8 de octubre de 2026
Estados Unidos trata de imponer su hegemonía al resto del mundo
Cuando Scott Bessent advirtió que “o estás con nosotros o contra nosotros”, no sólo se estaba refiriendo al conjunto de acciones con los que Estados Unidos pretende destruir económicamente a Irán, bautizadas con el título de Operation Economic Outcast (Operación Paria Económico). El secretario del Tesoro estaba poniendo de manifiesto la voluntad de imponer la hegemonía estadounidense al resto del mundo.

Una campaña de presión coercitiva de EEUU está aislando a Irán del resto del mundo. Wall Street Journal.
Atrás quedaron las declaraciones de Marco Rubio acerca de la “anomalía” que suponía el mundo unipolar, a la que calificaba de un producto del fin de la guerra fría, que había sido superado por la aparición de nuevas potencias, a la par que instaba a “un retorno al pragmatismo”. Atrás ha quedado también “el espíritu de Alaska” y lo que parecía un intento de Donald Trump de pasar página sobre la era Biden, para reconstruir las relaciones diplomáticas con Rusia. Todo indicaba que Trump iba en serio sobre la multipolaridad, como titulé un artículo, en febrero de 2025.
También parecía entonces que Trump se inclinaba por un retorno a las esferas de influencia, lo que concordaba con la asunción de la multipolaridad del mundo actual, que poco tiene que ver con el que presenció la caída del muro de Berlín, en 1989. Tal estrategia armonizaba igualmente con los mensajes de Trump durante la campaña, que incidían en la necesidad de retirarse de las guerras eternas para replegarse hacia el hemisferio occidental y, sobre todo, solucionar los problemas internos de Estados Unidos, muchos y muy graves.
Jamás sabremos si Trump pretendía realmente implementar la política exterior que anunció en campaña, o si se ha visto forzado por el poder establecido a dar un giro de 180 grados y lanzarse a la imposición de la hegemonía estadounidense sobre las potencias emergentes y, por ende, sobre el resto del mundo, con la colaboración de sus entregados vasallos.
El hecho es que ese giro se ha producido, y de manera radical. El secuestro de Maduro y la transformación de Venezuela en un protectorado sí se enmarcan en lo que parecía un retorno a asegurar las esferas de influencia, con el objetivo indisimulado de saquear sus reservas de petróleo. El refuerzo del bloqueo criminal a Cuba también forma parte del retorno a la doctrina Monroe, si es que alguna vez se abandonó. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, publicada en noviembre de 2025, ya apuntaba a controlar el hemisferio occidental, el denominado patio trasero. Analicé este asunto en este artículo.
Pero la guerra contra Irán; el abandono del “espíritu de Alaska”, con la aprobación de “las sanciones desde el infierno” a quienes comercien con Rusia, como se conoce a la legislación de quien la impulsó, el difunto senador Lindsey Graham; y la mencionada “Operación Paria Económico”, no sólo contra Irán, sino contra quienes mantengan relaciones económicas con dicho país, todo ello en su conjunto revela la intención manifiesta de Estados Unidos de imponer su voluntad al resto del mundo.

Trump promulga la amplia ley de «sanciones del infierno» contra Rusia. United 24 Media.
La injerencia en las elecciones ajenas y las amenazas son sus herramientas
Estados Unidos pretende ordenar a los demás con quién pueden tener relaciones comerciales, y con quién no, bajo la amenaza de expulsar del sistema del dólar a quien se rebele. Se acabó la época del disimulo, de las apelaciones a los derechos humanos, siempre sesgadas, y de la supuesta preocupación por extender la democracia a los pobres países oprimidos por sangrientos dictadores. Las dictaduras militares que Estados Unidos promovió en América Latina no cuentan.
Ahora la agenda de Estados Unidos se expone de manera descarnada, trufada de amenazas, cuyo presidente es el primero en proferirlas. Marco Rubio lo dejó claro en una rueda de prensa, mientras se celebraba la Asamblea General de la ONU: “Jamás antepondremos el orden internacional a los intereses de Estados Unidos”.
Después de esta declaración de intenciones, no debe sorprendernos todo lo demás. Por ejemplo, la afirmación de la embajadora estadounidense en Grecia, Kimberly Guilfoyle, que espetó al ministro griego de Energía que el inminente colapso del gobierno en Rumanía podía repetirse en su país: “Podemos hacer eso con cualquier país que queramos. Podemos hacer eso aquí.” La amenaza de golpe de estado fue proferida ante numerosos testigos.

