Israel y Estados Unidos utilizan a Marruecos contra España en Ceuta

7 de agosto de 2026

Pedro Sánchez paga las consecuencias de salirse del guion

Salirse del guion se paga. Lo acaba de comprobar Pedro Sánchez en Ceuta. Tras haberse negado a elevar el presupuesto militar hasta el 5%, como le exigía la OTAN – es decir, Estados Unidos – y haber calificado de “genocidio” la masacre perpetrada por Israel en Gaza, el presidente del gobierno español ha pagado las consecuencias en Ceuta.

Es inconcebible que la entrada masiva de decenas de miles de personas en el exclave español en África se produjera de manera espontánea, o fuera organizada únicamente por las mafias, o fruto de llamamientos en redes sociales. Abundan los testimonios gráficos de la connivencia, al menos, de las fuerzas de seguridad marroquíes en la logística necesaria para trasladar a esos miles de personas hasta la frontera ceutí. Analizaré más adelante las razones por las que la Moncloa atribuye la oleada a las mafias, y se abstiene de criticar abiertamente a Marruecos, al que varios ministros siguen calificando de “socio fiable”. La geografía tiene mucho que ver con esta posición.

Pedro Sánchez se ha labrado enemigos muy poderosos, de los que no perdonan. Las advertencias de Donald Trump y de miembros del gobierno israelí a España por el comportamiento de su gobierno han sido contundentes y reiteradas. La venganza era una mera cuestión de tiempo.

La crisis migratoria de España se produce tras años de advertencias israelíes y el rechazo de Estados Unidos. Military.com.

Donald Trump ha criticado al gobierno español reiteradamente por su reluctancia a incrementar el gasto militar hasta llegar al 5% del PIB. Trump amenazó con cortar todo tipo de comercio con España en la cumbre de la OTAN celebrada en Estambul, hace apenas un mes. Trump dijo que “España es un aliado terrible en la OTAN. No participa, no paga. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver con ellos”.

En marzo, Donald Trump ya había criticado a Pedro Sánchez por su negativa a permitir el uso del espacio aéreo español, y las bases estadounidenses en España, para atacar Irán. Marco Rubio, el secretario de Estado, remachaba las críticas en una entrevista, en la que, además, acusaba a España de jactarse de su negativa a colaborar en la guerra contra la República Islámica. Retumbaba el “No a la guerra” enarbolado por Sánchez. Una apuesta política arriesgada, criticada en un principio por los pesos pesados de la Unión Europea y que, sin embargo, terminó cuajando como la posición del bloque. Otro motivo para lo de Ceuta.

El gobierno de Israel también ha señalado al gobierno español por calificar de genocidio las masacres de la población palestina perpetradas por el ejército israelí en Gaza. El 2 de abril, Israel expulsó a los militares españoles que formaban parte del Centro de Coordinación Cívico-Militar en Kiryat Gat. Un organismo que, supuestamente, monitoriza el alto el fuego en la franja de Gaza. Aunque hablar de “alto el fuego en Gaza” supone un insulto a la inteligencia de cualquier persona mínimamente informada.

Después de expulsar a España del centro para el alto el fuego en Gaza, Netanyahu promete que los países que se opongan a Israel pagarán “un precio inmediato”. The Times of Israel.

El gobierno español retiró en marzo a su embajadora en Israel y, al mes siguiente, propuso la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel por las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el gobierno de Tel Aviv. El citado acuerdo establece en su artículo 2 que las relaciones entre las partes se basarán en el respeto a los derechos humanos. La Unión Europea rechazó suspender el acuerdo con Israel, tal y como proponían España, Irlanda y Eslovenia.

Previamente, el estado español ya había prohibido la importación de mercancías provenientes de los territorios ocupados por Israel en Cisjordania, los Altos del Golán y Jerusalén este. La prohibición, aunque de alcance limitado en lo material, fue considerada en Israel como un «mensaje simbólico» que perseguía «provocar una reacción en cadena de la Unión Europea contra Israel», según analizaba la prensa hebrea.  

