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La Unión Europea alista a Moldavia y Armenia en su guerra contra Rusia

23 de junio de 2026

La estrategia europea para conseguir nuevos peones en su lucha contra Rusia

Tras fracasar en la operación de cambio de régimen en Georgia en 2024, sobre la que escribí en este artículo, las élites de Bruselas están redoblando sus esfuerzos por asegurarse el control de Moldavia y Armenia, a las que considera piezas necesarias en su estrategia de guerra contra Rusia. La posición geográfica de ambos países es muy golosa.

Los movimientos que la Unión Europea está desplegando en Moldavia y Armenia están muy claros: se trata de alistarlos en la estrategia de Bruselas de rodear a Rusia por todos los flancos posibles. Tras la expansión de la OTAN hasta las mismas fronteras de la Federación Rusa, el bloque occidental trata de asegurarse el control de la mayor cantidad posible de territorio a su alrededor, colocando gestores que profesen obediencia a los dictados de Bruselas.

Mapas de Moldavia y el Cáucaso.

En ambos casos, la Unión Europea está ofreciendo el señuelo de la incorporación a la organización como herramienta para que las élites moldavas y armenias convenzan a la población de que la pertenencia al club europeo resultará beneficiosa. Nada más lejos de la realidad.

El objetivo de Bruselas es el de fabricar nuevos peones para sacrificar en su guerra contra Rusia. La ciudadanía de Moldavia y de Armenia debería mirarse en el espejo de lo que le ha ocurrido a la ucraniana. Porque ese es el futuro que les espera: convertirse en carne de cañón, si finalmente las élites europeas no se conforman con agitar el fantasma de la amenaza rusa, para seguir alimentando los opacos flujos de dinero que ahora manejan, y nos embarcan de verdad en una guerra contra la primera potencia nuclear del mundo. Porque los hay tan zumbados que se creen su propia propaganda.

Estamos listos para luchar contra Rusia esta noche, promete el jefe de la fuerza aérea alemana. The Telegraph, 15 junio 2026.

Ucrania es ya un estado fallido, que sobrevive gracias a los miles de millones que las élites europeas sacan de nuestros bolsillos para entregárselos a su contraparte, igualmente corrupta, en Kiev. Estados Unidos se limita ya prácticamente a hacer negocio vendiendo armas a los pagafantas europeos, que luego las transfieren a Ucrania. El país ha perdido la mitad de su población desde su independencia, en 1991. Este es un cálculo aproximado, basado en distintas estimaciones, ya que en Ucrania no se efectúa un censo desde 2001. ¿Será que las autoridades le tienen miedo al resultado?

En el caso de Moldavia, su frontera con Ucrania le convierte en una zona de amortiguación, susceptible de quitarse el chándal y saltar al terreno de juego. Para eso las élites europeas han colocado a Maia Sandu al frente del país, con el voto de la diáspora, gracias al cual la candidata preferida de Bruselas se hizo con la presidencia. Ucrania se está quedando sin hombres a los que enviar al frente, por mucho que los reclutadores se esfuercen en secuestrar a los pocos que se atreven a salir a las calles. La contestación ciudadana a los intentos de abducción va en aumento. Hace falta banquillo.

Por eso en Ucrania ha saltado, de manera nada casual, el debate sobre la conveniencia, o necesidad, de reclutar mujeres para enviar al frente. Un debate acompañado de una campaña propagandística gubernamental, con proliferación de cartelería y apelaciones al patriotismo, desplegada en zonas ruso-parlantes, especialmente en la región de Járkov.

La escasez de tropas en Ucrania reabre el debate sobre el reclutamiento de mujeres. El País, versión en inglés, 29 mayo 2026.

Veteranka, un movimiento de mujeres veteranas, ha diseñado la campaña «¡Las mujeres pueden hacer cualquier cosa!» La operación de propaganda fue lanzada el pasado 8 de marzo en Ucrania, con carteles donde se representa a las mujeres en uniforme militar, equiparándolas a superheroínas, al estilo de los cómics. Una portavoz de Veteranka aseguraba que “Esta campaña nos recuerda que la participación de las mujeres en el ejército no es una excepción, sino la nueva normalidad multifacética.» Las cifras oficiales del Ministerio de Defensa le dan la razón. En 2025, había más de 70.000 mujeres sirviendo en las fuerzas armadas de Ucrania, y más de 5.500 de ellas en la línea del frente.

Poster de la campaña para incentivar el alistamiento de mujeres en Ucrania. Ilustración: Ukrainska Pravda, 7 marzo 2026.