Funcionaria de EEUU amenaza: Podemos derribar “cualquier país que queramos”. Geopolitical Economy Report.
Lo cuenta The Wall Street Journal, y lo resalta Ben Norton, porque la cita está escondida en un largo artículo que cuenta los manejos de la antigua novia del hijo de Trump para forzar al gobierno de Bulgaria a trabajar con una empresa de construcción griega, llamada Aktor Group, sin experiencia en el ramo, aliada con otra compañía griega con respaldo estatal, para traer gas natural licuado a Europa.
Un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Grecia afirmó que la tarea de Kimberly Guilfoyle es “Promover los intereses estadounidenses: aumentar las ventas de GNL de Estados Unidos a los socios europeos y reducir la dependencia europea del gas ruso”. Para fomentar la dependencia del gas natural licuado procedente de Estados Unidos, le faltó decir.
Además de recurrir a las amenazas directas, el gobierno de Donald Trump ha recurrido a los servicios de turbios personajes para interferir en las elecciones en América Latina. El caso de Fernando Cerimedo ha recibido alguna atención en los medios convencionales, incluso en los españoles, pero queda lejos de la que se merece.
Fernando Cerimedo agradeció públicamente a Brad Parscale, que fue jefe de campaña de Donald Trump en 2020, que le facilitara la tecnología necesaria para interferir en los procesos electorales en América Latina. Durante la campaña electoral de Trump en 2016, Brad Parscale había recurrido a los servicios de Cambridge Analytica para implementar una estrategia de microsegmentación en los anuncios en Facebook que impulsó la victoria electoral de Donald Trump. Cambridge Analytica se había hecho de manera ilegal con información de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos. Estos datos fueron utilizados para manipular psicológicamente a los votantes a favor de Trump, con éxito.
Fernando Cerimedo también tuvo palabras de agradecimiento para Tim Dunn, un multimillonario tejano que apoyó con 30 millones de dólares las campañas de Donald Trump, por “su lucha contra el socialismo en América Latina”. Los aliados del actual inquilino de la Casa Blanca están muy preocupados por instalar políticos alineados con los intereses estadounidenses a lo largo y ancho del continente americano.

Fernando Cerimedo, primero a la derecha, acompaña a Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, en su encuentro con Marco Rubio. Foto reproducida en Geopolitical Economy Report.
Multimillonario, nacido en Argentina, asesor de Javier Milei y de Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, Fernando Cerimedo ha saltado a la palestra debido al intento de asesinato de su exnovia, Nadia Beller, por parte de unos sicarios presuntamente contratados por este experto en manipulaciones electorales. Lo cuenta Ben Norton en este extenso artículo, ampliamente documentado.
A raíz del intento de asesinato, Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia, donde se le estaba investigando adicionalmente por narcotráfico. Lo cual ya supone que el caso era de escándalo, dada la proximidad de Cerimedo al presidente boliviano. Fue Cerimedo quien recibió a José Antonio Kast, el presidente de Chile, a su llegada a Bolivia, para conducirle a entrevistarse con Rodrigo Paz. Y aquí viene el giro de guion: el fiscal general del estado, que investigaba a Cerimedo, ha sido detenido por una acusación de la DEA, la agencia antidroga estadounidense.
En una sesión del congreso boliviano, celebrada literalmente con nocturnidad, los congresistas modificaron la legislación para destituir al fiscal que investigaba a Fernando Cerimedo, así como para suspenderle definitivamente, al haber sido imputado tras la acusación de la DEA.
El mismo día que Marco Rubio celebraba la destitución de Roger Mariaca, el fiscal general del estado que investigaba a Fernando Cerimedo, Estados Unidos y Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guayana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago firmaban una declaración conjunta en apoyo a “los esfuerzos de Bolivia para luchar contra la corrupción y el narcotráfico”.