En 2021 hubo otra entrada masiva en Ceuta

Los argumentos usados por el gobierno de Marruecos para explicar la avalancha humana hacia Ceuta son una cortina de humo que persigue desviar la atención de su responsabilidad en la salida masiva de personas de su territorio. El portavoz del Ministerio del Interior marroquí, Rachid El Khalfi, atribuyó a la difusión de información engañosa en redes sociales y a la actuación de las mafias el origen de la oleada.

Adicionalmente, también achacó a una interpretación errónea de una sentencia del Tribunal Supremo, que prohíbe las devoluciones en caliente de quienes alcancen Ceuta y Melilla a nado, las causas del brusco movimiento de decenas de miles de personas. Resulta increíble que hasta 72.000 personas se desplazaran súbitamente dentro de Marruecos en dirección a Ceuta sin que las autoridades marroquíes se apercibieran. Es impensable que la oleada se produjera sin, al menos, su inacción o connivencia.

La posición geográfica de Marruecos le otorga una palanca formidable para actuar en el tablero de la geopolítica. El estrecho de Gibraltar es uno de los cuellos de botella marítimos estratégicos. No por casualidad Estados Unidos dispone de una base naval en Rota (Cádiz), y otra aérea en Morón de la Frontera (Sevilla), a tiro de piedra.

Marruecos dispone de la llave que abre y cierra la puerta, a través del estrecho, a los movimientos migratorios procedentes no sólo de su país, sino del África subsahariana. En mayo de 2021, Marruecos ya tiró de esa llave para permitir la entrada a Ceuta de unas 8.000 personas, en tan solo dos días. El movimiento se produjo después de que España acogiera en su territorio al líder del Frente Polisario en el Sáhara Occidental, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico.

Caricatura publicada en la prensa argelina el 24 de mayo de 2021.

En mayo de 2021, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, acusó a Marruecos de “agresión” y de “chantaje”. En esta ocasión, Robles ha sido el único miembro del gobierno español que, lejos de poner paños calientes, ha exigido a Marruecos una investigación sobre lo ocurrido, recalcando que “Ceuta y Melilla no se tocan”.

Otro factor a tener en cuenta es la reciente visita de Pedro Sánchez y la ministra Sara Aagesen a Argelia, acompañados de una nutrida representación de las empresas españolas que operan en el país: Repsol, Naturgy, Enagas, Moeve, etc.. Ambos países alcanzaron un acuerdo para incrementar un 15% las exportaciones de gas argelino a España, lo cual también sirvió para irritar a Marruecos. Argelia ya es el primer proveedor de gas al estado español. Pedro Sánchez “expresó el compromiso de España para convertirse en un socio estratégico para la modernización de los sectores energético e industrial de Argelia”, según el comunicado de La Moncloa, que hablaba de «una nueva fase» en las relaciones entre ambos países. 

Gráfico: El Independiente.

Conviene recordar que Italia compite con España por el gas argelino, lo cual explica que Giorgia Meloni aprovechara la entrada masiva de personas en Ceuta para suspender durante un mes el acuerdo de Schengen para aquellas personas no europeas provenientes de España.

Marruecos juega sus cartas con Estados Unidos e Israel

El 4 de diciembre de 2020, en su primer mandato, Donald Trump le dio la vuelta a la posición de Estados Unidos durante 30 años y reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Simultáneamente, mostraba su apoyo a la propuesta marroquí de “autonomía” para la antigua colonia española, a la que calificaba de “única base para una solución justa y duradera a la disputa sobre el territorio del Sáhara Occidental”.

Donald Trump le daba una patada a todas las resoluciones de Naciones Unidas, así como a los pronunciamientos del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, que determinan la necesidad de celebrar un referéndum de autodeterminación en el territorio, con el fin de que sus habitantes decidan su destino, en el marco de un proceso de descolonización.

Recientemente, el 1 de agosto, Donald Trump reafirmaba la posición de Estados Unidos en relación con el Sáhara Occidental en una carta dirigida al rey Mohamed VI, con ocasión del “Día del trono”. En la misiva, Trump elogia el liderazgo del monarca, y recuerda la importancia de su incorporación a los Acuerdos de Abraham. Un tema sobre el que volveré más adelante.

