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Estados Unidos e Israel planean integrar sus ejércitos

10 de julio de 2026

El plan se subsume dentro del presupuesto de Defensa para 2027

Como la mayoría de los asuntos importantes, las iniciativas legislativas que se están sucediendo en el Congreso de Estados Unidos para integrar su ejército con el de Israel y aumentar los datos de inteligencia que le proporcionan apenas están siendo cubiertas por los medios de comunicación convencionales. Sin embargo, la gravedad y trascendencia de las propuestas presentadas en el Congreso y en el Senado, que ponen en cuestión la soberanía de Estados Unidos, según sus críticos, bien se merecen un artículo.

La National Defense Authorization Act es la ley que aprueba los presupuestos del Departamento de Defensa, sus políticas y los gastos. La sección 224 de la NDAA para el año fiscal 2027, titulada “Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa entre Estados Unidos e Israel”, en realidad va mucho más allá de lo que indica su enunciado.

El Congreso se mueve sigilosamente para integrar los ejércitos de Estados Unidos e Israel. Responsible Statecraft, 29 mayo 2026.

La sección 224 comienza por nombrar un “agente ejecutivo” que, de modo plenipotenciario, será el “responsable de sincronizar los esfuerzos de cooperación entre Estados Unidos e Israel para ampliar y acelerar la investigación, el desarrollo, las pruebas, la evaluación, la integración y la cooperación industrial bilateral en materia de tecnología de defensa”.

Aquí la palabra clave es “integración”, que se repite otras cinco veces en la sección, de cuatro páginas:

  • “la identificación de tecnologías desarrolladas conjuntamente o de origen israelí con utilidad operativa para su posible integración en los sistemas y programas oficiales de Estados Unidos”.
  • “Integración de redes, fusión de datos y logística en situaciones de conflicto”.
  • “las tecnologías con utilidad operativa para su integración en los sistemas y programas oficiales de los Estados Unidos”.
  • “cualquier actividad inicial de transición, creación de prototipos o integración iniciada durante el período que abarca la actualización”.
  • “recomendaciones para futuras oportunidades de promover la integración a largo plazo de las capacidades conjuntas entre Estados Unidos e Israel”.

El último párrafo no deja lugar a dudas sobre el espíritu, y la letra, de la sección 224, cuatro páginas sepultadas en un documento de 505. Resulta inquietante que un país esté dispuesto a fusionar su ejército con el de otro, cuando se supone que los ejércitos están para salvaguardar la soberanía nacional. Luego ya sabemos que la realidad va por otro sitio, como es el caso precisamente de Estados Unidos e Israel, especialistas ambos en las guerras de agresión neocoloniales.

Como avisa Ben Freeman, autor de un artículo sobre el tema en Responsible Statecraft, la expansión de las instalaciones de coproducción de armamento que Israel ya tiene en Estados Unidos, o la construcción de nuevas fábricas, proporcionaría al gobierno de Israel “una de las palancas de influencia más poderosas en la política estadounidense: los empleos en Estados Unidos, asegurándose así aliados entre los miembros del Congreso que representan los distritos donde se encuentran esos empleos”.

Tal y como advierte Steven Simon, investigador senior en el Quincy Institute for Responsible Statecraft, de cuajar esta iniciativa de integración de ambos ejércitos en los ámbitos contemplados en la sección 224, se produciría un cambio cualitativo. Estados Unidos pasaría de proporcionarle armas a Israel, en una relación principalmente unidireccional, a otra de integración, donde se eliminarían “los mecanismos de supervisión política y diplomática que garantizan la transparencia de la relación” para sustituirlos por un opaco entramado de adquisiciones de defensa, donde la supervisión es limitada y la responsabilidad política mínima. El resultado sería una relación de defensa más profunda y, a la vez, menos transparente”.