Declaración conjunta en apoyo a los esfuerzos de Bolivia para luchar contra la corrupción y el narcotráfico. Departamento de Estado.
La lista de países que suscriben el comunicado viene a confirmar que el asalto de Estados Unidos a su patio trasero está muy avanzado. A falta de Brasil, que pende de un hilo tras la primera vuelta de las presidenciales, y de México, Washington tiene a su servicio a la mayoría de los estados de América Latina.
¿Cómo lo ha conseguido? Muy sencillo: con dinero. Al igual que lo hicieron en Ucrania, donde Victoria Nuland explicó en 2017, después de haber organizado el golpe de estado en 2014, que Estados Unidos había invertido, desde la independencia del país, 5.000 millones de dólares “que garantizarán una Ucrania segura, próspera y democrática”. Que se lo digan a sus habitantes ahora. A los que quedan aún en el país…
En 2011, un informe de la OTAN reconocía que el mayor desafío en su relación con Ucrania era que la mayoría de la población estaba en contra de ingresar en la organización militar. Apenas un 20% estaba a favor. 5000 millones de dólares después, cuando Nuland presumía de sus logros en 2017, el porcentaje había subido hasta el 46%. En 2024, a pesar de la carnicería provocada por la utilización del país por parte de la OTAN, el porcentaje llegaba hasta el 75%. Casi todo se resuelve con dinero.
Los vasallos de Washington siguen sus instrucciones en contra de sus intereses
Todos los imperios han caído, y Estados Unidos no va a ser la excepción. Los intentos de implantar su hegemonía se contradicen con los planteamientos iniciales de la administración de Donald Trump, al poco de acceder de nuevo a la presidencia. El sentido común y el pragmatismo a los que aludía Marco Rubio en febrero de 2025 han sido sustituidos por la arrogancia, la prepotencia y la desconexión de la realidad.
Lamentablemente para la población de los países vasallos de Estados Unidos, sus élites han comprado el discurso hegemonista de su patrón, y han configurado su política exterior al servicio de la agenda de Washington. Aunque vaya en contra de los intereses de los países a cuyo frente se encuentran. Y aunque tales políticas carezcan del respaldo de la ciudadanía de sus respectivos estados. La reacción pendular hacia los partidos nacionalpopulistas en Europa es consecuencia del rechazo de la población a unas políticas que les perjudican manifiestamente, como analicé en mi artículo anterior.
El canciller Friedrich Merz conmemoró la reunificación de Alemania viajando a la capital de Ucrania para prometer un paquete de ayuda militar por valor de 1.300 millones de euros, además de otros 350 millones para reconstruir las infraestructuras energéticas que Rusia está destruyendo. Algunos analistas estiman que el objetivo de fondo de la visita de Merz a Zelenski fue organizar la entrega de misiles de largo alcance Taurus a Ucrania.

Merz hace una visita sorpresa a Kiev: Alemania promete más ayuda a Ucrania. Euronews, 3 octubre 2026.
La economía alemana está saliendo de la recesión gracias al gasto público y la elevada inversión en defensa, que están siendo atendidos gracias al endeudamiento del estado. En 2023, el PIB alemán disminuyó un 0,83% debido al incremento de los precios de la energía, como consecuencia de las sanciones a Rusia, que provocaron alta inflación. En 2024, también hubo un retroceso de la economía de un 0,50%, debido a un descenso de la producción industrial, añadido a los factores anteriores. En 2025, el PIB creció un raquítico 0,24%.
El presupuesto de defensa de Alemania ha saltado de 62.400 millones de euros en 2025 a 82.700 millones en 2026, más de un 30% en un solo año. El IFO, un instituto de economía alemán, ha calculado el estímulo fiscal en 40.000 millones. Un gasto financiado con cargo a la deuda pública, que ha subido más de 5 puntos porcentuales en tan solo un año. Mientras tanto, el consumo privado sigue débil y se espera que el desempleo aumente en cerca de 200.000 personas este año.
A pesar de los resultados de la CDU en las últimas elecciones en tres estados federados, que el propio Merz calificó de “desastre”, el canciller prometió permanecer en el cargo para asegurar “el futuro democrático” de Alemania. La tasa de aprobación de Merz ha caído hasta el 10%, pero el canciller se presenta como la salvaguarda democrática de un país que le repudia.