De poco le ha valido al gobierno de Pedro Sánchez el volantazo que dio en marzo de 2022 en relación con la antigua colonia española. Entonces, Sánchez dirigió una carta a Mohamed VI en la que, salvo reconocer expresamente la soberanía marroquí sobre el territorio, mimetizaba la nueva posición de Estados Unidos. Usando un vocabulario similar, después de reconocer “los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos, en el marco de Naciones Unidas”, Sánchez aceptaba la propuesta marroquí de “autonomía” para la excolonia, a la que calificaba como “la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”.

Público, 18 marzo 2022.

La carta del presidente español subrayaba el objetivo de construir una relación basada en la «transparencia, el diálogo permanente y el respeto mutuo» para evitar crisis futuras entre ambos países. En el mismo año, 2022, Pedro Sánchez denunciaba que su teléfono móvil y el de Margarita Robles habían sido infectados el año anterior por el programa de espionaje Pegasus, fabricado por la empresa israelí NSO Group. Hasta 200 teléfonos móviles en España fueron espiados por el programa espía israelí.

Un denunciante marroquí, que trabajaba en los servicios de inteligencia interior de Marruecos, la DGST, filtró recientemente a un consorcio de medios que Marruecos utilizaba el programa Pegasus desde 2017 para investigar objetivos, tanto nacionales como extranjeros. Cabe preguntarse si uno de los motivos por los que Pedro Sánchez dio un vuelco a la posición de España respecto a su antigua colonia tendrá algo que ver con lo que Marruecos averiguó cuando intervino su teléfono.

Marruecos firma los Acuerdos de Abraham a cambio del control del Sáhara Occidental

Las casualidades no existen, menos aún en geopolítica. Marruecos firmó los Acuerdos de Abraham el 22 de diciembre de 2020, dieciocho días después de que Donald Trump reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Los Acuerdos, suscritos por Baréin, los Emiratos Árabes Unidos y Marruecos, dieron lugar al establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel de estos países árabes, y al intercambio de embajadores en las respectivas capitales, aunque en el caso de Marruecos la representación diplomática en Tel Aviv tiene rango de oficina de enlace.

Israel es el octavo exportador de armas del mundo. Aunque Marruecos ya había adquirido sistemas de defensa, a través de terceros, antes de firmar los Acuerdos de Abraham, la venta de armas de fabricación israelí al reino alauí se incrementó exponencialmente tras suscribir los citados acuerdos. Adicionalmente, soldados israelíes uniformados participaron en maniobras en Marruecos en 2022 y 2023, dirigidas por AFRICOM, el mando para África del ejército de Estados Unidos. Que tiene narices que tal cosa exista.

El Sáhara Occidental es rico en recursos naturales: incontable arena, fundamental para la fabricación de cemento; fosfatos – los yacimientos de Bucraá son los mayores del mundo a cielo abierto –, y uno de los mejores caladeros pesqueros del Atlántico.

El objetivo declarado de Estados Unidos es presionar a los estados árabes a incorporarse a los Acuerdos de Abraham. Así podemos leerlo en la ley H.R. 8595, National Security, Department of State and related programs appropriations bill, 2027, aprobada ya por el Congreso: Todos los estados de la Liga Árabe deberían unirse a Egipto, Jordania, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán para establecer y normalizar relaciones con Israel, además de promover negociaciones de paz, cooperación económica y cooperación en materia de seguridad entre israelíes y palestinos”.

Que Estados Unidos está actuando como escudero de Israel ya lo estamos viendo en la fallida guerra en Irán, un tema que analicé en este artículo. Arabia Saudita es el peso pesado que le falta a Washington en los Acuerdos de Abraham. Recientemente, se publicó que ambos países habían alcanzado un acuerdo para desarrollar la energía nuclear con fines civiles en el reino saudita. Sin embargo, inmediatamente después del anuncio en medios, Trump pretendió renegociar el pacto, añadiendo una cláusula: Arabia Saudita debería suscribir los Acuerdos de Abraham si pretendía acceder a la tecnología nuclear estadounidense.

