocracia de Bruselas a sus explotaciones agroganaderas.
La causa común de todas estas protestas es la percepción de que los salarios y las condiciones de vida no evolucionan al ritmo de los gastos, mientras empeoran las perspectivas de futuro de amplios sectores sociales. La consecuencia de esta involución es una creciente desconfianza hacia los partidos tradicionales y las élites gobernantes, lo que está favoreciendo el avance de fuerzas nacionalpopulistas, como ya analicé en este artículo. Para amplias capas de la población, el esfuerzo económico exigido por las élites no se corresponde con sus perspectivas de mejora. Las protestas constituyen una rebelión contra la doctrina del shock.
La amenaza rusa es la nueva doctrina del shock
Indiferentes a la reacción popular, las élites europeas continúan con su estrategia del miedo. El jefe del Estado Mayor del ejército del Reino Unido arenga a las tropas con un discurso belicista: los británicos se enfrentarán pronto a una “conversación franca” sobre los sacrificios necesarios para dar prioridad a la defensa y la seguridad. El general Roly Walker advierte que se han acabado los días en que el país no tenía que pensar en ir a la guerra.

Los británicos deben prepararse para hacer sacrificios para la guerra, advierte el jefe del Ejército Británico.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirma que “Si permitimos que Ucrania caiga, entonces, a mi juicio, abriremos el camino para que Rusia avance hacia otras partes de Europa. Por tanto, debemos seguir considerando a Ucrania como la línea defensiva de Europa”.
Friedrich Merz, uno de los europeos más beligerantes, tampoco se molesta en mirar por el retrovisor de la historia. Con Alemania en plena desindustrialización, declara en una entrevista que “Mi mayor preocupación NO es nuestra economía. Mi mayor preocupación es el impacto que Rusia tiene en nuestra sociedad”.
A renglón seguido, Merz afirmó que “Pero la capitulación, o incluso la capitulación incondicional, por parte de Ucrania no es una opción, porque eso significaría la capitulación de todos nosotros”. Lo que viene a ser un reconocimiento formal de que Europa está en guerra con Rusia.
En un programa de la cadena británica GBN, titulado “¿Está el Reino Unido preparado para un ataque ruso?”, Paul Richards, un asesor del Partido Laborista, aseguró que “Los británicos alcanzarán la grandeza frente a Rusia. Tendríamos que encerrar a algunas personas… voces prorrusas, gente que dice que no existe ninguna amenaza, que no hay que luchar por el país, que no hay que ir a la guerra por Burnham”.
Incapaces de rectificar, las élites se aprestan a incrementar la represión y a sofocar las voces discrepantes, de manera tajante. El autoritarismo que dicen combatir está en plena efervescencia en Europa. El viejo continente debe buscar su lugar en un mundo donde se está produciendo una redistribución global del poder, en todas las esferas. Ante la incapacidad de readaptarse a la nueva realidad, la tentación de tapar con una guerra la ineptitud de Europa para hacerlo cobrará más fuerza.
Una apuesta por el conflicto bélico con su vecino del este no devolverá a Europa a épocas de esplendores pasados, sino probablemente a ser aniquilada en una guerra que Rusia ya considera existencial en sus actuales dimensiones. Sin embargo, las élites parecen incapaces de aprender del pasado, asumir los cambios que ha traído el presente, y se obstinan en aferrarse a temerarias recetas. Se avecinan tiempos duros.
Una nota de agradecimiento a los lectores del blog
Este artículo hace el número 100 desde que comencé a escribir este blog, en febrero de 2022. Quería agradecer a todas las personas que me leen el tiempo que dedican a estos artículos, muy largos para lo que se estila y que, sin embargo, están cosechando una difusión que ni sospechaba alcanzar cuando comencé a escribir. Lo que demuestra que entre tanta fugacidad en las redes sociales, hay quien saca tiempo para lecturas sosegadas, que invitan a la reflexión. Al menos esa es mi intención.
Por último, quería dar las gracias especialmente a todas las personas que contribuyen al crecimiento del número de lectores de este blog, a quienes reenvían los artículos, a quienes los republican en sus redes sociales, a quienes los recomiendan a sus amistades. Es gracias a ellos, en gran parte, que este blog, sin publicidad alguna, ha conseguido unas cifras de audiencia que me animan a seguir escribiendo.