Los alemanes se unen en su frustración con Merz y su gobierno. Deutsche Welle.
Finlandia representa otro ejemplo de país en barrena económica, tras su decisión de someterse a los dictados de Estados Unidos e ingresar en la OTAN, rompiendo décadas de neutralidad y prosperidad económica. El 4 de abril de 2023, Finlandia se incorporó a la organización militar al servicio de Washington. Con cifras de agosto de este año, Finlandia tiene más paro que España – superior al 10%, y de un 25% si hablamos de paro juvenil – y su economía se contrajo un 0,9% el mismo año en que ingresó en la OTAN.
La deuda pública ha aumentado con rapidez, situándose en el 88,5% del PIB. Finlandia es uno de los países de la UE donde más rápidamente ha crecido, según datos de la Comisión Europea, que proyecta un incremento hasta el 90,9% del PIB en 2026, llegando hasta el 92,3% en 2027. El déficit público alcanzó el 3,4% del PIB en 2025, por encima del 3% que dicta la UE como tope.
La receta del gobierno finlandés para intentar contener el déficit ha frenado el crecimiento económico, provocando destrucción de empleo, al reducir el gasto público. Excepto en lo que concierne al gasto militar, que pasará de entre un 1,7 y un 2% del PIB en 2022, hasta el 3,2% que se prevé para 2030. En 2023, el año en el que Finlandia ingresó en la OTAN, el presupuesto militar subió un 33,32%. Finlandia le comprará a Estados Unidos 64 aviones F-35, por valor de 8.400 millones de euros, mientras su economía se derrumba.

Finlandia gastará un 3,2% del PIB en defensa en 2030, a pesar de la austeridad. Reuters.
Finlandia tiene 1340 kilómetros de frontera con Rusia. Según estadísticas oficiales finlandesas, en 2013, Finlandia exportaba productos a Rusia por valor de 11.000 millones de euros, e importaba de Rusia mercancías por valor de 1.000 millones. La balanza comercial era netamente favorable a Finlandia. En 2025, las exportaciones finlandesas se habían reducido hasta los 350 millones, y las importaciones ascendían a 1.009 millones: déficit comercial. Los intercambios con Rusia sólo representan ya un 1% del comercio exterior total.
El año pasado, el número de empresas finlandesas que comerciaban con Rusia pasó de más de mil, a poco más de una decena. Las regiones del este de Finlandia, como Carelia, que antes vivían prácticamente del turismo ruso y del comercio transfronterizo, presentan pérdidas estructurales estimadas en cifras millonarias. Más de 315 empresas se han ido a la quiebra, sólo en 2025.
Después de que la Comisión Europea prohibiera los vuelos desde la Unión Europea a Rusia, ahora el consejero delegado de Finnair, la aerolínea finlandesa, se queja de que volar hacia Asia le cuesta 4 horas más de vuelo, porque Rusia no permite que sus aviones sobrevuelen su territorio, y acusa a China de competencia desleal, porque sus aviones sí pueden sobrevolar el espacio aéreo ruso. China obviamente no ha impuesto ninguna sanción a Rusia. ¿Acaso Turkka Kuusisto, el CEO de Finnair, está proponiendo que Rusia permita el sobrevuelo a compañías europeas, a quienes la Comisión Europea prohibió volar hasta Rusia? ¿En qué planeta viven los europeos?
Ahora, el parlamento finlandés ha levantado un veto histórico a la presencia de armas nucleares en su país. El gobierno mantiene que la autorización de la importación, transporte y almacenamiento de armas nucleares en Finlandia fortalecerá la OTAN y ofrecerá una mejor seguridad al país.

Finlandia levanta la prohibición de dispositivos nucleares ante un mundo incierto. New York Times, 17 junio 2026.
Finlandia ya salió malparada de una guerra contra Rusia en 1939 y 1940, en la que perdió un 10% de su territorio. Ahora se ha gastado 356 millones de euros en construir una valla de alambre a lo largo de 200 kilómetros de los 1340 de frontera con Rusia. Una medida sin duda efectiva. El gobierno de Finlandia no mira el mapa. Su presidente, Alexander Stubb, prefiere jugar al golf con Donald Trump. Así le va a su país.
Lituania sigue el mismo camino hacia la perdición de Finlandia. El parlamento lituano acaba de aprobar, en primera votación, autorizar el almacenamiento de armas nucleares en su territorio, que tiene frontera con Rusia. Donald Trump ha sugerido la posibilidad de construir una base estadounidense en Lituania. Dimitri Peskov, el portavoz de Vladimir Putin, se pronunció sobre este escenario: “Ninguno de estos acontecimientos contribuirá a la estabilidad y la previsibilidad en el continente europeo; por el contrario, y muy a nuestro pesar, marcarán una nueva escalada significativa de las tensiones”.
¿Nos imaginamos la reacción de Estados Unidos si Rusia anunciara su intención de expandir una hipotética alianza militar “defensiva” por toda América Central, para instalar bases militares en México, y que éste se mostrara receptivo a albergar armas nucleares rusas en su territorio? Lo más parecido fue la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, en la que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear. Ahora, algunos están jugueteando con la misma posibilidad, en un ejercicio infame de temeraria irresponsabilidad.
La guerra por los últimos recursos disponibles está servida
Los recursos del planeta son finitos, algo que el capitalismo no tiene en cuenta en su modelo, que se basa en el crecimiento económico continuado, como si los insumos que tal sistema precisa para su supervivencia fueran inagotables. Obviamente, no es así: no hay un planeta B. El científico y divulgador Antonio Turiel nos lo recordaba recientemente en un debate, resumido en este artículo: Ante una guerra por los últimos recursos.