Trump dice que Arabia Saudita debe normalizar relaciones con Israel antes de que se apruebe el acuerdo nuclear. NBC News, 23 julio 2026.

No parece que los sauditas vayan a pasar por el aro, ni a cambiar su posición histórica respecto a Palestina: sólo reconocerán el estado de Israel si éste acepta la solución de los dos estados. Por no hablar de la maniobra torticera de Trump desde el punto de vista de una negociación: reclamar cesiones adicionales, de enorme calado, una vez que el acuerdo está firmado.

Estados Unidos apuesta por Marruecos para controlar el estrecho de Gibraltar

Volviendo al Sáhara Occidental, hay que entender el giro de Estados Unidos con relación a este territorio como una apuesta por Marruecos como principal socio para controlar el estrecho de Gibraltar, en detrimento de España. Ese vuelco no sólo se limita a la excolonia española, sino que se está extendiendo a Ceuta y Melilla.

En la ley H.R. 8595, citada anteriormente, y aprobada ya por el Congreso, podemos leer lo siguiente: “El Comité toma nota de la histórica alianza entre Estados Unidos y Marruecos, formalizada en 1786 mediante el Tratado de Paz y Amistad entre Marruecos y Estados Unidos. El Comité observa que las ciudades de Ceuta y Melilla, administradas por España, se encuentran en territorio marroquí y siguen siendo objeto de la antigua reclamación de Marruecos. El Comité apoya los esfuerzos del Secretario de Estado para fomentar el diálogo diplomático entre Marruecos y España sobre el futuro estatus de Ceuta y Melilla”.

Párrafo de la ley H.R. 8595, aprobada por el Congreso de Estados Unidos.

Así pues, Estados Unidos viene a reconocer también la soberanía de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, al declarar que se encuentran en territorio marroquí, dejando a España como mero administrador de los exclaves. Sin entrar en disquisiciones históricas sobre la españolidad de los territorios, la posición de Estados Unidos refuerza claramente las reclamaciones de Marruecos sobre los exclaves españoles en África.

Todo parece indicar que Estados Unidos está otorgando una primacía a Marruecos sobre España en lo que atañe al control del estrecho. Si el reino alauí pasara a controlar Ceuta y Melilla, el estado español perdería una formidable palanca con la que ejercer presión en el terreno geopolítico. Una capacidad que ya viene muy limitada por la geografía, la cesión en materia de bases a Estados Unidos, y las alianzas políticas en su contra.

Muy significativo resulta este artículo, publicado por Middle East Forum, un gabinete de ideas neoconservador y sionista, cuyo director es Daniel Pipes, autor del libro Israel Victory: How Zionists Win Acceptance and Palestinians Get Liberated.

El articulista, Michael Rubin, insta a Marruecos a organizar otra “marcha verde”, como la que provocó la salida de España del Sáhara Occidental en 1975, cuando 350.000 marroquíes entraron en el territorio. El articulista dice literalmente que “Los marroquíes deberían reunirse, enviar excavadoras a la frontera y luego entrar desarmados en Ceuta y Melilla para izar la bandera”.

Marruecos debería enviar una nueva marcha verde a Ceuta y Melilla. Middle East Forum.

Middle East Forum tiene una pestaña en su sitio web llamada “Israel Victory Project”, donde declara su objetivo: “El Proyecto Victoria de Israel orienta la política estadounidense e israelí hacia el apoyo a una victoria israelí sobre los palestinos para poner fin al conflicto, convenciendo a los palestinos de su derrota en su guerra centenaria contra Israel. (…) Primero victoria, luego paz”.

A pesar del posicionamiento a favor del sionismo del gabinete donde publica, el articulista no tiene inconveniente en acusar de “colonialismo” a España, siendo así que no existe proyecto más colonialista que el propio sionismo, como documenté en este artículo.

Michael Rubin también tranquiliza a Marruecos: la OTAN no intervendría en caso de que España considerara un ataque una nueva marcha verde sobre lo que, según la constitución española, es parte de su territorio. El famoso artículo 5, de mutua defensa entre los socios, no aplicaría en este caso. El argumento es que ni Ceuta, ni Melilla, ni siquiera las islas Canarias, se encuentran bajo el paraguas protector de la OTAN, aunque sean españolas, porque no se hallan ni en Europa ni en América del Norte.