La opacidad del gasto militar alimenta la corrupción

Por definición, el gasto militar es el menos transparente de todos cuantos existen en los presupuestos nacionales. Razones de “seguridad nacional” así lo aconsejan. En este caso, a la pérdida de soberanía que supondría la integración del ejército de Estados Unidos con el de otro país, sea éste el que fuera, añadimos otra sombra a la operación: las posibilidades de sustraer a la opinión pública la debida rendición de cuentas de los flujos de dinero al amparo de la “cooperación militar”.

En Europa tenemos un ejemplo muy actual. ¿Hay algún tipo de control, fiscalización o auditoría sobre los 215.200 millones de euros que la Unión Europea ha transferido al gobierno de Kiev para alimentar la guerra en Ucrania? Esta dinámica, lejos de detenerse, ha entrado en una espiral con rasgos estructurales. Los “paquetes de ayuda” multimillonarios de la Unión Europea se solapan unos con otros, al margen de cualquier mecanismo de control sobre su destino. Ahora, la Comisión Europea plantea la creación de un fondo de 100.000 millones de euros adicionales para Ucrania en el marco del nuevo presupuesto europeo.

La UE sopesa un fondo de 100.000 millones de euros para Ucrania en la propuesta para el nuevo presupuesto, Bloomberg, 8 julio 2026.

Keir Starmer anuncia que destinará 15.000 millones de libras al presupuesto militar, que detraerá de la inversión en infraestructuras y energía, mientras, sin terminar de abandonar Downing Street tras haber dimitido, ya se postula para próximo secretario general de la OTAN.

La agenda de las élites políticas se sitúa cada vez más en las antípodas de las necesidades de la ciudadanía. Además de detraer de los presupuestos nacionales cantidades astronómicas de dinero, al margen del escrutinio público, y destruir los restos del otrora estado de bienestar para financiar una guerra que puede terminar estallándonos en la cara, sólo les interesa su carrera política. Los ciudadanos ni siquiera somos sus rehenes: es como si no existiéramos.  

Estados Unidos también plantea incrementar los datos de inteligencia que comparte con Israel

La “Mejora del intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel” es el título de la sección 622 de la Intelligence Authorization Act for Fiscal Year 2027, promovida por el senador republicano Tom Cotton, de Arkansas. Según Track AIPAC, que se dedica a informar acerca de las donaciones del American Israel Public Affairs Committee, Tom Cotton ha recibido 1.111.429 dólares de los Political Action Committees a favor de Israel. Cotton es el presidente del Comité de Inteligencia del Senado. Debe tratarse de una casualidad.

Los Political Action Committees son la solución que han encontrado en Estados Unidos para acabar con la corrupción: legalizarla. Los PAC tienen la finalidad declarada de financiar a algunos candidatos en detrimento de otros, menos comprensivos con los intereses de sus donantes, en este caso, del sionismo.

El Senado quiere forzar a EE. UU. a compartir inteligencia sensible con Israel. Responsible Statecraft, 10 junio 2026.

La sección 622 requiere al presidente de Estados Unidos para que amplíe y mejore el intercambio de inteligencia con el Gobierno de Israel en prácticamente todos los ámbitos referidos a Oriente Próximo. La propuesta de ley es taxativa: prohíbe cualquier suspensión, reducción o limitación de intercambio de inteligencia con Israel, “excepto sobre la base de una preocupación de seguridad nacional específica e identificable determinada por el presidente”.

Además, cualquier excepción que pretenda introducir el presidente requiere la presentación de un informe al Congreso, en el perentorio plazo de quince días, que detalle no sólo los motivos del cambio que pretende introducir en el flujo de información de inteligencia hacia Israel, sino también las categorías de información involucradas.

La enmienda de la sección 622 dificulta la reducción del intercambio de inteligencia entre Israel y Estados Unidos. Military.com.

Los argumentos usados en la sección 622 para incrementar los flujos de datos de inteligencia desde Estados Unidos hacia Israel no casan con la realidad geopolítica de la región. La sección 622 sostiene que la asociación estratégica de seguridad con Israel promueve la defensa nacional de Estados Unidos, la estabilidad en la región y la protección del personal e intereses estadounidenses en Oriente Medio.