Moldavia tiene fronteras con Ucrania, con el único obstáculo de la región de Transnistria, una franja independiente de facto, donde hay destacado un contingente militar ruso. En febrero de 2023 ya analicé en este artículo la importancia estratégica del país, y el perfil de su presidenta, Maia Sandu. Con pasaporte rumano, educada en Harvard y partidaria de entrar en la OTAN, la Unión Europea concedió al país que preside Sandu el estatus de candidato a la adhesión en 2022. El mismo año en el que tropas rusas se adentraron en Ucrania.

Aupada al poder con los votos de la diáspora, Maia Sandu achaca todos los problemas de su país a la perniciosa influencia rusa. En diciembre de 2022, Moldavia suspendió las licencias de transmisión a seis canales que emitían en ruso, por considerar que no proporcionaban una cobertura lo suficientemente correcta sobre las protestas que tenían lugar en el país. El partido Shor, tildado de “prorruso”, fue ilegalizado en 2023, basándose en informes del gobierno de Estados Unidos. Moldavia ha adoptado el mismo patrón que Ucrania, baluarte de la democracia, en relación con la supresión de medios de comunicación y la ilegalización de partidos.

El 15 de junio, el Consejo Europeo anunciaba un hito en el proceso para la integración de Moldavia en la Unión Europea: arrancaban las negociaciones del primer “clúster” – que incluye los denominados “fundamentales” – en la jerga de Bruselas. El procedimiento se compone de seis “clústeres”, por lo que el caramelo del ingreso se va a hacer de rogar. La primera Conferencia de Acceso entre la UE y Moldavia se celebró hace ahora dos años.

Occidente trata de controlar el Cáucaso desde los años 90

El Cáucaso ha sido una región en el punto de mira de occidente desde los años 90 del siglo pasado. Debemos recordar los movimientos separatistas en Chechenia, que comenzaron a mediados de esa década, y se reprodujeron hasta entrado el presente siglo. Ambos estallidos fueron neutralizados por Rusia con gran esfuerzo. Tras dos largas guerras, Moscú consiguió atajar los intentos de occidente de colocar otro peón en el Cáucaso, sin que los europeos condenaran los atentados terroristas a los que recurrieron los separatistas. Los tan cacareados “valores europeos” se meten en un cajón cuando de lo que se trata es de desestabilizar a Rusia.

Tras fracasar en Chechenia, occidente colocó a Mijaíl Saakashvili como presidente de Georgia tras una revolución de colores. Sin embargo, la operación tampoco obtuvo resultados para sus promotores, a pesar de que el candidato, formado en Estados Unidos, presidió el país en dos ocasiones. Saakashvili acabó en una cárcel, años después del fracaso de la temeraria operación lanzada contra Osetia del Sur en 2008, con la pretensión de recuperar el control del territorio secesionista, que se había independizado de facto hacía 16 años.

La respuesta rusa fue en esta ocasión rápida y contundente: tardó escasos días en derrotar al ejército georgiano, que había sido entrenado y armado por Estados Unidos e Israel. Abjasia y Osetia del Sur siguen gozando de una independencia de facto, reconocida por Moscú. Osetia del Norte forma parte de la Federación Rusa.

En 2024 y en 2025, las élites europeas trataron de forzar otro cambio de régimen en Georgia. El partido en el poder, Sueño Georgiano, se mantuvo firme frente a las turbas violentas que trataban de asaltar el parlamento, enfundados en banderas de la UE. Unos “manifestantes pacíficos”, según el CSO Meter, un proyecto financiado por la Unión Europea, junto a Ucrania, Moldavia y Armenia. ¡Qué casualidad!

El CSO Meter es el clásico ejemplo de los gabinetes confeccionados a medida de la agenda de sus promotores.

El CSO Meter es un instrumento “para el seguimiento del entorno en el que operan las organizaciones de la sociedad civil (OSC) en los países de la Asociación Oriental”, según leemos en su sitio web. Los pacíficos manifestantes georgianos, además de usar cañones pirotécnicos contra la policía y portar banderas de la Unión Europea, también exhibían la de Ucrania. Sus pancartas estaban escritas en inglés, para que las entendiera todo el mundo.

La revolución de terciopelo dirige a Armenia hacia la UE y la OTAN

En octubre de 2023 escribí un artículo donde advertía del giro hacia las organizaciones occidentales que estaba imprimiendo Nikol Pashinian a Armenia. Encumbrado como presidente tras la denominada revolución de terciopelo en 2018, Pashinian se apresuró a declarar sus intenciones de reforzar la cooperación de Armenia con Estados Unidos y la Unión Europea.