El autor demuestra un profundo desconocimiento de la geografía, porque afirma que las islas Canarias tampoco se hallan al norte del Trópico de Cáncer.  Se ve que no se ha molestado en ubicar en un mapa el archipiélago canario. O quizás está sugiriendo un desembarco marroquí en las islas afortunadas… Así que tenemos a un gabinete de ideas sionista alentando una nueva marcha verde sobre territorio español. La pinza del sionismo con los intereses geopolíticos de Washington resulta palmaria en el artículo, y reveladora de la confluencia de intereses en torno a Marruecos.

España es presa de la geografía

El tono conciliador del gobierno de Pedro Sánchez con el de Marruecos, tras la entrada masiva en Ceuta, se entiende mejor mirando el mapa. España está en una posición de debilidad en relación con su vecino del sur, que actúa como el cancerbero de África y, especialmente, del Sahel. España también forma parte de la Unión Europea y de la OTAN, porque a Felipe González se lo dejaron bien clarito: la integración en Europa tras el franquismo pasaba por comerse el paquete completo. 

Así que Pedro Sánchez tiene que hacer equilibrios en varios frentes. El primero es el de mantener una retórica propalestina, dentro de una Unión Europea mayoritariamente alineada con Israel, que no ha tardado en tirársele al cuello, achacando a su política migratoria la entrada masiva que ha sufrido España. El hecho de que las relaciones armamentísticas entre España e Israel “son más vivas, abundantes y lucrativas que nunca desde que ambos países establecieran relaciones diplomáticas en 1986”, según detalla el centro DELAS en su último informe, no cuenta. Lo que importa es la retórica.

El segundo es conjugar la pertenencia de España a la OTAN con su negativa a asumir el 5% del PIB en gasto militar, como ha ordenado Washington. En este terreno, su carta consiste en presumir de haber incrementado el presupuesto en defensa. En un informe preparado por La Moncloa, de cara a la cumbre de la OTAN en Estambul, se afirma que España ha triplicado su gasto nominal en defensa desde 2018, cuando Pedro Sánchez accedió a la presidencia del gobierno.

El tercero es hacer frente a la ola de xenofobia que invade Europa, tras haber iniciado un proceso de regularización de inmigrantes en España. 22 líderes de la Unión Europea, de un total de 27 miembros, arremetieron contra Sánchez tras la entrada masiva de personas en Ceuta. Es preocupante comprobar cómo la extrema derecha está marcando la agenda política en el seno de la Unión Europea.

Crisis de Ceuta: 22 líderes de la UE se unen contra el español Sánchez por su política migratoria. Politico, 1 agosto 2026.

Cabe preguntarse en qué posición quedaría España si su gobierno obedeciera los dictados de Washington: si aplicara una política de mano dura con la inmigración, si incrementara su gasto militar hasta el 5%, si hubiera permitido el uso de las bases estadounidenses en Rota y Morón, si cediera Ceuta y Melilla a Marruecos. En mi opinión, Estados Unidos no dejaría de utilizar la palanca de nuestro vecino del sur siempre que lo considerara necesario, porque la geografía manda.

Además, conviene recordar la sentencia de Kissinger: ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo es letal. Y si no, que se lo digan a Ucrania, convertida en un estado fallido por ponerse al servicio de los intereses geopolíticos de Washington. O a Alemania, que se tragó sin inmutarse la voladura de los gasoductos Nord Stream que alimentaban su industria, ahora malherida.

En medio de tantas pugnas geopolíticas, pocos se acuerdan de las víctimas de la lucha de las élites por sus intereses políticos. Poco se recuerda a las personas, con nombres y apellidos, que pierden sus vidas en el mar, o en las trincheras, que son utilizadas como peones, o carne de cañón, a mayor gloria, o más bien miseria, de los promotores de las contiendas. Vaya todo mi desprecio por quienes siembran el odio y muestran indiferencia por las vidas ajenas, anteponiendo su avaricia.

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