Otra premisa es igualmente falsa: “El intercambio oportuno y eficaz de información de inteligencia entre Estados Unidos e Israel ha salvado personal y bienes estadounidenses en la región y debe seguir siendo un pilar fundamental de la relación bilateral en materia de seguridad”. Como analicé en este artículo, Netanyahu y David Barnea, el director del Mossad, convencieron a Trump para atacar Irán con supuesta información de inteligencia que tuvo el efecto inverso al que describen los promotores del intercambio de inteligencia sin límites con Israel: provocó la destrucción de los activos militares de Washington en la región, con un alcance mucho más profundo que lo reconocido públicamente.

Irán causó daños más extensos a las bases militares estadounidenses de lo que se sabía públicamente. NBC News, 25 abril 2026.

Como se ha visto en las dos guerras emprendidas por Washington y Tel Aviv contra Irán, los supuestos datos de inteligencia proporcionados por Israel a Estados Unidos no eran tales, sino una estratagema para involucrar a Trump en la guerra contra Irán. El apoyo de Estados Unidos a Israel, junto al despliegue de bases estadounidenses en la región, lo único que ha provocado son conflictos bélicos, y desestabilización.

La desestabilización favorece la agenda del sionismo, pero perjudica a la del resto del mundo, incluidos los Estados Unidos, comenzando por los supuestos “aliados” de Washington en la región, que han sufrido daños en sus infraestructuras energéticas, por no hablar de la destrucción de su imagen de refugio seguro, hecha añicos. De eso les ha servido firmar los Acuerdos de Abraham y normalizar sus relaciones con Israel.

La sección 622 porfía en mantener el apoyo de Estados Unidos a Israel, “para garantizar que la asistencia en materia de seguridad y la cooperación en defensa estén estructuradas para ayudar a Israel a mantener su ventaja militar cualitativa”. Estados Unidos sigue empeñado en atarse a la entidad sionista, a pesar de haberse visto arrastrado a dos guerras, la última de las cuales atraviesa un estado de pausa relativa a la hora de publicar este artículo, tras la firma de un memorando de entendimiento que, aunque Washington no esté cumpliendo, sobre el papel equivale a la capitulación de Estados Unidos. Pero eso será tema de otro artículo.

El Pentágono desata la alarma sobre la amenaza de los espías israelíes

Las iniciativas legislativas para promover la integración militar con Israel, y el incremento de los flujos de inteligencia hacia Tel Aviv, se producen paradójicamente cuando el Pentágono ha elevado el nivel de amenaza que representa la inteligencia israelí hasta el escalón crítico, el máximo de la escala. 

El Pentágono elevó al máximo nivel la amenaza de espionaje israelí contra Estados Unidos, según fuentes. NBC News, 6 junio 2026.

Según el informe del Pentágono, Israel está tratando de espiar a altos cargos estadounidenses para obtener información sobre las deliberaciones internas y la toma de decisiones con relación a los conflictos en Oriente Próximo. Es decir, Tel Aviv quiere saber si Estados Unidos está dispuesto a reanudar los ataques a Irán, tras efectuar una pausa con la que recomponer sus ejércitos, rellenar sus arsenales, y reabastecer de petróleo a la economía mundial.

Dejando al margen al siempre vociferante Donald Trump, las declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos parecen indicar que esa es una de las posibilidades. JD Vance afirmó en un programa que “Creo que lo que el presidente nos ha dicho que hagamos es usar este memorando de entendimiento para reabastecer la economía petrolera mundial, reponer algunas reservas y luego ver dónde está la mano (de Irán)”, refiriéndose esto último a cuál es la actitud de Teherán.