Artículo publicado en Contexto.
La lucha por la hegemonía desatada por Estados Unidos y sus vasallos lo es por el control de los recursos, escasos, que quedan en el planeta. El enfoque de China, basado en el comercio y la colaboración a la hora de gestionar dichos recursos, al actual inquilino de la Casa Blanca no le convence. Y me atrevo a decir que a los que vengan después, tampoco.
La política de amenazar al resto del mundo con sanciones económicas, los golpes de estado, la injerencia constante en las elecciones de otros países, todo ello en su conjunto constituye esa “guerra híbrida” de la que la OTAN, quien acuñó el término, y Europa, acusan a Rusia.
Quienes están financiando con cientos de miles de millones a Ucrania, proporcionándole armas para infligir una derrota estratégica a Rusia y, ulteriormente, apropiarse de sus recursos, tienen la desvergüenza de acusar a Moscú de perpetrar “ataques híbridos”, exprimiendo hasta la saciedad el incidente del dron en el aeropuerto de Leipzig, que no explotó. Un episodio que apesta a falsa bandera, concordante con los denodados esfuerzos de las élites europeas para implicar directamente a Estados Unidos en la guerra contra Rusia.
La operación militar en Venezuela para apropiarse de las mayores reservas petroleras del mundo, la guerra contra Irán para adueñarse de su petróleo, la guerra contra Rusia en Ucrania, y las “sanciones desde el infierno” para castigar con aranceles de hasta el 100% a quienes se atrevan a comprar petróleo o gas a Rusia, todo tiene el propósito de privar de recursos a China, principalmente.
El objetivo último de toda esta operación, a escala planetaria, es acaparar la mayor parte posible de los recursos energéticos del planeta, para poder conquistar una posición cuasi monopolista, en la que Estados Unidos pueda fijar el precio de petróleo y gas. Que son los dos principales motores energéticos que mueven la economía mundial. En cuanto a las denominadas energías renovables, el propio Antonio Turiel, que sabe bastante del tema, advierte que serán incapaces de reemplazar a los combustibles fósiles, como advierte en su libro La farsa de la transición ecológico-energética, muy recomendable.
El último comité militar de la OTAN se reunió el 7 de octubre en la capital de un país que no es miembro de la organización. Lo has adivinado: en Kiev, Ucrania. A la reunión asistieron representantes militares de los 32 miembros de la organización armada.

El Comité Militar de la OTAN hace su primera visita a Kiev en 8 años. Kyiv Post, 7 octubre 2026.
Ante las banderas de la OTAN y de Ucrania, Giuseppe Cavo, el almirante italiano actual jefe del Comité Militar de la OTAN, aseguró que “Estamos aquí con toda nuestra fuerza, enviando un mensaje claro: el vínculo entre la OTAN y Ucrania es fuerte e inquebrantable”. La Unión Europea quiere estar lista para la guerra en 2030. La cuestión ya no es si va a haber una guerra abierta entre la OTAN y Rusia, sino cuándo va a desatarse.
Serguéi Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, después de recalcar por enésima vez que Rusia no tiene ninguna intención de atacar a Europa, advirtió que si Europa decide atacar a Rusia, “la guerra será completamente diferente, y muy corta”. Las élites europeas harían bien en tomar nota, y no confundir la paciencia estratégica rusa en Ucrania con la respuesta que daría a quienes provocaron 28 millones de muertos en la Gran Guerra Patriótica, como denominan en Rusia a la Segunda Guerra Mundial.