El 1 de abril de 2026, Nikol Pashinian se reunió con Vladimir Putin en Moscú, junto a nutridas delegaciones de ambos países. El resumen del encuentro publicado por el Kremlin podría sintetizarse con un dicho ruso: no puedes sentarte en dos sillas a la vez. Putin advirtió a Pashinian que la pertenencia simultánea a una unión aduanera con la Unión Europea y la Unión Económica Euroasiática es económicamente inviable, debido a las diferencias en las normas comerciales, el acceso a los mercados y los requisitos fitosanitarios para los productos agrícolas.

Además, Putin le recordó a Pashinian que Rusia le vende el gas a Armenia a un precio muy inferior al que cotiza en los mercados europeos, donde alcanza los 600 dólares por 1.000 metros cúbicos, frente a los 177,5 que paga Armenia. Pashinian reconoció en el Kremlin que la pertenencia simultánea a los dos bloques es incompatible, pero insistió en que, por el momento, su agenda era compatible con ambos y que, hasta tanto fuera posible compatibilizarlas, lo haría. Llegado el momento de tener que tomar una decisión, aseguró que sería la ciudadanía de Armenia la que se pronunciaría. 

En enero de 2026, Lavrov ya lanzaba un mensaje a Pashinian: desde que Armenia se incorporó a la Unión Económica Euroasiática, su PIB se ha más que duplicado, pasando de 10.500 millones de dólares en 2015 a 26.000 millones en 2025.

El volumen de comercio de Armenia con Rusia alcanza la cifra récord de 14.000 millones de dólares, según Lavrov. Arka News Agency.

En cuanto a las críticas de Pashinian por la actitud displicente de Rusia con relación al conflicto con Azerbaiyán en Nagorno Karabaj, un tema que analicé en octubre de 2023, Putin le recordó a Pashinian que, después de que Armenia reconociera a ese territorio como parte de Azerbaiyán, dejó de tener sentido que la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva, a la que pertenece Armenia, interviniera en un tema que pasó a considerarse un asunto interno de Azerbaiyán.

Parafraseando a Putin, en este caso cabría decir que, al igual que los rusos no podían ser más sirios que los sirios – cuando el ejército de Bashar al Assad no movió un dedo ante la ofensiva de Al Jolani -, tampoco pueden ser más armenios que los propios armenios. ¿Acaso esperaba Pashinian que Rusia fuera a la guerra contra Azerbaiyán para recuperar para Armenia un territorio que había cedido?

Teniendo en cuenta quiénes son sus mentores occidentales, es normal que Pashinian tenga tics cada vez más autoritarios: es lo que mama en Bruselas. Las últimas elecciones parlamentarias celebradas en Armenia han provocado una crisis política por la actitud rufianesca de Pashinian, que amenazó con “aplastar en sus guaridas” a sus opositores políticos, y asegurar que les perseguiría para encerrarles mientras él fuera presidente, tras acusarles de representar una amenaza para la seguridad nacional. El argumento nos suena, ¿verdad?

Durante la campaña electoral, Pashinian se encaraba con la ciudadanía que le increpaba por la calle y, tras hacerse públicos los resultados, terminó retando a la población con estas palabras: “Quienes no estén de acuerdo con esta postura deberían hacer una revolución y cambiar el gobierno.” La oposición en bloque cuestionó los resultados electorales en un comunicado conjunto, donde denunciaron “violaciones sistemáticas y organizadas, que tuvieron un impacto significativo en la libre expresión de la voluntad de los votantes”.

A tres de los principales líderes opositores se les impidió cruzar las fronteras del país; la Comisión Electoral Central autorizó a la fiscalía para iniciar una querella contra Robert Kocharyan, líder del partido Alianza Armenia; la cuarta fuerza política del país se quedó fuera del parlamento por un 0,011% de los votos; y el partido de Pashinian prepara nueva legislación para restringir el derecho de voto a los ciudadanos que pasen menos de 183 días en el país. Bajo el liderazgo de Pashinian, los valores europeos están en plena efervescencia.

Las elecciones parlamentarias agravan la crisis política de Armenia. Armenian Weekly.

Durante la campaña electoral, Pashinian se encaraba con la ciudadanía que le increpaba por la calle y, tras hacerse públicos los resultados, terminó retando a la población con estas palabras: “Quienes no estén de acuerdo con esta postura deberían hacer una revolución y cambiar el gobierno.” La oposición en bloque cuestionó los resultados electorales en un comunicado conjunto, donde denunciaron “violaciones sistemáticas y organizadas, que tuvieron un impacto significativo en la libre expresión de la voluntad de los votantes”.