Por lo que se deduce de las palabras de JD Vance, Estados Unidos está utilizando el memorando de entendimiento con Irán a la manera de los acuerdos de Minsk: para ganar tiempo y rearmarse, tal y como confesó Angela Merkel que fue para lo que sirvieron en Ucrania. Una estratagema que fue confirmada posteriormente por François Hollande y Petro Poroshenko.

A Estados Unidos parece no importarle que Israel espíe sus deliberaciones para averiguar si se aviene a lanzar otra ofensiva contra Irán, y así poder tomar sus decisiones de manera anticipada, en función de la información que obtenga de manera subrepticia. El Senado estadounidense se inclina por articular mecanismos legales para proporcionarle al gobierno de Tel Aviv esos datos de manera oficial, para evitar que el Mossad tenga que esforzarse.

¿Queda alguna duda sobre quién controla la administración, el Congreso y el Senado de Estados Unidos? Si efectivamente se produce la integración de sus ejércitos y la inteligencia pasar a ser compartida en su totalidad con Israel ¿Dónde queda la soberanía estadounidense?

Israel podría tener la tentación de usar armas nucleares contra Irán si finalmente Estados Unidos descarta emprender una tercera guerra a fondo contra Irán, visto el fracaso de las dos anteriores, que ha descubierto su propia arma nuclear mirando el mapa, en el estrecho de Ormuz. Es lo que afirman varios observadores de la geopolítica, entre ellos el economista Jeffrey Sachs, el ex analista de la CIA Larry Johnson, o Lawrence Wilkerson, coronel retirado estadounidense. ¿Estados Unidos va a integrar su defensa nacional a todos los niveles con quien está perpetrando un genocidio en Gaza y Cisjordania, y se plantea recurrir a la armas nucleares para “acabar el trabajo” en Irán? ¿Este es el mundo libre que dicen capitanear?

Las iniciativas legislativas se producen simultáneamente al descenso del apoyo a Israel

A las generosas contribuciones de AIPAC a los miembros del Congreso, y al propio Donald Trump, que ya analicé en este artículo, hay que añadir la contratación de influenciadores para promover una imagen positiva de Israel en redes sociales. El deterioro de la percepción que la opinión pública tiene de Israel está aumentando rápidamente, y el sionismo es consciente de ello.

La utilización de influenciadores por parte del gobierno de Israel ha sido cuestionada por algunas entidades, que han reclamado al Departamento de Justicia que “revele públicamente los nombres, direcciones y contratos de los influenciadores pagados por prestar servicios en nombre del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, tal como lo exige la ley a todos los agentes extranjeros registrados”.

El Departamento de Justicia es requerido para que revele nombres de los influenciadores israelíes en EEUU. Responsible Statecraft, 13 noviembre 2025.

Los solicitantes se refieren a la ley FARA, Foreign Agents Registration Act, que rige en Estados Unidos. Conviene recordar que cuando Georgia comenzó a promover una ley similar, para poder saber quién está financiando a las más de 10.000 ONG que operan en un país de 3.700.000 habitantes, en los medios occidentales la ley se convirtió inmediatamente en “ley rusa” o “prorrusa”, y el gobierno georgiano en una dictadura, a la que había que derribar para conducir al país al rebaño de la Unión Europea. Con las leyes que exigen registrarse a los agentes extranjeros tenemos el enésimo ejemplo de doble rasero del bloque occidental.

La utilización de influenciadores se enmarca en el Proyecto Esther, impulsado por The Heritage Foundation para “combatir el antisemitismo” y desmantelar el movimiento propalestino. Esta fundación ultraconservadora no está obligada a desvelar quiénes son sus patrocinadores, amparándose en que no persigue beneficios económicos.

Una encuesta revela un fuerte descenso del apoyo estadounidense a Israel. The Jewish Independent, 14 abril 2026.

Una encuesta elaborada por el Pew Research Center arrojaba datos preocupantes para el sionismo. El 60% de los adultos en Estados Unidos tienen una opinión desfavorable de Israel, aumentando desde el 53% en sólo un año. El 59% tiene poca o ninguna confianza en que Netanyahu haga lo correcto en relación con los asuntos internacionales, 7 puntos más que el año anterior. La mayoría de los adultos menores de 50 años, tanto demócratas como republicanos, tienen una opinión negativa de Netanyahu.

Gráfico: Pew Research Center.

Otro sondeo, realizado por The Institute for Global Affairs, desveló que sólo el 16% de la población estadounidense considera que Estados Unidos debería seguir proporcionando armas a Israel. El 38% opina que el flujo de armas debería ser detenido completamente, y el 24% piensa que debería estar condicionado al uso que Israel hace de ellas. En lo que se refiere a la opinión pública estadounidense, el apoyo ilimitado a la entidad sionista es cosa del pasado.

La misma encuesta arroja otros datos devastadores para el gobierno de Netanyahu: casi la mitad de los encuestados, el 45%, opina que la relación con Israel hace más daño que bien a los intereses de Estados Unidos. Más de la mitad, el 54%, considera que los responsables de la guerra contra Irán son Estados Unidos, o Israel. A pesar de la gigantesca maquinaria propagandística a la que están sometidos los estadounidenses, sólo el 28% opina que fue Irán quien causó la guerra.

Otro sondeo, realizado por el mismo instituto en otoño pasado, desveló que casi un tercio de los encuestados pensaba que lo que está haciendo Israel en Gaza es un genocidio. Israel ha perdido el control del relato. El espantajo del antisemitismo ya no cuela como justificante de las atrocidades que está perpetrando el gobierno de Netanyahu.

Los medios convencionales se muestran insuficientes para moldear la opinión pública en favor de los intereses sionistas. Por eso un grupo de inversores, entre los que se encuentra el oligarca de origen judío Larry Ellison, fundador y propietario del 40% de las acciones de Oracle, llegó a un acuerdo para adquirir TikTok. A raíz del cambio de propiedad, Oracle supervisará el algoritmo que recomienda vídeos a los usuarios estadounidenses.

La complicidad de Oracle con el genocidio israelí en Gaza ha sido denunciada por el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones). Larry Ellison es el mayor donante privado al ejército de Israel y ha declarado que “Siento una profunda conexión emocional con el Estado de Israel y el pueblo israelí”.

El cambio en la opinión pública está teniendo su reflejo en la esfera política. Tres candidatos críticos con el genocidio de Israel en Gaza derrotaron a sus oponentes, respaldados por el AIPAC, en las primarias del Partido Demócrata en sendos distritos de Nueva York. Brad Lander, uno de los candidatos, derrotó a Dan Goldman en una elección entre dos demócratas judíos, marcada por sus diferencias sobre Israel. Lander criticó a Goldman por no apoyar el bloqueo de la venta de armas a Israel ni calificar la guerra en Gaza como un genocidio. 

La política proisraelí acaba de sufrir un duro golpe en Nueva York. Politico, 24 junio 2026.

Quien hizo campaña para sacar a Estados Unidos de las guerras en el extranjero para centrarse en mejorar el bienestar de la ciudadanía, poniendo el foco en la economía doméstica, ha llegado a declarar que le da igual esta última. Es lo que contestó a un reportero que le preguntaba hasta qué punto la situación financiera de Estados Unidos le había motivado a firmar el memorando de entendimiento con Irán: “Ni siquiera un poquito”.

Trump dice que no piensa en la situación financiera de los americanos cuando considera un pacto con Irán. The Wall Street Journal. 26 mayo 2025.

Las iniciativas legislativas promovidas en el Congreso y en el Senado demuestran que la agenda de quien realmente manda en Estados Unidos se ha impuesto sobre la que Trump defendió en campaña. No sabemos si con el único propósito de ganar las elecciones, engañando a la ciudadanía sobre sus verdaderas intenciones, o si el estado profundo le ha torcido el brazo. En el primero de los casos, Trump es un estafador. En el segundo, un cobarde. Probablemente sea ambas cosas.