A tres de los principales líderes opositores se les impidió cruzar las fronteras del país; la Comisión Electoral Central autorizó a la fiscalía para iniciar una querella contra Robert Kocharyan, líder del partido Alianza Armenia, el segundo más votado; la cuarta fuerza política del país se quedó fuera del parlamento por un 0,011% de los votos; y el partido de Pashinian prepara nueva legislación para restringir el derecho de voto a los ciudadanos que pasen menos de 183 días en el país. Bajo el liderazgo de Pashinian, los valores europeos están en plena efervescencia.

El 4 de mayo, un mes antes de celebrarse las cuestionadas elecciones legislativas en Armenia, Nikol Pashinian recibía un espaldarazo de Bruselas. En Ereván, la capital armenia, se celebró la primera cumbre entre la Unión Europea y Armenia.

La UE y Armenia firman un acuerdo de colaboración en materia de conectividad, refuerzan los lazos económicos y profundizan la cooperación en materia de seguridad. EU Neighbours East.

Con la asistencia de los pesos pesados de Bruselas, y casi cuarenta jefes de estado o de gobierno, la presidenta de la Comisión dejó bien claro el propósito de la cumbre: “Esta primera Cumbre UE-Armenia eleva nuestra asociación a un nuevo nivel y establece una dirección y una agenda claras para los próximos años”. El comunicado conjunto publicado tras la cumbre recoge la iniciativa legislativa armenia, lanzada en 2025, para formar parte de la Unión Europea.

Una semana después de la cuestionada victoria del partido de Nikol Pashinian en las elecciones del 7 de junio, Rusia restringía las importaciones de la mayoría de los productos alimenticios, semillas, flores, madera y fertilizantes, que se añadían a las ya suspendidas en mayo de frutas, hortalizas, agua mineral y bebidas alcohólicas, alegando motivos fitosanitarios.

Serguéi Shoigú criticó en mayo las acciones «claramente hostiles» de Ereván hacia Moscú. En concreto, el secretario del Consejo de Seguridad ruso reprochó el protagonismo otorgado por Armenia a Zelenski en la cumbre de la Comunidad Política Europea celebrada en Ereván. Igualmente, expresó su descontento con la adhesión de Armenia a la Corte Penal Internacional, que ha emitido una orden de arresto contra Vladímir Putin. Shoigú también denunció la extradición de ciudadanos rusos a terceros países y el “empeoramiento deliberado de las condiciones de funcionamiento para los operadores económicos rusos”. 

¿Será capaz la Unión Europea de absorber la producción agrícola de Armenia y sustituir a Rusia como primer socio comercial de un país situado en el Cáucaso, con unas relaciones históricas y comerciales con Rusia que se remontan a siglos? En Rusia actualmente viven aproximadamente dos millones de ciudadanos armenios, según le recordó Putin a Pashinian en el Kremlin. Los lazos de la historia, la geografía y el comercio no se alteran de la noche a la mañana…

Estados Unidos también pone su pica en Armenia

El 26 de mayo, menos de dos semanas antes de las elecciones, Marco Rubio hizo una visita relámpago a Armenia: estuvo una hora en el país. Ni siquiera salió del aeropuerto, donde se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores armenio, Ararat Mirzoyan. En el encuentro, ambos ministros firmaron la renovación de una “Carta sobre la Asociación Integral y Estratégica” entre Estados Unidos y Armenia, y un memorando de entendimiento sobre minerales críticos.

Sin embargo, los documentos no incluían nada que se pudiera considerar novedoso, y la foto de Marco Rubio firmando papeles junto a su homólogo armenio hay que entenderla como lo que fue: el respaldo de Estados Unidos a Nikol Pashinian, en vísperas de elecciones.

La visita de Rubio a Armenia da un impulso a Pashinian. Eurasianet.com

Dentro de la estrategia de “contener” a Rusia, compartida por Estados Unidos y la Unión Europea, hay que enmarcar el TRIPP, Trump Route for International Peace and Prosperity. Detrás del habitual lenguaje grandilocuente nos encontramos con otra iniciativa más del imperio para extender su hegemonía, esta vez en el Cáucaso.

En agosto de 2025, Trump reunió en Washington a los presidentes de Armenia y Azerbaiyán, donde ambos firmaron una declaración conjunta en la que se comprometían a reconocerse mutuamente la integridad territorial, tras el último episodio conflictivo en torno al enclave de Nagorno Karabaj. Sin embargo, lo más trascendente fue que ambos presidentes respaldaron el TRIPP, el proyecto para crear un corredor de transporte que será desarrollado y gestionado por una empresa controlada al 74% por Estados Unidos durante 49 años, ampliables 50 más.

Trazado propuesto para el TRIPP, que enlazaría Azerbaiyán con el enclave azerí de Najicheván. Ilustración: Carnegie Endowment for International Peace.

El TRIPP eliminó las disposiciones sobre conectividad establecidas para un trazado anteriormente auspiciado por Rusia, en una declaración trilateral de noviembre de 2020, firmada por Aliyev, Pashinian y el presidente ruso Vladimir Putin. Unas condiciones que fueron cuestionadas posteriormente por el presidente de Armenia, después de haberlas admitido, ya que asignaban el papel de supervisión a los guardias fronterizos del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB).

En el caso de materializarse, el nuevo plan otorga a Washington derechos exclusivos sobre la ruta, que proporcionaría a Azerbaiyán una conexión directa con Turquía, y excluiría a Rusia de un proyecto de importancia estratégica. Armenia retendría la jurisdicción sobre los 43 kilómetros del trazado, pero Azerbaiyán tendría “acceso sin obstáculos” al corredor, que las partes firmantes esperan completar en 2028.

El TRIPP aborda el aislamiento de Najicheván, definido en 1921 en sendos tratados como un enclave de Azerbaiyán. Con la caída de la Unión Soviética en 1991 y la guerra de Azerbaiyán con Armenia, se cortaron las rutas de transporte entre ambas zonas. Tras 35 años, reconectar este territorio sigue siendo la prioridad política azerbaiyana. Estados Unidos ha aprovechado la coyuntura para poner su pica en el Cáucaso. Un análisis detallado del TRIPP, las dificultades para su materialización y sus repercusiones geopolíticas puede encontrarse aquí.

La advertencia de Rusia a los candidatos a peones de occidente 

El 11 de junio, Fiodor Lukianov publicaba un artículo en RT que viene a advertir de la encrucijada en la que se encuentran los aspirantes a seguir los pasos de Ucrania. Lukianov es redactor jefe de Russia in Global Affairs, presidente del Presídium del Consejo de Política Exterior y de Defensa, y director de investigación del Club Internacional de Debate Valdai. Teniendo en cuenta el boicot occidental a la versión rusa de los hechos, me parece conveniente difundirla, para poder tener una visión más completa de lo que está en juego.

El título del artículo resume a la perfección la disyuntiva a la que se enfrentan quienes se están dejando cortejar por occidente: “El sueño de Eurasia de pertenecer a la UE ahora tiene un precio antirruso”. Lukianov considera que Armenia sí conoce las posibles consecuencias de alejarse de Moscú, pero no tiene una oferta real y concreta de adhesión a la Unión Europea.

Por el momento, la UE ha ofrecido palabras y un total de 270 millones de euros a Armenia, a lo largo de cuatro años, en un programa para fomentar su “resiliencia y crecimiento económico”. A esta cifra hay que sumar 30 millones, ya desembolsados, para atender a los refugiados expulsados de Nagorno Karabaj, tras el vuelco de Pashinian sobre la soberanía del territorio. Auténticas migajas en comparación con las cifras de intercambio comercial con Rusia, pero suficientes si de lo que se trata es de engrasar a las élites de un país de apenas tres millones de habitantes.

La UE anuncia un nuevo paquete de 270 millones para la resiliencia y el crecimiento de Armenia. EU Neighbours East.

Lukianov argumenta que, en lo que respecta a su proyección internacional, la Unión Europea sigue viviendo de las rentas de su anterior imagen histórica de prosperidad, estabilidad y protección social. Sin embargo, esa imagen ya no se corresponde con la realidad actual, debido a sus problemas internos y al nuevo contexto geopolítico.

La Unión Europea pretende redefinir su perfil en la arena internacional a través de su confrontación con Rusia.  Por lo tanto, acercarse a la órbita de Bruselas implica hoy asumir una postura claramente contraria a Moscú. Lukianov sostiene que los países euroasiáticos deben preguntarse si el “camino europeo” que imaginan aún existe realmente, y si comprenden los costes políticos y geopolíticos que podría conllevar perseguirlo.

Dicho con un lenguaje menos diplomático, la ciudadanía de los países que están siendo seducidos por Bruselas con el señuelo de una prosperidad que ya no existe, deberían sopesar si desean acabar en la ruina, además de convertirse en la nueva carne de cañón del proyecto belicista europeo contra Rusia, una vez agotados los recursos humanos en Ucrania. Porque esa es la única prosperidad que les espera, si se tragan el señuelo que Bruselas les está lanzando. Si sus élites insisten en arrastrarles por el camino de la perdición, deberían hacerle caso a Pashinian, montar una revolución, y forzar un cambio de rumbo, antes de que sea demasiado tarde.